2/11/2010

MIS IMÁGENES


A cada pequeña imagen que tenemos de nuestra propia vida acompaña una gran imagen de la iconografía colectiva. A veces pienso desde cuándo tengo conciencia de mí mismo. Quizá tendría dos años. Más o menos. No lo sé. Me recuerdo en cuclillas con un palo haciendo dibujos sobre un campo de fútbol. El campo tenía arena rojiza y hacía frío. Llevaba un abrigo de punto blanco con rayas marrón claro. Es como si me viera en un espejo del tiempo y mi yo adulto me contemplase con curiosidad. Es la primera imagen que retengo en la mente. Desde entonces tengo más. Muchas más. Como flashes. Pero hay otras imágenes que van de la mano de éstas otras. Las colectivas. Las que compartimos todos. La foto del Che. La noche estrellada de Van Gogh. Marilyn con la falda levantada por una corriente de aire. La torre Eiffel, el miliciano de Capa o la caída del muro de Berlín. Imágenes que nos han dejado la prensa, la tele o el cine. Las imágenes nos hacen tener conciencia de grupo. Antes de la tele estaba la Iglesia, con las gárgolas de las catedrales y los santos de las capillas. Conciencia de grupo. En casa teníamos una tele en blanco y negro a la que se le iba la imagen. Era como desconectar con el mundo. Había que darle un fuerte golpe para que volviera en sí. Durante esos segundos de apagón el mundo desaparecía y sólo quedábamos nosotros, sin el mundo. La primera imagen colectiva que recuerdo es la de los payasos de la tele, y la asocio a otra imagen: el nacimiento de mi hermano. La segunda…, la dimisión de Suárez, aquel tío tan serio diciendo no sé qué; esa imagen la asocio a los deberes del cole, la tercera, la peli de Los diez mandamientos, asociada a mis preguntas sobre Dios (a través de Charlton Heston, así acabó la cosa). la cuarta, la de ET, la quinta, el entierro de Enrique Casas: Estaba viendo los dibujos y apareció aquella imagen tan triste. Fue mi primer contacto con la muerte. Es curioso, pero las imágenes colectivas también son personales, porque cada uno de nosotros tiene las suyas. Todos hemos visto las mismas imágenes, pero para cada uno significan una cosa y para otros, simplemente, no significan nada. Recuerdo el gol que le metieron los franceses a Arconada. Seguro que cada persona vivió ese momento a su manera. Y los goles ante Malta (estaba en la cama y escuchaba a los vecinos cantarlos a lo loco). Y el coche destrozado de Fernando Martín. Y la peli de Alien. Me la puso mi primo y me quedé pegado al asiento. Pero más pegado me quedé cuando vi la que puso luego. Una picante de Jaimito, el italiano aquel tan cutre. Así descubrí el sexo, o al menos le puse imágenes. Con Jaimito. Ya ves.

4 comentarios:

Margaret dijo...

Me has traido muchos recuerdos de mi infancia. Casi todas las imágenes mencionadas las recordaba. Además mi infancia coincide con la tuya más o menos y es una edad en que según que acontecimientos impresionan y marcan, como el terrorismo y la muerte.
Curioso que en la primera imagen que tengo de mi misma también recuerdo perfectamente la ropa que llevaba. En mi caso era un pijama blanco con ciervecillos azules.

Belén dijo...

Mi padre nos obligaba a ver las pelis del Jaimito jajajaj y mira que lo odiabaaaa

Besicos

BB dijo...

Yo tengo una memoria que, a veces, asusta a quienes me rodean. Recuerdo tantísimas cosas, alguna bellas, otra no tanto, la esperanza
y la desilusión...
Pero, qué sería de nosotros sin nuestros recuerdos?
Un beso, Manu
BB

mi nombre es alma dijo...

Me dejas pensando y eso voy a hacer, poner imágenes a esta mi vida.

Un abrazo