RECIBOS
1. A los solteros les llegan menos: Hipoteca, alquiler, impuestos, agua, luz, gas, compra del mes, seguro del coche, ITV, retenciones, multas de alcoholemia y de aparcamiento...
2. Los casados con niños, con tanto gasto, sobreviven por generación espontánea. A los gastos anteriores hay que sumar: Facturas del colegio, ropa de temporada, libros de texto, clases de natación y judo, puticlub del barrio y de la zona de veraneo, y minuta para el abogado que te lleva el divorcio.
3. Los divorciados suman, a parte de los gastos anteriores: La pensión de los niños, la factura del psiquiatra, la de la pensión Pepe, la de 12 puticlubs más, la multa por retirada de carnet al conducir en coma etílico...
4. Los viudos normalmente carecen de sueldo al estar jubilados. Tienen menos pasta que nadie. Como el cónyuge del que se habían separado ha muerto, los chavales vuelven a casa con 30 años. Les tienen que seguir pagándo la carrera y dándoles la paga.
5. La condición de cadáver es la más frustrante. Siguen llegando facturas a tu buzón y tú ni siquiera estás vivo para poder pagarlas. Que si el féretro, la lápida, el nicho, las coronas que algún gorrón apunta a nombre del difunto. Para colmo, los hijos dispersan el patrimonio de toda una vida (una casa con la hipoteca recién pagada) y se dan de hostias por la herencia.
Un indicio que avisa de la llegada de los recibos del mes son los insultos:
- ¡Cabrones!
- ¿Qué te ha hecho el banco esta vez, Mariano?
- Me han cobrado 3 euros de comisión por sacar mi propia pasta del cajero.
- Te recomiendo otro sistema de ahorro.
- ¿Qué sistema sigues tú?
- Lo meto debajo de una baldosa. Mira.
- ¡Un billete de cinco pesetas! ¿De qué fecha es?
- De cuando estaba soltero.















