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Free Counter la espada oxidada

Friday, November 20, 2009

EL ORGULLO, EL HONOR, LA VIDA

Imaginad por un instante que volvéis a la infancia. Os habéis convertido en niños y vuestro padre está en la guerra. Da igual la guerra que sea. Todas las guerras son iguales. Y un buen día, sin que vosotros lo sepáis porque pensáis que vuestro padre está en medio de una cruenta batalla, veis a vuestro padre entrar en clase de matemáticas, o aparece cuando estáis jugando al voleibol. ¿Cuál sería vuestra reacción? Seguramente la misma que la de los niños del vídeo de abajo. Pero también me pregunto cuál será la reacción cuando llega un ataúd. Y me pregunto todo esto porque estos días estoy cansado de escuchar chorradas sobre la liberación del Alakrana. Primero decían que el Gobierno tardaba mucho en pagar el rescate, y cuando lo pagan dicen que España se ha bajado los pantalones por pagar el rescate más caro de la historia de la piratería. ¿Hubiera sido mejor no pagar o regatear como en un mercadillo? ¿Hubiera sido mejor traer 36 muertos y el orgullo intacto con un asalto de la marina? A los familiares de los tripulantes les da igual la bajada de pantalones, nadie les quita el reencuentro con sus padres, con sus maridos, con sus hijos. ¿No es mejor ver imágenes como las del vídeo de abajo que 36 ataúdes con una bandera encima?

PS. Los soldados de las imágenes son hombres que vuelven de la guerra de Irak para dar una sorpresa a sus hijos.

Wednesday, November 18, 2009

SIN PALABRAS


Decían que era la mejor profesora de Londres. Que aprendías inglés con tan sólo mil palabras. Me apunté a sus clases y estudié con ahínco. Me enamoré de ella, pero cuando quise expresarle todo lo que sentía descubrí que su método era un fraude.

Monday, November 16, 2009

FETICHISMO


Se enamoró de ella un domingo durante la Eucaristía. Entró en misa convirtiendo el silencio de la iglesia en un rumor por obra y gracia de aquellos imponentes zapatos de tacón. Rojos. Brillantes como una puesta de sol en Granada. Acabados en charol. Un treinta y nueve. La punta ligeramente elevada, como una pequeña nariz a punto de estornudar. Una horma estrecha y elegante. Muy personales. Extraordinarios. Fascinantes. Han pasado diez años y aún recuerda aquel momento místico como si fuera ayer. Puro éxtasis. Ahora la observa frente al televisor. Lleva esas zapatillas de estar en casa con forma de ardilla fabricadas en felpa (made in Taiwan). Entonces piensa en la vecina, que tiene unas botas de montar que quitan el hipo, y, una vez más, se arrepiente de haber colgado los hábitos.

EL HOMBRE DEL PIJAMA DE RAYAS


Curiosa anécdota la protagonizada hoy por un colaborador del programa en el que trabajo. Este personaje ha venido vestido con traje, pero, oh, sorpresa, bajo el traje asomaba un pijama a rayas. Cuando le hemos preguntado la razón de la excentricidad nos ha respondido que es para no facturar en el avión y por si se tenía que quedar a dormir en Madrid, algo que ninguno hemos entendido, porque puede llevar una mochila como equipaje de mano y meter el pijama dentro. El caso es que el extraño tipo ha salido al plató con su pijama de rayas bajo el traje. Como un personaje de un cuento fantástico. Habrá que darle vueltas al tema. A veces la realidad no es nada creíble...

Friday, November 13, 2009

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Klkwefifhakjdhfu iusefy asieufyu kkjdfh ksdfh wef kwefjhdjf sdkfjh df ks dsakf asdfsdf ys sec*.

*Escribieron mi epitafio en una lengua muerta. Mi lápida es la más leída del cementerio.

Wednesday, November 11, 2009

MAGNICIDIO


La víctima me es familiar —dijo el policía señalando la escena. Sobre el suelo había tendido un hombre obeso en un manto de copos que acababan de cuajar. A varios metros, unos renos buscaban briznas de hierba que llevarse a la boca. —¿Por qué ha disparado a este sujeto? —preguntó el inspector a la dueña de la casa, que permanecía esposada junto a sus hijos, dos niños de unos cinco años. La escopeta de cartuchos aún echaba humo por el cañón junto al árbol de navidad. —Venía a robarnos, ¿no lo ve? —respondió la señora mirando el cadáver. La barba blanca del presunto caco estaba manchada de sangre, y hacía juego con su llamativo traje rojo. El agente arrancó de la mano del ladrón un saco repleto. Lo abrió y comenzó a sacar cosas. Sorprendido, comprobó que la mayoría de los objetos sustraídos eran juguetes.

Tuesday, November 10, 2009

MONOGRAFÍA


Un gran amigo mío, profesor en una Facultad de Periodismo, asegura que una alumna le preguntó qué significa "abstracto", también me comenta que tras una hora poniendo a parir a Pinochet, nadie sabía quién era el sujeto en cuestión, y de 200 alumnos, ni uno solo, conocía el significado de la palabra "monografía". Por favor, todo el mundo sabe que una "monografía" es la caricatura de un simio. ¡Mamma mía!

Sunday, November 08, 2009

LA GRAN BATALLA


El ejército francés tomó posiciones con Napoleón al frente de la formación. Mil alientos de caballo rebotaban en las corazas brillantes y los cascos de la tropa, soldados rudos, listos para la gran batalla. Con el sable fuera de la vaina, los generales miraban de frente al enemigo, un batallón de de blindados estadounidenses, la élite de los marines norteamericanos. El corso dio la orden desde su montura y los sargentos de artillería encendieron la mecha de sus cañones con una antorcha de aceite. Los proyectiles cayeron sobre los tanques del enemigo. Los acorazados apenas se levantaron un palmo del suelo. El general Patton dio la señal y una lluvia de fuego aplastó a la mitad del ejército napoleónico, con decenas de bajas sobre el terreno. Cuerpos mutilados yacían bajo el grito agudo de los morteros y el ta-ta-ta de las armas automáticas. Era el turno de la aviación, pero cuando le tocaba escupir llamas a esos pájaros de hierro, Napoléon, gran estratega, tomó una decisión que la Historia calificaría como "genialidad absoluta". Una maniobra envolvente de la caballería que esperaba escondida en el bosque rodeó a los tanques americanos, que volcaron tras sufrir las coces de los indomables caballos franceses. Fue el fin del ejército del irascible Patton. Las botas de caña de los soldados galos se mezclaron con restos de marines destrozados. Tras la cruenta batalla, los franceses y los caballos regresaron a sus cajas de plástico, pero los soldados caídos continuaron sobre la moqueta como lo que eran: perdedores, carne de cañón..., plomo.
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