1.Vista.
Lee todo lo que puedas y observa lo que ocurre a tu alrededor. Abre bien los
ojos. Las ideas están en el mundo real, a la vuelta de la esquina, en un músico
del metro al que puedes dejar mudo o tirar por las escaleras mecánicas, en el
chino del todo a 100 que vende réplicas de tu novia, en la puerta blindada de
tu vecino que esconde un universo paralelo, en el niño rubio del quinto derecha
que muere cada hora y media, o en el mecánico de tu barrio que fabrica espadas
samurái en secreto. Apunta las ideas en un cuaderno, en una agenda, en el
móvil, en la servilleta de un bar o en la palma de la mano, pero apúntalas,
porque se olvidan.
2.Oído.
Escucha las anécdotas del panadero, los chistes de tus compañeros,
las frases hechas del jefe, los refranes de la abuela, la predicción del hombre
del tiempo, los lemas de los anuncios, las letras de las canciones, las oraciones de los medigos, las noticias de los medios, los chascarrillos de los niños y las vivencias del fanfarrón que sube
contigo en el ascensor. Siempre hay una buena historia. Todo el mundo tiene
algo que contar. Escribe esa historia que has escuchado y luego dale la vuelta pasándola
por tu filtro personal. Puede salir algo original de las situaciones
más anodinas y cotidianas.
3.Tacto.
Escribe una primera frase que sea como un bofetón en la cara del lector, que le
deje casi noqueado y la mejilla marcada con los dedos, que suene como las tortas de Bud Spencer en "Y si no, nos enfadamos", pero no lo tumbes del todo, déjalo con ganas de saber más,
de seguir peleándose con ese cuento“pequeñito pero matón”. A continuación, sigue
golpeándolo en la boca del estómago con imágenes tan potentes que apenas le
dejen reaccionar, midiendo las palabras, racionando la información, como si
fueras a ganar a los puntos. Luego baja la guardia y por un momento hazle creer que te puede devolver un gacho, pero cuando te vaya a dar el puñetazo, atízale tan fuerte con la última frase que
caiga KO sobre el folio.
4.Olfato.
Tus personajes están vivos, el lector tiene que olerlos. No cuentes cómo son, muestra
lo que hacen de forma que podamos sentir su aliento, su sudor, su miedo. Permítenos
que sintamos a qué huelen las tablas del escenario en el que se mueven, el
óxido del barco en el que navegan, la gasolina del coche que conducen, la
hoguera en la que les están quemando, como si estuvieran dentro.
5.Gusto.
Debes pulir tu texto con mimo, con cierto lirismo, con gusto exquisito, como si
fuera un “pintxo” de alta cocina, incluso puedes “deconstruirlo”. Hasta las escenas
más amargas, las más ácidas y desagradables deben dejar un regusto literario.
No te limites a ofrecer tu “tapa” como si fuera una ración de comida casera,
una anécdota sin sabor, no narres como si redactaras una noticia sosa, adereza
todo con sal literaria, que no repita, no empaches con figuras retóricas ni
saques las palabras raras del cajón de las especias, pero tu historia debe
saber a Literatura. Una vez que tengas la idea y los ingredientes y le hayas
dado forma a la masa, cuida la presentación. Reescribe, añade ingredientes, cambia la textura, pon o quita azúcar, y no lo saques del horno hasta que el "pintxo"sea digno de mostrarse en una vitrina a los comensales. Adorna tu plato de manera
discreta, con gusto.
6.Sentido común.
Crea un universo verosímil que funcione con sus propias reglas internas, aunque
sea inventado no puedes saltarte las propias normas del cosmos que has creado.
Incluso los relatos fantásticos deben tener sentido común, si no lo utilizas,
tu texto será engullido por el agujero negro de las ocurrencias. Recuerda:
incluso el caos tiene un orden, y aunque sólo haya cinco sentidos, siempre
hay sitio para seis.
Gracias al autor Martín Gardella, que me hizo una entrevista en el programa que dirige en Buenos Aires ("El living sin tiempo) para hablar de nuestro libro "De antología". Un placer cruzar el Atlántico de esta manera. En este enlace, a partir del 33:00, el audio:
Aquí dejo constancia de algunos momentos de la presentación de "De antología", para los que no estuvieron. Utilizamos un puntero láser y una pantalla táctil. Tecnología punta. Muchas gracias a todos, os ha quedado un libro maravilloso.
A dos días de la presenatción, los amigos de la Internacional Microcuentista publican una entrevista al editor y los antólogos. En este enlace. Gracias por el apoyo al proyecto en los blogs, un proyecto que precisamente nació en los blogs hace unos siete años. Un círculo que se cierra. Ahora, pensando en una presentación muy de género, el Western, quizá, quién sabe.
El escritor Norberto Luis Romero, me ha publicado a través de su ditorial "Las Puertas del Hacedor", una edición limitada de seis libros artesanales sobre la base de mi texto "La casa de los relojes", que en su día ganó el premio Villa de Ermua bajo el título "La eternidad" y que forma parte de "Fuera de temario". Lo podéis leer en este enlace. Se trata de un relato (largo) sobre una de mis obsesiones personales, el tiempo, ese novio de la muerte que tan fielmente ha plasmado Norberto en un libro precioso del que me siento tan orgulloso que cuelgo las fotografías para que lo disfrutéis visualmente, aunque no lo podáis tocar ni oler. Norberto, mil gracias. Un honor el hecho de haberme entregado la llave de "La Puerta".
Ya tenemos poratada... Una portada que sólo se entiende con la contraportada, porque se trata de un libro interactivo, de los que ya no se hacen, como aquellos de "Elige tu propia aventura" o los futuros libros que se editarán en las tablet, pero en papel. Es decir, un libro táctil que viaja en el tiempo. Hasta ahí podemos leer, hasta ahora.
Mi hijo se parece tanto a mi padre, que cuando grita por las
noches pidiendo un vaso y mirándome a los ojos desde abajo, me viene a la cabeza aquel día en
el balcón, el vacío, su mirada de pánico, el sol en lo alto, el calor, la sed, el whisky, la calima, el sonido seco del asfalto.
Desde hace mucho tiempo tenía una especie de "sueño", algo sencillo pero irrealizable para alguien que dibuja tan mal como yo. Se trata de hacer viñetas con temas de actualidad, aunque no exclusivamente con noticias, sino también con reflexiones. Pues bien, gracias Jualu, he podido cumplir el sueño de hacer viñetas, él pondrá su talento con las pinturas y yo pondré el texto, a lo Ricardo y Nacho. Intuyo que es el principio de algo... Gracias Juanlu.
Ayer estuvimos en Onda Cero La Palma, una de mis islas favoritas. Y hablamos de microrrelatos en un programa dedicado casi por entero al género, y allí estuvimos hablando con amigos como Jesús Esnaola, Susana Camps, Mariano Zurdo y la misma Ana Vidal. Muchas gracias por todo también a Miguel Ángel Pérez Calearo. En este enlace podéis escuicharlo.
Solemos hablar de cerrar un círculo. Para mí casi todo empezó en un blog, este blog. Luego fui conociendo otros blogs a lo largo de siete años de intensa y frenética actividad. Más tarde algunos nos fuimos alejando y llegaron otros. Pero quisimos recogerlos a todos para que no se perdiera todo un movimiento, algo que estaba pasando, algo que está pasando. El microrrelato y la blogosfera, La "Generáción Blogger". Ya está publicada la lista completa de de autores que están en "De antología". Por mi parte, sólo me queda dar las gracias a Talentura por confiar en Rosana y en mí como antólogos, por su generosidad, por no recortar en época de recortes, con el esfuerzo que ello supone, por darnos libertad absoluta y por arriesgar con un género aún considerado "menor". Muchas gracias a los autores por su infinita paciencia y por sus textos, cargados de calidad, y muchas gracias a Rosana por su talento y enorme capacidad de trabajo. Y por último, discupas a los que no han entrado, ya sea porque no los conocíamos, por falta de espacio, porque los conocimos tarde o por renuncia propia. Nuestra intención a la hora de realizar la selección era trazar un mapa significativo de lo que está pasando en los blogs desde hace unos siete años y recogerlo en un libro que sea muestra y referencia. El tiempo dirá, pero creíamos que era el momento y que alguien tenía que hacerlo. Gracias a todos.
Talentura ha creado un blog para ir siguiendo todas las novedades sobre la antología de microrrelatos que hemos coordinado para la editorial Rosana Alonso y yo mismo. En el blog se irán publicando los nombres de los antologados y todas las noticias relacionadas con el libro. Finalmente el título elegido es "De antología", ese comentario que se suele poner en los blogs cuando un escritor publica un microrrelato muy bueno, digno de ser publicado en papel. Si alguna vez alguien te ha escrito en la caja de comentarios que tu texto es "De antología", seguramente estés entre los seleccionados, y si no, pues puede que también. El subtítulo, "La logia del microrrelato" es un guiño a la secta secreta que han formado los microrrelatistas que se reúnen en un lugar fantástico para sacrificar dinosaurios una vez al año, vosotros sabéis dónde, porque lo peor de la mafia es no pertenecer a ella. En definitiva es un guiño irónico a algunas referencias críticas que señalan a los escritores de microrrelatos como "secta" o "lobby". Quizá estén en lo cierto. Pero quedaba más elegante y enigmático "logia" que otras acepciones quizá también acertadas. El subtítulo "Generación Blogger", aunque sobrevuela sobre esta antología, tuvo que ser descartado porque se nos adelantaron los poetas en otra antología. Éste es el enlace del blog que ha creado Talentura:
Reseñar a tu editor es raro, y hasta cierto punto antinatural, porque suele ser el editor el que hace comentarios a sus autores. En esta ocasión le daremos la vuelta y el autor será el que comente al editor metido a autor en un juego metaliterario que viene muy al caso. La segunda novela de Mariano Zurdo se resume en su título, uno de los
títulos mejor puestos de cuantos he leído, porque los personajes y el mismo
autor se cuelan por multitud de resquicios casi inapreciables. Una puerta
blindada no puede abrirse a no ser que utilices dinamita, pero Mariano Zurdo
usa una técnica mucho más sutil: un trozo de papel, una nota por debajo de la
puerta. ¿Qué pone en esa nota para que la persona que está al otro lado decida
abrir? La formación del autor como psicólogo se aprecia en toda la novela, porque
aprovecha sus conocimientos para colarse en la mente de unos personajes a los
que, sin embargo, trata con mucho cariño y respeto, sin manipularlos gratuitamente. En una época en la que los escritores reciben clases de psicología para dar una personalidad creíble a los personajes,
Mariano trae de fábrica esa habilidad gracias a su formación como experto en
cerebros. Curiosamente uno de los personajes es psicólogo. Y además salen botellines
de cerveza por doquier. ¿Autoficción? Hasta cierto punto, porque Mariano no tiene
hermanas. De este modo, los cuatro protagonistas de la novela abordan temas
como los tabúes en el sexo (nada más tabú que el incesto) y los tabúes de la
muerte. Sexo y muerte. Amor y muerte. Morir de amor literalmente y literariamente. No es un error en este caso usar adverbios acabados en "mente", en este libro se juega con las mentes. La vida misma: Amor, sexo, enfermedad, cartas, cervezas
y muerte. Cuatro personajes, dos historias y varias grietas. Un lenguaje en el que destaca la maestría a la hora de narrar situaciones cotidianas. Hacer sencillo lo complejo con un narratividad que fluye como un diálogo, sin embargo, elaborado. Y un curioso y muy valiente juego metaliterario en el que Mariano
arriesga mucho, porque es un juego en el que el autor saca la patita
por debajo de esa puerta acorazada, un riesgo del que sale airoso pero que en
cierto modo deja estupefacto al lector. Como una bofetada. Como si las páginas
del libro fueran puertas acorazadas por las que aparecieran notas del autor
dirigidas al lector. Y el lector tiene dos opciones. Abrir o dejar la puerta
cerrada. Tú decides si le quieres dejar pasar a tomarse una Mahou cinco
estrellas. Tan sólo imagina por un momento que estás en casa detrás de tu puerta
blindada y ves cómo asoma una nota en la que pone: “¿Me abres? Soy el que ha escrito tu vida. Te invito a una cerveza”.
Está en tu mano abrir o tapar la grieta con silicona.
Caroline Lepage, catedrática de Literatura Latinoamericana de la universidad de Poitiers, ha tenido el enorme detalle de traducir uno de los textos de Zoom al francés. También incluye una entrevista. Gracias, Caroline, y gracias al escritor Félix Terrones, por supuesto. En este enlace.
La traductora griega Danai Tachtara ha traducido varios textos de "Zoom" a su idioma para publicarlos en breve en la revista helena Planodion, Historias Bonsai, dedicada al microrrelato. Aquí dejo dos de los que se van a publicar. Aunque no sepáis griego impacta mucho visualmente verlo en otro alfabeto. Muchas gracias por tu trabajo, Danai.
Ζουμ
Zoom
18mm.
Εστίαση: κτίριο χιονισμένο με το παράθυρο του πέμπτου ορόφου ανοιχτό.
24mm.
Εστίαση: υπνοδωμάτιο με σπασμένα έπιπλα μέσα από το παράθυρο.
35mm.
Εστίαση: διπλό κρεβάτι ξέστρωτο στη μέση του υπνοδωματίου.
50mm.
Εστίαση: άντρας καθισμένος στο κρεβάτι.
70mm.
Εστίαση: χαρτάκι στο χέρι του άντρα.
100mm.
Εστίαση: δάχτυλο καλύπτει σχεδόν όλο το κείμενο στο χαρτί.
150mm.
Εστίαση: «Αντίο» κάτω από το μεγάλο δάχτυλο.
200mm.
Εστίαση: σταγόνα διάφανη πέφτει πάνω στο γράμμα «ο».
250mm.
Εστίαση: λεκές κόκκινος παρασύρει τη διάφανη σταγόνα προς το «Α».
Γενεαλογικό Δέντρο
Árbol genealógico
Πήρα
το γενεαλογικό μου δέντρο, εκείνο που είχε αφήσει η μητέρα μου πάνω στην
εταζέρα του σαλονιού και το μεταφύτεψα στον κήπο, δίπλα από τη μηλιά. Του έριξα
φυσικό λίπασμα από πρόβατο και αγελάδα. Την επόμενη μέρα, του είχε φυτρώσει μια
καινούρια θειά, δύο γιοι, τέσσερα αδέρφια και δώδεκα ανίψια. Ήταν τόσο
φουντωτό, ώστε αναγκάστηκα να κλαδέψω τα μακρινά ξαδέρφια. Εκείνο της
γειτόνισσάς μου ήταν μικρότερο. Το είχε μισοκρυμμένο δίπλα στα γεράνια. Ίσα που
είχε κάποιους συγγενείς. Μου φαινόταν κρίμα που ήταν τόσο μόνη και αποφάσισα να
της μπολιάσω το κλαδί στο οποίο βρισκόταν το όνομά μου. Πήδηξα το φράχτη του
περιβολιού της και κατάφερα να φτάσω μέχρι τα γεράνια χωρίς να με δει κανείς. Η
γειτόνισσα μου δεν παρατήρησε το μπόλιασμα, κι εγώ το πότιζα καθημερινά με το
λάστιχο, όπως και τα υπόλοιπα λουλούδια της. Στην αρχή, της βγήκαν ζιζάνια,
αλλά πήδηξα και πάλι το φράχτη και έριξα ζιζανιοκτόνο. Σε τέσσερις εβδομάδες, η
γειτόνισσα μου κι εγώ εμφανιζόμασταν πλέον στο δέντρο ως άντρας και γυναίκα.
Αποφάσισα να κόψω από την οικογένειά μου. Έβγαλα ένα τσεκούρι και έκοψα το
γενεαλογικό μου δέντρο. Το ίδιο βράδυ κοιμηθήκαμε κουλουριασμένοι μπροστά στο
τζάκι, στη ζεστασιά της φωτιάς. Εντωμεταξύ, καινούρια βλαστάρια μεγάλωναν στο περιβόλι,
μαζί με τα ζιζάνια των γερανιών.
Los amigos de la Internacional Microcuentista me pidieron que escribiera un artículo sobre el paso del blog al papel y sobre la "Generación Blogger". Lo podéis leer en el siguiente enlace.
Cartel diseñado por Miguel, uno de los alumnos que mañana vendrá al taller que impartiré en Tordesillas. Gracias, Miguel. Y gracias a todos los profesores de la Diputación de Valladolid, por supuestos.
Hace siete años, en febreo de 2006 abrí este blog que tengo últimamente bastante abandonado. Quería aprovechar el aniversario para hacer una minireseña sobre la presentación de "Mar de pirañas" en Madrid. La presentación, que tuvo lugar en la librería "Tres rosas amarillas", corridó a cargó del editor del volumen, Fernando Valls, y del escritor Juan Pedro Aparicio. Una de las cuestiones planteadas que me resultó más interesante, sobre todo porque es crucial para la supervivencia y despegue del género, es la denominación del microrrelato. En palabras de Valls, los críticos tienen que tener claro cómo se llama, porque si la novela no se llamara novela y tuviera mil nombres, nadie sabría muy bien de qué estaríamos hablando, e incluso habría dudas sobre si pertenece a algún género en concreto. Esto es lo que pasa aún con el microrrelato, al que también se le llama microficción, hiperbreve nanorrelato, etc. Lo cierto es que da un poco igual cuál sea el nombre elegido, podría ser "Amosdentor", por poner alguno, pero lo cierto es que, como casi se ha generalizado el uso de la denominación "microrrelato", lo más acertado es seguir por ese camino para no desandar lo andado y hacer senda en este aspecto. Por su parte, Aparicio hizo una analogía entre el microrrelato y el mundo de la Física cuántica, y explicó una teoría según la cuál el "cuánto" no llega a verse del todo hasta que está totalmente lleno. En este sentido también comparó el microrrelato con la materia oscura, que no se ve, pero existe, y además tiene una gran influencia sobre las fuerzas gravitatorias del Universo. El día de la presentación era el aniversario del décimo año de la muerte de Augusto Monterroso, y Aparicio también tuvo unas palabras para su dinosaurio, un texto que criticó al no considerar que tuviera el músculo narrativo suficiente como para, precisamente, considerarse una narración. Totalmente de acuerdo, pero algo tendrá ese texto que ya llenado miles de folios con versiones de todo tipo. Pero se comentaron muchas más cosas. Fue una interesante charla en la que finalmente salimos a leer dos micros los autores allí presentes, entre otros, Lara Moreno, Elvira Navarro, Gemma Pellicer, Óscar Esquivias, Juan Gracia Armendáriz o Miguel Ángel Zapata. Yo leí dos textos de Rosana Alonso, que no pudo acudir a la cita, y otros dos míos. Los autores, muchos de los cuáles estamos acostumbrados a hablar en público, estuvimos algo nerviosos, algo que hemos comentado después, y yo lo achaco a que hubo cierta solemnidad en el evento que nos hizo sentir un poco tensos, como esos alumnos que tienen que exponer su trabajo ante un aula llena de gente durante primero de carrera. Tras nosotros leyó Miguel Ángel Arcas un texto de Andrés Neuman a petición de Fernando, y por último, remató el mismo Valls leyendo otros microrrelatos de autores que no pudieron acudir, nombre como Eloy Tizaón o Pedro Ugarte. Siento haberme dejado a alguien, pro no tomé notas y mi memoria es inversamente proporcional a la de un elefante. Para acabar, también se habló de la generosidad de las editoriales al publicar a autores sin libro publicado, ya que al tratarse de un género tan joven hay que dar una oportunidad a esos autores, muchos de ellos surgidos de los blogs. En cuanto a los blogs de microrrelatos, se comentó que aunque en ocaiones nos creemos todos unos genios que dejamos comentarios admirados, en general hay una labor crítica muy provechosa que no tiene en la blogosfera un género tan antiguo y coajado como es la Poesía, lo cuál es una incógnita, porque el formato de los blogs también podría ser un magnífico vehículo para los poemas. Por mi parte, fue un placer conocer en carne y hueso a personas a las que sólo conocía virtualmente, como Gemma Pellicer y Juan Gracia Armendáriz, con el que no pude hablar porque se fue un poco antes de terminar la presentación, paradójicamente, la presentación más larga a la que he asistido, que duró casi dos horas. Para que luego digan que los microrrelatos son breves. Quizá si hubiera sido la presentación de una antología de novelas, en cinco minutos hubiésemos acabado. Quién sabe.
El 27 de febrero tendré el placer de impartir un taller de tres horas en Tordesillas (desde las 18.00 horas hasta las 21.00 horas) sobre "Las herramientas del microrrelato", el próximo libro en el que estoy trabajando, una obra de carácter práctico. El año pasado ya participé en la localidad castellana ofreciendo una charla sobre "Zoom" y acabé encantado tanto con el trato de los organizadores como con el recibimientos de los alumnos. Espero que les sean útiles mis "herramientas" para construir sus propios universos. En el blog "Mar de incertidumbres", pinchando aquí, una reseña del evento. Gracias, Marta, por el texto. Gracias, Rosa, por el cartel. Y gracias a la Diputación de Valladolid por llamarme de nuevo.
Suelo decir que la vida de un libro de cuentos hoy en día es de unos cuatro mesesy luego muere, aunque me gustaría estar equivocado. Precisamente, la editorial Talentura ha comenzado a relizar unas maniobras de resucitación de algunos de los libros de su catálogo a través de la sección "He venido a hablar de mi libro", un espacio del blog de Talentura en el que irán colgando a los autores hablando sobre su obra, al modo "pacoumbralesco". Pues bien, aquí podéis leer mi maniobra de resucitación de "Fuera de temario", un libro de relatos (largos) al que tengo un cariño muy especial por muchos motivos y circunstancias. Pinchando en este enlace rojo podéis leer algunas cosas sobre el libro y los barrios. ¿Barrios? Barrios.
Sergi Bellver hace muy buen repaso en la revista Culturamas sobre lo que ha sido el cuento en 2012 en este artículo (pinchar en la palabra colorada "artículo") en el que destaca la fuerza con la que el microrrelato ha irrumpido en los blogs, del mismo modo que el cuento lo hizo hace unos años y que, a mi parecer, ha replegado velas en Internet (el cuento largo, digo). Y gracias por recoger mis impresiones al respecto en el artículo, por supuesto. Podéis dejar vuestras impresiones sobre el "género chico" del cuento en 2012, esa zarzuela que es el microrrelato. Y también sobre el cuento, la ópera del relato (por antiguedad, que no por otras valoraciones).
El 2012 fue un año marcado por las antologías. Dos importantes antologías de microrrelatos con carácter histórico tomaron las librerías: la de Irene Andrés-Suárez para Cátedra y la de Fernando Valls para Menoscuarto. La primera recoge textos de autores desde el año 1906 hasta nuestros días, y se refiere al microrrelato como a "El cuarto género narrativo". La segunda refleja el panorama actual, con los nombres de los autores más recientes, unos escritores que muerden como las pirañas. El género necesita estudios académicos serios y antologías de este tipo para consolidarse y que el microrrelato se estudie en los colegios y los institutos junto a la novela y la poesía (el relato también necesita ese empujón). He tenido el honor de estar incluido en ambos libros, lo que ha supuesto una de las grandes alegrías del 2012. Por otro lado, tengo la fortuna de preparar junto a Rosana Alonso otra antología de microrrelatos para la editorial Talentura, un libro en el que esperamos reflejar una generación de personas que escribe microrrelatos en torno a esa piedra de toque y encuentro que son los blogs y los concursos, lo que denominamos "Generación Blogger", con nombres de ambos lados del océano y que todos vosotros conocéis, incluso formáis parte de ellos. En 2013 esta antología verá la luz. También en 2012 comencé un proyecto titulado "Herramientas del microrrelato" y que continuaré escribiendo en 2013 para que se publique en papel próximamente. "Herramientas del microrrelato" no tiene pretensiones históricas ni de cátedra, sino que tan solo ofrecerá técnicas de escritura de carácter práctico. 2012 también ha sido un año en el que he colaborado con Talentura como asesor editorial en el terreno del microrrelato y en el que se han publicado dos grandes libros de dos claros exponentes de esa "Generación Blogger". Me refiero a "Los otros mundos", de Rosana Alonso y "Sentido sin alguno", de Agustín Martínez Valderrama, dos obras que han venido para quedarse. Seguro que estos dos volúmenes son un pistoletazo de salida de lujo para que este sello publique en papel a autores de inmenso talento que se están dando a conocer en la red. Una colección que en su día, estoy seguro, se convertirá en un clásico, cuando los nuevos autores ya tengan una dilatada trayectoria. Por último, mi libro más personal hasta el momento, "Personajes Secundarios", verá la luz, aunque aún no hay fecha de publicación. También me gustaría hacer referencia al libro de Jesus Esnaola, "Los años de lluvia", publicado por Paréntesis, una obra madura de uno de los autores más "serios" (en el buen sentido de la palabra) del panorama actual. Por último, quiero destacar un título que me ha parecido todo un acierto: "Teatro de ceniza", de Manuel Moyano, un volumen que marcará una época por la calidad y la originalidad de sus textos. También querría hacer una mención a los concursos, pero ese apartado merece otro post. Aunque 2012 ha sido un año duro en lo personal, la Literatura continúa actuando como chimenea para dar salida a ese vapor caliente, que quema, ese fuego invisible y volátil que es la realidad. Amigos, feliz ficción. Feliz realidad. Feliz puente entre ambas. Feliz 2013.
Vamos a echar una mano a Inter, porque se lo merecen. Porque se ha convertido en muy poco tiempo en una revista digital de referencia en el mundo del microrrelato. La Internacional Microcuentista ha presentado su candidatura al concurso de blogs de la revista "20 minutos" en la categoría de Cultura y Tendencias y nos piden su voto. No lleva nada de tiempo, tan solo se debe acceder a este enlace y luego, en la parte superior derecha, hay que registrarse. El registro no lleva más de un minuto. Una vez registrados, podéis votar por la revista. Actualmente ocupan el 5º lugar, pero con vuestra ayuda pueden poner el nombre del microrrelato en el primer puesto de la lista. Estaría bien, ¿verdad? Pues venga, no seáis vaguetes, que os llevará menos tiempo meteros en la página del póker on line.
La metaficción en realidad es un género, pero aquí
hablaremos de la metaficción como herramienta. La metaficción es toda obra de
ficción que tiene contacto con la realidad de un modo u otro, ya sea
tangencialmente o hasta el punto de confundirse realidad y ficción. La
metaficción se puede practicar en cualquier arte literario o plástico que
juegue con la ficción. Un ejemplo que nada tiene que ver con la Literatura son
Las Meninas de Velázquez, en las que el autor refleja una escena, que si bien
es real al tratarse de un retrato, aparece un juego de espejos en el que el
mismo pintor está en el cuadro a través de esa ventana abierta a la realidad,
esa ventana que es el espejo, un espejo que refleja su imagen pintando lo que
solo él y el espectador están viendo. Se puede practicar la metaficción en la
pintura, la literatura, los cómics, el cine, el teatro, la televisión, la
escultura, la fotografía, o incluso los vídeojuegos. Pero hablemos de
microrrelato. Y de herramientas. Hay varias formas de practicar la
metaliteratura, un género que siempre tiene dos planos. Es la herramienta de
los planos, de tal manera que un autor que juegue con ella debe manejar el
plano de la realidad y el de la ficción. En el plano de la ficción colocaremos
a un personaje A que es ficticio, y dentro de esa misma historia de ficción
aparece un personaje B real, o viceversa. Imaginemos que hay una puerta que
conecta ambos planos, y el personaje A o el personaje B la cruzan, metiéndose
en el mundo del otro, o incluso se juntan en el quicio de la puerta,
confundiéndose los dos mundos. Un ejemplo muy sencillo es coger al personaje A,
que está dentro de una película, y sacarlo del plano de la realidad al de la ficción, donde se encontrará con el personaje B, que es de carne y hueso, como
hizo Woody Allen en “La rosa púrpura de El Cairo” (Ver enlace de youtube). Otra
opción igualmente válida es la contraria, y meter a un personaje A que es real,
en un mundo de ficción, en el que habita el personaje B. El ejemplo más
conocido de la Historia de la microliteratura es este texto de Cortázar, su
relato más breve, que lleva por título “Continuidad de los parques”:
CONTINUIDAD DE LOS PARQUES
Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por
negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se
dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa
tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo
una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que
miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de
espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de
intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo
verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo
los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó
casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a
línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba
cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al
alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del
atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida
disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y
adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del
monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada
la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre
con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las
ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y
senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la
libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo
de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas
caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y
disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era
necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles
errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente
atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano
acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer. Sin mirarse ya, atados
rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la
cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta
él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez,
parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva
del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y
no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres
peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban
las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una
escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación,
nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. La
luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la
cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.
Como podemos comprobar, en este texto el lector
acaba asesinado por uno de los personajes que está leyendo porque el personaje
B (imaginario) irrumpe en el plano de A (personaje real).
El esquema de este tipo de microrrelato sería el
siguiente:
PLANO A(real) PLANO B (imaginario)
PERSONAJE A (real) PERSONAJE B (imaginario)
PUERTA (obra de
ficción)
AUTOR (el
mismo que escribe el texto o uno ficticio)
LECTOR (ficticio o real)
Con este esquema tan sencillo solo tendríamos que
inventarnos dos escenarios, el real y el imaginario, y dos personajes, el de
carne y hueso y el ficticio. Una vez que tengamos los personajes y los
escenarios, la combinaciones son múltiples. Podemos introducir el personaje A
en el plano B, el personaje B en el plano A, intercambiarnos de escenario o
incluso intercambiar los planos, de manera que jugamos con estos cuatro
elementos como si se tratara de piezas móviles, una especie de puzzle con piezas
intercambiables en todas direcciones. Pero siempre tiene que haber una puerta
que sea la llave de acceso entre ambos mundos, y esa puerta suele ser una obra
de ficción (un libro, un cuento, un cuadro, una película, una canción, un
cuento infantil, una fábula, etc.). De modo que también tenemos que elegir la
“puerta” que nos apetece abrir y en qué dirección ir, hacia dentro, o hacia
afuera, dependiendo de la dirección que tomemos, el resultado será distinto. Pero
hay una opción más en la metaficción, y es cuando a esas cuatro piezas (dos
escenarios y dos personajes), se añade la figura que observa la escena desde lo
más arriba, el autor (puede ser el autor de verdad o un autor ficticio).
También se puede introducir como personaje al mismo lector. Una vez que nos
introducimos a nosotros mismos como autores en una historia pasamos a ser un
personaje más. Dos ejemplos:
MADRID INSÓLITO
Paseaba por Vallecas cuando una fuerza
desconocida me hizo entrar en un pequeño piso de planta baja que tenía la
puerta abierta. Sobre una mesa camilla había un libro: Una guía de Madrid. No
había nadie, así que movido por la curiosidad, robé la guía y salí a la calle.
En la página cinco aseguraba que en un local de Luchana unos centauros tiraban
cañas como nadie. Me acerqué hasta allí y un hombre con patas de caballo me
puso una cerveza. Boquiabierto, la bebí de un trago y fui a otra dirección: un
zoo de Atocha. La guía decía que tenían cíclopes salvajes, pero además pude ver
trolls y hadas. Consulté la guía de nuevo y me dirigí a un museo en Gran Vía Nº
9. Unas vitrinas mostraban fósiles de gnomos y esqueletos de unicornios.
Atónito ante este Madrid desconocido, fui a un restaurante de Sol atendido por
ogros y almorcé carne de dragón. En la última página de la guía de Madrid
aparecía mi nombre completo y la dirección del piso en el que había robado el
libro. El texto decía que en esa casa vivía el único personaje de ficción de
carne y hueso que existe en el mundo. Desconcertado, me dirigí de nuevo
Vallecas. Llamé a la puerta, un hombre alto abrió, me tendió la mano y me dijo:
—Hola, soy tu autor, pasa. Te estaba esperando.
En este caso que acabamos de ver, el personaje A, el
real, es el propio autor, y su casa es el plano A, el real, mientras que ese
Madrid insólito es el plano B, el irreal, y el personaje que recorre sus calles
es el personaje B, el imaginario. La “Puerta” entre ambos mundos sería la guía
turística. Podemos complicar los textos con más personajes, pero dada la
naturaleza y extensión de los microrrelatos no es recomendable, ya que es un
formato en el que tanto el número de personajes como de escenarios debe ser muy
limitado porque no tenemos espacio para desarrollar tramas complicadas.
Otro ejemplo de Rosana Alonso:
THE
END
Abro y cierro los ojos un par de veces: ella sigue
ahí, sentada en el sofá del salón. Me mira y sonríe regañándome por mi retraso
con un mohín encantador. Es más guapa de lo que imaginé y más mentirosa, porque
me pregunta si me encuentro bien con una preocupación realmente conmovedora.
Entonces pienso que es una broma de mi editor y sé que es imposible, aún no ha
podido leer el manuscrito que le entregué esta mañana. Entro en mi cuarto y me
digo que es una alucinación por estrés. Sin embargo, ella se acerca y me
abraza. Aunque sé lo que me espera, la beso y me resigno. Tenía que haber
cambiado el desenlace, pero siempre he odiado los finales felices.
Una puerta muy sencilla de utilizar entre ambos
mundos es coger algún elemento que aparezca en la obra de ficción y hacer de
ese elemento como si fuera real para asomarnos directamente. Por ejemplo, un
número de teléfono, aunque también puede ser una dirección, como en el caso
anterior, un mensaje grabado en un árbol, un grafitti en una pared, etc.
CONEXIÓN
“Clara, con su cuerpo
enredado entre las sábanas, exhala el humo del cigarrillo. El aroma a tabaco
inunda la habitación”, leí en una página de aquella novela que me había llevado
a la cama. “'Toma nota de mi teléfono:6076784539, dijo Clara”. No sé por qué lo hice, pero marqué el
número. Me sentí estúpido. ¿Qué hacía llamando a un personaje de ficción? “Soy
Clara, esperaba tu llamada”, dijo una voz rasgada. “Acabo de leer el cuento en
el que marcas mi número”, añadió despacio. Una bocanada de Malboro apareció en
el lado derecho de mi cama, anegándolo todo.
En este caso hay que tener cuidado de no poner
números reales, a no ser que realmente quieras molestar a alguien a quien no
soportes y cuyo teléfono no dejará de sonar jamás. También puede ser un
personaje de ficción al que odies, claro.
Por otro lado, la metaficción utiliza a su vez como
herramienta la “intertextualidad”, de la que se nutre muy a menudo. Aunque en
otra ocasión hablaremos de la intertextualidad como herramienta y le
dedicaremos un post, sería casi imposible entender hoy en día la metaficción
sin la intertextualidad, ya que en muchas ocasiones realizan una simbiosis
perfecta. Es decir, textos universalmente conocidos que se mezclan con la
realidad, personajes del siglo de oro que pasean por nuestras calles en pleno
siglo XXI y se codean en los bares mano a mano con personajes contemporáneos o
borrachos de Lavapiés, o incluso figurantes destinados a morir en una película
de Godzilla, como este texto de David Mena.
FICCIÓN
B
Era enorme y caminaba por las avenidas derribando
los edificios a su paso como si fueran de cartón. El ejército poco podía hacer
frente a aquella amenaza que resistía holgadamente cualquier tipo de impacto.
Se movía con torpeza y si lo mirabas fijamente y comprobabas lo enorme que era,
no podía evitar sentirte dentro de la ciudad como en una de esas maquetas que
se exhiben en las oficinas de las empresas constructoras. El alumbrado
estallaba contra sus mandíbulas en planos cortos. Si algo había claro en aquel
momento en el mundo es que todos estábamos perdidos. Alguien dijo que aún había
esperanza aunque no le creímos. Puede que saliéramos de esa, es cierto, ya que
se encontraría alguna solución para acabar con la criatura, probablemente todo
era cuestión de ganar tiempo. Pero entonces era demasiado tarde, porque lo
cierto es que ya sabíamos que todos nosotros no éramos más que carne de
ficción.
Otra de las muchas
posibilidades de la metaficción es involucrar al lector y meterlo en la
historia, como si fuera un personaje más, de la misma manera que se hace con el
autor. Víctor Lorenzo Cinca nos deja amablemente el siguiente ejemplo:
EL MUNDO AL REVÉS
En la calle, una
banda de gatos persigue a un par de perros asustados. Los peatones, como siempre,
pasean por la calzada y los vehículos circulan por las aceras. Los conductores,
menores de edad, dan el alto a los policías y les multan. Los ateos, rosario en
mano, llenan la iglesia con sus rezos todos los jueves. Los políticos, cada
cuatro años, eligen democráticamente a sus ciudadanos. Los comensales, en las
cocinas de los restaurantes, preparan suculentos platos para satisfacer a los
desganados cocineros. Para evadirme de ese caos, leo estas siete líneas que tú
has escrito.
Por último, nos despedimos
con un fragmento de “Niebla”, de Don Miguel de Unamuno. Aunque se trata de una
novela, Unamuno manejó la Literatura de manera magistral en esta obra, con lo
que despedimos este post a modo de homenaje con su texto.
NIEBLA (Fragmento)
"–¿Conque
no, eh? ––me dijo––, ¿conque no? No quiere usted dejarme ser yo, salir de la
niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme:
¿conque no lo quiere?, ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor
creador don Miguel, ¡también usted se morirá, también usted, y se volverá a la
nada de que salió...! ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá,
aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi
historia, todos, todos, todos sin quedar uno! ¡Entes de ficción como yo; lo
mismo que yo! Se morirán todos, todos, todos. Os lo digo yo, Augusto Pérez,
ente ficticio como vosotros, nivolesco lo mismo que vosotros. Porque usted, mi
creador, mi don Miguel, no es usted más que otro ente nivolesco, y entes nivolescos
sus lectores, lo mismo que yo, que Augusto Pérez, que su víctima…
Las pirañas continuamos nadando en aguas turbulentas de la mano de Menoscuarto, y en esta ocasión, lo hacemos nada menos que en un vaso en el que se desencadena una inmensa tormenta. Podéis nadar junto a nosotros en este enlace.
A veces, el sacrificado trabajo de periodista requiere leer libros de todo tipo. En lo que va de año he tenido que leer varias autobiografías de políticos de 200.000 páginas cada tomo, entre los que destacan las memorias de Mariano Rajoy, José Bono y ahora, José María Aznar. Creo que por eso me dedico al relato y al microrrelato, porque me podría volver loco si solo me alimentase de estas lecturas. Pues bien, una vez acabado el libro de Aznar, uno llega varias conclusiones:
- El Rey le cae como el culo porque no fue a verle cuando tuvo el atentado, pero cuando llegó al poder lo ninguneó en plan “venganzaaaaa…”
- De pequeño ya tenía un esbozo de bigote, lo que comúnmente se conoce como “pelusilla”
- Está orgulloso de su cita más célebre y le dedica un capítulo entero, esa reflexión socráticocartesiana que versaba: “Váyase, señor González”.
- Aunque cree que tiene el cociente intelectual de un híbrido entre Stephen Hawking y Jessica Flecher, piensa que un cuaderno azul que contiene el nombre de su sustituto sobreviviría a un accidente aéreo, pese a estar hecho de celulosa, y no ser el típico cuaderno de teflón de toda la vida.
- No es de Valladolid.
- Nombró a Rajoy porque pensaba que iba a ser blandito con los nacionalistas y a veces se arrepiente de no haber seguido él otros cuatro años.
- La guerra de Irak no existió (ah, no, que eso es para el próximo libro).
- Son las memorias de un amnésico, no se acuerda de Correa ni del Bigotes el pobre, y eso que fueron a la boda de su hija.
- Está rencoroso con Rato (como con el rey) porque no le llama por teléfono.
- Le han escrito el libro.