2/24/2010

CUATRO AÑOS DE PALABRAS


La espada oxidada cumple cuatro años, 500 posts y casi 270.000 visitas desde lugares tan lejanos como Irán, Australia e incluso La India. Me imagino que sería gente despistada que llegó aquí de rebote, pero me parece de lo más emocionante imaginar a ese indio al otro lado del mundo abriendo este blog. Cuando mi amigo Antón me abrió este espacio yo ni sabía lo que era un blog, de hecho me lo explicó media hora antes de crear “La espada oxidada”. Hoy en día tampoco tengo muy claro qué es. O sí. Sólo es un formato. Lo de dentro son palabras. Este blog no es temático, aunque la mayor parte de los post sean micros, pero es más que nada una vía de escape a través de las palabras. Es curioso el mundo de los blogueros. He conocido a mucha gente interesante gracias a los comentarios. Hay otra gente que simplemente lee y por tanto no la conozco. Hoy tengo una visita desde Sudáfrica. ¿Quién será ese sudafricano? Precisamente ayer vi Invictus. Hace unos tres años visité la casa de Mandela en Soweto, y me pregunté cómo es posible perdonar a los que te han tenido 27 años en la cárcel por luchar por tus derechos. Pues él lo hizo. La película refleja esa reconciliación nacional en la que unos perdonaron y los otros cedieron. Mandela se puso la camiseta verde y dorada con la que los africaneers jugaban al rugby. Y los negros pasaron de odiar esa camiseta a sentirla como suya. No optó por la venganza. Ojalá ocurriera lo mismo con judíos y palestinos. Lo que hace el deporte no lo consigue nadie. ¿Qué puede llevar a dos etarras a ponerse la camiseta de la selección española y colgar la foto en el Facebook con el lema de “Podemos”? Unos tíos dispuestos a matar a otros se ponen la camiseta de sus “enemigos”. Inaudito. Pero volvamos a Mandela. Tres décadas en una celda son muchos años. Es toda una vida. ¿Cómo podían echarle en cara a una persona que ha sufrido tanto que estrechara la mano de sus enemigos? Nadie tenía esa autoridad moral. Por eso no hubo guerra civil. Ni matanzas. Ni echaron a los blancos, como en Zimbabwe. Su perdón sincero evitó todo eso. No sé si el resto de los mortales podríamos hacerlo. Mandela asegura que sobrevivió en la cárcel gracias a las palabras. Leía los libros que tenían los carceleros. Cuando estaba desesperado recitaba en la soledad de su celda de dos metros un poema victoriano que le animaba a seguir viviendo. Un poema titulado “Invictus”. Los blogs no son más que eso: palabras. Pero me emociona que las palabras fueran las que le dieron a alguien como Mandela las ganas de seguir viviendo. Hoy quiero pensar que ese sudafricano solitario que ha visitado este blog ha sido él. O que ese iraní que se ha pasado por aquí es un preso al que le han prohibido usar las palabras. Quién sabe, ¿no?

INVICTUS
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

23 comentarios:

Mita dijo...

Nunca se sabe.
Su fuerza interior es impresionante.
Enhorabuena por los cuatro añitos.
Besos

No Comments dijo...

Es bonito soñar que la fuerza de la palabra puede con todo y sea un medio de esperanza.

Enhorabuena, por los 4 años compartiendo tus relatos por la blogosfera. Que no paren!

Un saludo indio

La mirada del mono dorado dijo...

Aqui otro más que abre tu blog por casualidad -o una casualidad llamada tortuguita-

Veo que dominas esto de escribir, muy buena entrada.
La vida de Mandela increible. Solo preguntarte si has visto huracán Carter?

Bueno estaré por aqui curioseando.

manuespada dijo...

Bienvenido, mono dorado, sí he visto esa peli, otra historia de cómo sobrevivir con las palabras.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Felicidades y gracias por esa amistad de palabras, por muchos años.
saludos y salud compañero

Anónimo dijo...

Los que leemos bitácoras(velado homenaje a Sergi que prefiere esa palabra) agradecemos la labor de
los que no servirs cómida rápida sino menús elaborados.

Yo fui de las que entré por casualidad rebotando(otras veces descubres una bitácora a través de otra)y siempre me asomo a ver.
Enhorabuena.
Algún día me animaré...

Estoy desenado ver la peli, este Clint desde que colgó la Magnum no ha dejado de sorprenderme.
R.A.

Eva- La Zarzamora dijo...

Felicidades Manu.
Cuando abrí tu blog me quedé con el poder que tienen tus palabras, desde entonces tengo "mono", no viene de Sudáfrica,(sonrío) pero los que te leemos disfrutamos con tus palabras y tus juegos de palabras.
Gracias por ellas y a ti.

Besos, Manu.

Araceli Esteves dijo...

Enhorabuena. Esperemos que sea un suma y sigue.

BB dijo...

Cuatro años, ya, Manu, cuatro de tener el privilegio de tu palabra, inteligente, amena, hermosa.
La palabra fue la tabla de salvación de este hombre increíble, la que le diera la fortaleza para vestirse de perdón.
Felicitaciones, querido amigo.
Bellísimo tu post, hoy.
Besos
BB

MANUEL IGLESIAS dijo...

Todo lo que cuentas, incluso el sentido de mantener un blog me han dado ánimos en este mortecino miércoles para seguir. ¡Cuatro años! eso es una hazaña, por tanto enhorabuena. Hay que seguir

Anónimo dijo...

Enhorabuena, por la entrada de hoy y por esas 500. Yo soy de esos que no saben cómo llegan, pero llegan,leen, se van y vuelven. Espero seguir disfrutando de lo que leo aquí, lo cual implica que habrás de seguir en esto.
Un saludo. R. Castillo.

Raúl dijo...

Yo te debí de encontrar, cuando ya llevabas más de medio camino andado y, desde entonces, nos hemos echado unos kilómetros juntos. Yo me lo he pasado bien, Manu.

leo dijo...

Felicidades por esos años.
Vi Invictus la semana pasada y me ha encantado encontrar el poema aquí (lo voy a "fusilar", con tu permiso). En la película decía algo que me impresionó: sólo el perdón puede derrotar al miedo. en fin...
Las palabras, ¿qué haríamos sin ellas?
Te felicito y agradezco tu perseverancia: es un placer venir a leerte.

Belén dijo...

Lo primero, muchísimas felicidades por el blog... yo personalmente me alegro de haberte leído, en el blog, en tu libro y luego personalmente... ya sabes que para mí es un placer, amigo

Lo segundo, yo creo que Mandela es un ser que no existe en este mundo, ha sido ejemplo de tantas cosas...

Besicos

Miguel Baquero dijo...

Enhorabuena por el blog, ha sido todo un placer haberlo encontrado. No recuerdo cómo ni a través de quién llegué hasta aquí, pero al momento de leerlo lo incluí en los Favoritos, para que no se me perdiera la pista.

Espero que tus lectores desde la otra punta delglob sean los que tú sueñas. Es más, estoy seguro de que son los que tú sueñas. ¡Tu imaginación es prodigiosa!

Nieves dijo...

Todos deberíamos aprender de Mandela y seguir su ejemplo de perdón, se evitaría tanta sangre. La violencia sólo genera violencia. Alguien debería decir basta.
Un saludo y enhorabuena por tus escritos y por todo.

Isabel González dijo...

La fuerza de las palabras que ayudaron a Mandela siguen ayudando todos los días a mucha gente en sus propias prisiones emocionales. Pero ademas de la autoayuda, las palabras tienen repercusión. La Biblia por ejemplo...por nombrar algunas, sin importar si son reales o pertenecen al mundo de la ficción. Las palabras pueden hacer bajar o subir la bolsa, fomentar el pesimismo o el optimismo, la tranquilidad o el caos.

La maravilla de Internet podría cambiar el mundo, sin embargo todavía la vivimos con cierto romanticismo, comunicarnos, perdurar, relacionarnos, encontar pareja, hacr amigos. Al margen del uso laboral, y comercial,claro. Nuestro sistema capitalista vuelve hacer su agosto por la red.

Y nosotros no somos conscientes de que tenemos en nuestras manos un arma cargada de futuro.

Enhorabuna, Manu, por la satisfacción que rezuman tus palabras en este post, que animan a no dejar de bloguear. Todos sabemos que hay momentos de bajón en ésto.
Ya desde bien jovencita, en un poema decía convencidísima:

"Yo te eligo a tí, palabra"...

Y siguen conmigo. Como a Mandela siempre me han ayudado a lo largo de la vida en los buenos y en los malos momentos.

Un beso, Manu. Felicidades

Isabel

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Bello rostro el de Mandela.

Mª JOSE dijo...

Hola!! He visitado por primera vez tu blog me ha gustado mucho.

Un saludo.

Raquel dijo...

Felicidades por ese cuarto cumpleaños.

Tengo ganas de ver la película. Admirable el señor Mandela, ¿no?
Y, bueno, creo que la música le da al deporte la mano para unir gentes.
Un abrazo

mi nombre es alma dijo...

Un blog son las palabras que contiene, como diría Mandela, casi nada más es tan importante.

Un abrazo

Pablo de la Rúa dijo...

Felicidades Manuel, por los cuatro años y los miles y miles de palabras que tanto han hecho disfrutar a los que te leemos. Que pasen unos cuantos más, pero no tantos para que pueda tener en mi estantería un libro con tu nombre. Un abrazo.

Margaret dijo...

Cuatro años ya? Muchas felicidades y que sean muchos más!!!

Yo descubrí el mundo de los blogs y foros hará unos 3 años. Estaba pasando una muy mala racha personal y sobre todo me sentía muy sola y aislada. Prácticamente internet se convirtió en mi único contacto con el mundo y mi vía de escape. Debo decir que en la red he conocido a gente estupenda que me animó muchísimo a seguir adelante y blogs muy interesantes, como este, al cual llegué a través de otro.

Los problemas con el tiempo más o menos se superan, la evasión en internet también (por suerte), pero quedan todavía los buenos momentos de lectura como este blog. Gracias por ello y sigue deleitándonos con tus micros y demás cavilaciones.

un saludo,

una visita desde Francia