3/09/2012

SOY AZUL


Como llega el fin de semana, os dejo un relato largo, por si os queréis entretener un rato en el sofá. Es un cuento que forma parte de mi primer libro de relatos, "El desguace", y al que tengo especial cariño. En su día, este texto obtuvo un premio que me animó a seguir por el camino de la experimentación. Utiliza una técnica narrativa un tanto arriesgada en el uso del narrador/es. Buen fin de semana.

¿Mi época neoyorquina? Siéntese. Intentaré explicar la historia a los lectores de su periódico. El color de la sangre para mí siempre había sido verde hasta que apareció ella. El año en el que comencé a pintar, ríos de color verde regaron las calles de Soweto. Los afrikaners mataron a seiscientos de mis compañeros de clase a tiros tan sólo por una manifestación en contra de su idioma. Para aquellos niños el afrikaner era la lengua de los represores durante aquellos días de aparheid en el que la vida era para todos en blanco y negro. Para todos menos para mí. Me gusta el color. En la escuela nunca se me dieron bien los idiomas, ni las matemáticas, por no hablar de la gimnasia. En cambio, tenía un don: el dibujo. Pasaba días abstraído en mi pupitre esbozando bocetos. Tras la matanza de Soweto los maestros nos pidieron a los niños que reflejásemos lo ocurrido en murales para hacer una exposición que conmoviese a los periodistas extranjeros, a gente como a usted. Nunca vino ni un solo reportero a nuestra pequeña exposición. La policía no permitió el acceso a nadie. Pero aquel día descubrieron mi pequeño defecto. La gente se apilaba frente a mi cuadro, que colgaba en la pared junto al del resto de las pinturas de los otros críos.  Aunque en el arte africano destacan los colores vivos, aquello parecía una obra de vanguardia. En aquella época el arte contemporáneo no era muy popular en África. El profesor me preguntó por qué pintaba a los negros de azul y a los blancos de amarillo. Le respondí extrañado que así es como veía el mundo. ¿Es que el resto no lo percibía igual que yo? Para mí el color negro era azul, el blanco, amarillo, y el rojo, verde. Mis dibujos eran espléndidos, pero tenía un problema. No percibía el mundo como el resto. Unas células con forma de bastoncillos transformaban toda la gama cromática de mis ojos. Siempre he pensado que cada uno ve todo lo que le rodea a su manera. ¿Sabía que los colores no existen? La margarita que usted aprecia blanca, una abeja la ve morada. Todo depende de la longitud de onda de la luz que capta cada retina. Pero en Soweto nadie sabía nada de longitudes de onda. Me convertí en un niño diferente. En una especie de pasatiempo objeto de todo tipo de bromas. El niño azul, me llamaban. Y ser azul en un mundo de blancos y negros era no ser nadie. Se burlaban de la coordinación de mi vestimenta, me cambiaban las pinturas de sitio y me manchaban la cara. Mis padres y mi hermana intentaron alejarme de la pintura, pero yo jamás la abandoné. Cuando acabé la enseñanza primaria me fui a vivir con mis pinturas y mis telas a una chabola de las afueras, a un lugar infecto, plagado de ratas, de pintores yonkis y escultores borrachos que tallaban una madera quebradiza llena de poros. Me ganaba la vida a duras penas con mis lienzos, que malvendía en un mercadillo situado a una hora de camino de mi inmundo hogar. Era feliz y miserable. Ambas cosas.
          Mogae, cuando has salido hoy por la puerta del apartamento he quemado todos tus cuadros en la bañera. Todos menos uno. Ese autorretrato lleno de color en el que sujetas un pincel entre los dientes. Unas gotas de pintura caen en tu interior. Pelaste tu cuerpo para mostrarme tu alma. Y nunca fui capaz de verla. Nueva York no es lugar pata ti, ni yo soy la mujer que te haría feliz. Con los años, los críticos de arte le darán un nombre de color a la época en la que estuviste conmigo. Su etapa amarilla, dirán. Como el período azul de Picasso. ¿Sabías que el artista más importante del siglo XX era disléxico? La dislexia dificultó su aprendizaje en la escuela, pero su padre, un profesor de Bellas Artes, le animó en su deseo de ser artista. El pequeño Pablo poseía un increíble talento. Desde una edad muy temprana había desarrollado el sentido de cómo las personas querían verse y cómo les veían los demás. Desarrolló un sentido único de la belleza y estilo que atraía a la gente. Pablo pintaba las cosas sin orden, hacia atrás, o al revés. Sus pinturas mostraron el poder de la imaginación y la creatividad de la psicología humana. El día que te descubrí en aquel cochambroso mercadillo de Sudáfrica me dije: Éste chico tiene talento. Si me lo llevo a Nueva York puedo sacarle partido en las galerías de Arte Moderno. Pensé que pintabas las cosas tal y como las veías, pero no sabía que lo hacías de una forma tan literal. Si me hubieras dicho que eran las obras de un daltónico seguramente te habría minusvalorado. Mi error fue intentar cambiarte. Siempre me verías amarilla y tú siempre serías azul. Tú hacías que aquel lugar tan deprimente de Soweto brillase con luz propia. Cuando me arruiné con el fracaso de mi última galería, un espacio desde el que intentaba promocionarme con pintores noveles, fui a tu país a buscarme a mí misma, pero te encontré a ti. Y te descubrí ante el mundo. Quizá debí ofrecerte unas pocas monedas por tus cuadros y continuar mi camino al hotel. Pero el tono indefinido de sus ojos me fascinó. Nunca te gustó que los neoyorquinos te dijeran que eras de color. ¿De qué color? Solías preguntarles. ¿De color negro? En África estáis orgullosos de ser negros. Pero tú, tú no eres negro. Eres azul.
-        ¿Cuánto cuesta este cuadro?
Una mujer blanca, de baja estatura pero coqueta, llena de pecas y con el pelo rizado, señalaba uno de los cuadros de Mogae. Un paisaje de hierba anaranjada con una puesta de sol lila.
-        ¿Cuánto ofrece?
Mogae estaba extrañado de ver por allí a una mujer como ella. Iban muchos blancos aquel mercadillo destartalado (allí había suficiente policía como para invadir todo África), pero ella era diferente. La veía menos amarilla que al resto, tenía un tono más natural, más anaranjado, y no tenía ese gesto arrogante que los afrikaners mostraban a los suyos. Las pecas de su rostro formaban una línea de puntos azules sobre su nariz.
-        ¿Sueles vender mucho?
La mujer bajita se mostraba tan interesada en la obra de Mogae que comenzó a revolver todas las telas. Parecían interesarle los retratos.
-        Tu obra es muy peculiar, tiene un color especial. Nunca había visto algo así.
-        Me gusta el color.
-        ¿Conoces a Van Gogh? Era un pintor holandés que no vendió un cuadro en su vida. Ahora los venden por millones de dólares.
-        Menudo consuelo, señora. ¿Tengo que esperar a morirme para vender?
-        Te compro cinco telas por cien dólares. 
-        ¿Cien dólares? Trato hecho. Se los enrollo.
-        ¿Cómo te llamas?
-        Me llamo Mogae, señora.
-        Yo me llamo Sarah. Volveremos a vernos, Mogae.
La mujer bajita cogió las telas enrolladas y se perdió entre la muchedumbre del mercado de nuevo. Mogae no había ganado 100 dólares en toda su vida. Quién le iba a decir que esa mujer pecosa cambiaría su vida.
          Sarah hizo que me sintiera importante. Mis colores la habían fascinado. Al mes volvió a Soweto. Yo siempre colocaba mi puesto en el mismo lugar, así que pudo encontrarme fácilmente. Cuando se acercó a mí, su piel era algo más amarilla que la última vez, pero su cara conservaba aquellos rasgos agradables. Me dijo algo así como que yo era su gran descubrimiento, que había colocado en varias galerías mis obras, y que querían conocerme en Nueva York. Compró todos mis cuadros, me subió a un coche y fuimos de compras a un centro comercial de Johannesburgo. Por aquella época los negros de Soweto teníamos prohibida la entrada en la ciudad. Pensaron que era el criado de la pecosa. Me preguntó si tenía que despedirme de alguien, pero lo cierto es que desde que me fui de casa de mis padres no había nadie en mi vida. Algunos conocidos del mercado, nada más.
          Mogae nunca había subido a un avión. Esa noche no pegó ojo. Se pasó el trayecto mirando por la ventana. La noche y el Atlántico estaban teñidos de un intenso azul oscuro. Cuando llegaron a Nueva York las luces de neón lo inundaban todo. Times Square brillaba igual que los arcoiris que Mogae había visto sobre el río Zambeze durante el  único viaje que había hecho en su vida. Fue hasta Zambia tan sólo con el objeto de  ver aquellos arcoiris múltiples de los que le habían hablado. Los colores de Nueva York no tenían nada que ver con los África. Allí todo era una inmensa penumbra roja salpicada con el blanco de los edificios. El taxi les dejó a las puertas de uno de esos rascacielos de ladrillo. La fachada lucía varios grafittis. El ascensor les llevó hasta el piso quince. Sarah sacó las llaves y abrió una puerta de madera con un garabato grabado bajo la mirilla.
-        De momento vas a estar aquí Mogae, hasta que encontremos algo mejor.
En el interior, la bombilla iluminaba un pequeño estudio con una cama, una mesa, un baño y un gran caballete. Al fondo, sobre una estantería, varios tubos de óleos y unos pinceles de pelo de marta formaban una ordenada pila. Sarah descorrió las cortinas.
-Aquí es donde vas a trabajar. Tú pintas y yo vendo. En este país cada uno tiene una función. Se llama especialización. Ahora no perderás el tiempo en el mercadillo. Así son las cosas.
Mogae, aún recuerdo los tres meses infernales que pasaste en aquel apartamento.  Los más duros de tu vida. Y de la mía. Esta ciudad acaba con cualquiera. Ahora lo sé. He estado ciega. Deberíamos haber huido. Nunca te entendí. ¿Regresar? Imposible. No podías volver. Aquí lo tenías todo. Libertad. Sueños. Posibilidades. Futuro. Pero tú tenías otro punto de vista. Preferías volver a un gueto. El gueto del sur. Donde sólo hay dos colores. Nadie merece vivir prisionero en su propio país. Como yo. Si no hubiera sido por tu compañía me habría vuelto loca. Tú, sin más colores que los que conservaban tus recuerdos, y yo, remontando una ruina y un divorcio por mi adicción al trabajo. Cuando se enteraron de lo nuestro nos marginaron. Una blanca de buena familia con un pobre africano. Sé que la vida aquí no es fácil. Demasiado impersonal. Tanta agresividad, tanta competencia. Unos valores diferentes. Occidente. Soledad. Angustia. Estrés. Teníamos que vender y vender. Sé que te apreté demasiado, pero gracias a ello pudimos mudarnos a aquella casa. Tampoco me arrepiento de eso. Los mejores marchantes se interesaban por el artista de colores intensos y mágicos. Hasta que descubrí tu secreto. Es lo único que me echo en cara. Lo sospechaba hacía tiempo. Nunca vestías de una manera coordinada. Al principio lo achaqué a tu naturaleza descuidada. Te puse a prueba. Te dejé ciego. Te destruí. Te alejaste.
La casa de Mogae y Sarah era inmensa. La luz entraba por los grandes ventanales de las habitaciones. Arriba, un gran estudio lleno con cuadros de motivos africanos y neoyorquinos iluminaban la estancia. Trazos de azules, verdes, rojos y magentas. Una borrachera cromática inundaba aquella estancia. El ruido del tráfico traspasaba las paredes ocres. Mogabe comenzaba a tener una sensación de pesada claustrofobia en la Gran Manzana. ¡Qué lejos quedaba África!  
-        Hola Sarah, ¿cómo han ido hoy las ventas?
-        He colocado siete cuadros en cuatro galerías, el negocio sube como la espuma. Dame un beso.
-        Estoy lleno de pintura.
-        Me encanta verte el pecho con esas manchas de colores, las manos llenas de óleo, el olor a aguarrás de la cubeta.
-        Tú también estás preciosa, pero tengo que retocar este autorretrato.
-        ¿Eres tú? ¿Por qué te has abierto el cuerpo de esa manera, como si te pelaras de arriba a abajo?
-        Porque quiero enseñarte mi alma, y porque soy un pintor vanguardista, contemporáneo, original. ¿Es como tú me vendes, no?  ¿Me has traído el tubo de pintura que te encargué?
-        ¿El de pintura azul? Sí, aquí tienes.
-        Perfecto.
-        Mogae, no es azul. Es negro. 
Mogae abrió el bote, vertió todo su contenido sobre el cuadro y lo extendió con las manos. Silencio. Sarah esperaba una respuesta.
          Estuve engañando durante dos años a Sarah, demasiado tiempo. Estaba en su derecho de sentirse dolida. Había pasado tantos años con mi defecto a cuestas que aprendí a ocultarlo a mi conveniencia. Ninguna mentira es eterna, ni siquiera el Arte. Sarah se dio cuenta. Aquella farsa no podía durar mucho. A partir de ese momento toda nuestra vida se centró en curar mi daltonismo. Fuimos a médicos y me hicieron tests. Los expertos nunca habían examinado a nadie que confundiese de aquella manera los colores. Sarah dio orden al caos de mi paleta y me dio instrucciones: Estos son los verdes, aquí están los rojos, más allá los azules, y al lado, los amarillos. Más tarde me puso una etiqueta con el nombre de cada color al lado. Yo siempre había pintado de una manera intuitiva. Algo comenzó a cambiar. Ahora interpretaba la vida de la gente a su manera. Comenzaron a extenderse rumores por las galerías. Pensaban que había estado haciendo trampas, que mi talento no era natural. Entonces, un oftalmólogo que supo de mi caso se puso en contacto con Sarah. Había inventado unas lentes que filtraban la luz de tal manera que podría ver como lo hacen e resto de los seres humanos. Sería exactamente igual que los demás. Después de hacerme unas pruebas nos vendió las gafas a precio escandaloso. Cuando me puse los extraños anteojos no me gustó lo que vi a través de ellos. Ese mundo me era lejano, desconocido. Sombras, siluetas brumosas, contornos sin límites claros, borrones sin forma. Ya ni siquiera interpretaba el universo de las personas normales, ahora era una de ellas. La gente se movía de forma natural en ese mundo; para mí era aprenderlo todo de nuevo. Como comenzar a andar, a hablar, a sumar, a restar, a vivir. Sería como engañarme a mí mismo, vivir en un mundo paralelo al real. Y mi talento con los colores desaparecería. Opté por volver a mi mundo. Sufrimiento, discusiones y dudas. Pérdida de identidad y crisis de pareja. En un mes mi pequeño mundo se despeñó. Sin mis gafas Sarah estaba más amarilla que nunca. Como si tuviese una cirrosis terminal. Pero insistía: Tienes que ponértelas. Hasta que llegó el día en el que me quité las gafas. Todo era amarillo. Nunca más volvería a ponérmelas. Estaba decidido. Jamás me despedí de ella. Regresé a África. Volví a trabajar en el mercadillo. Era el mundo al que pertenecía, donde los colores no me son ajenos. Años después, mis cuadros volvieron a los museos y los críticos hablaban de mí como uno de los más originales artistas africanos. Pretendían que volviese a aquella ciudad, pero África es mi tierra. Ahora podemos vivir donde nos apetece. Me comunicaron la muerte de Sarah hace 30 años. Junto a su carta de despedida me trajeron el cuadro que usted puede ver ahora sobre esta chimenea. Es el retrato que estaba pintando cuando descubrió mi secreto. Poco después Sarah cayó sobre él y se clavó unas astillas. Aún veo manchas verdes. Es lo último que tuvo entre sus brazos. Es un retrato de mi alma. Un museo de Europa me ha pedido que se lo preste. Sé que le ha costado mucho a usted dar conmigo. Espero que le haya servido de algo. Si quiere saber lo que siento vea mi obra. Y si quiere un titular para su artículo, esa época de mi vida se resume en una frase: soy azul.
          Mogae, hace apenas unos meses que te marchaste y mi vida ya se ha convertido en las tinieblas que tú veías con esas gafas que te obligué a usar. Han embargado mis bienes. Me has dejado. He perdido la partida. Todo lo que me rodea es blanco y negro. Oscuridad. Contigo ha salido el color de casa. Superabas a todos. A Picasso, a Warhol, a Jasper Johns, a Dalí, a Cezanne, a Monet, a todos. Cubismo, impresionismo, dadaísmo, feísmo, expresionismo, surrealismo. Arte. Artistas. Charlatanes. Ya ves, pensaban que eras uno de los suyos. Pero tú eres mejor. Ellos interpretaban la realidad y tú la plasmas tal y como la ves. Tu propia realidad es tu estilo. No necesitas pasarla por filtros. Tú eres auténtico. Nunca lo entenderán. Piensan que eres una especie de trampa, un artista sin imaginación. Han quitado todos tus cuadros de los museos. Ahora sé que no volverás nunca. Te he destruido. Igual que Picasso destruyó a sus mujeres. ¿Por qué no soportaban seguir viviendo sin él? Ahora las comprendo. A todas. Tú me has enseñado a  mirar de una forma diferente. Ya no podría volver a ver las cosas igual que antes. Mi vista se nubla. He mezclado pastillas de cuatro colores diferentes, y lo mío nunca ha sido mezclar colores. Por qué no te despediste de mí? Pusiste color a mi vida. Adiós, mi hombre azul. Ahora, todo se ha vuelto negro. 

3/08/2012

LUCAS

En todos los años que llevo trabajando en medios de comunicación he tenido la oportunidad entrevistar a presidentes del Gobierno, a ministros, a casi todos los cantantes, a cineastas con Óscars y Goyas, y a todo tipo de gente más o menos importante. Pero los personajes "importantes" casi nunca han logrado emocionarme lo más mínimo. Suelen ser frívolos y ajenos a la realidad. Siempre me quedo con el testimonio de la gente anónima. Es el caso de Lucas, un niño con una enfermedad rara, "los huesos de cristal" que ha conseguido conmoverme de verdad. Él es una de las caras de esta crisis de la que nos quieren hacer salir jodiendo a los más débiles, en el caso de Lucas, recortando en el estudio de enfermedades raras, que afectan nada menos que a tres millones de personas. Hace poco cerraron el centro de referencia en Valencia para convertirlo en un almacén de naranjas, despidiendo a todos los investigadores, con lo que personas como Lucas ven reducida su esperanza de vida. Así que hoy nos os dejo un relato, sino un vídeo en el que Lucas le pide ayuda a una fría y distante "princesa Letizia". No le habría costado nada invitarlo a comer con sus niñas a la Zarzuela en vez de hablarle con tono de presentadora de informativos. Os dejo el vídeo en el que Lucas dice "princesa, tenemos esperanza". En este enlace.


Y os dejo unos textos de un escritor aragonés, Miguel Mena, unos "microrrelatos biográficos" que he extraído de un libro que os recomiendo, un libro demoledor titulado "Piedad". Esta es mi contribución de hoy a la serie "microrrelatos indignados". El rastro de muchas familias que, sin ayudas en investigación, pueden perder la esperanza. Se trata de conmover conciencias desde la escritura.



DE RAÍZ
Cuando me dijeron que mi hijo no podría hablar nunca, que tenía un cromosoma atravesado y una nube oscurecía la zona del cerebro donde se amasa el pensamiento y se tejen las palabras, lo primero que recordé fue que había planeado aprender con él los nombres de los árboles. Lo ansiaba desde que nació: andar por el campo, juntos los dos, y distinguir las hayas de los abedules, los arces, los castaños, los quejigos, los robles y los enebros. Pensé en ello mientras por detrás de la cara del médico, un rostro inexpresivo envenenado para dar malas noticias, observaba los árboles de aquella clínica meciéndose suavemente, como acunando una pena. Le pregunté al doctor qué árboles eran aquellos y pareció tan extrañado por mi pregunta que se encogió de hombros y no supo contestarme. Le noté incómodo, como si quisiera dar la consulta por finalizada. Nos despedimos, cogí a mi hijo en brazos, salimos a la clínica y al cruzar el jardín, con el sol de espaldas, observé que nuestras sombras dibujaban una silueta en la que yo era un tronco seco y aquel niño de pelo rizado sobresalía como una gran flor que me brotaba.

RARO
Qué raro se hace tener un hijo prácticamente mudo cuando te ganas la vida hablando, un hijo condenado a ser analfabeto cuando llenas tu tiempo escribiendo, un hijo con poco equilibro cuando tu afición es montar en bicicleta. Qué extraño resulta que para ser feliz no parezca necesitar nada de lo que a ti te gusta.

MERCEDES
A lo largo de la vida es mucho mayor la posibilidad de llevar una participación del gordo de Navidad que la de tener un hijo con síndrome de Angelman, pero ella sonríe siempre con el brillo luminoso de quien acaba de ganar en la lotería.

PLANES
A veces me cruzo con la familia que quisimos ser. No una en concreto. Ya sabes: esa idea dispersa que teníamos. Un número aproximado. Un estilo. Un aspecto. Una forma de ser y de comportarse. A veces me cruzo con el futuro que imaginamos y todavía siento un pellizco de felicidad al recordar aquellos días de risas y planes.


3/06/2012

PLANETA IKEA


El niño escarba en arena. Descubre una cadena de bolitas de hierro (como la de las bañeras) que se pierde en la orilla y se adentra en las profundas aguas del océano. El pequeño tira con fuerza y un eco seco, como de burbuja rota, resuena entre las montañas que rodean la playa. Un remolino se forma en medio de las aguas. El niño sigue tirando de la cadena oxidada, hasta que aparece un tapón ocre en la orilla. El mar se vacía. Las criaturas marinas boquean. Los bañistas varan. Los petroleros encallan. Las fosas abisales se secan. Las islas se convierten en el pico de enormes montañas. El crío hace visera con su mano derecha y mira hacia arriba. Alarga el brazo y desmonta los palés azules del cielo. Otra cadena cae de un sol tan luminoso que inunda de luz la extinta costa. El niño tira hacia abajo, y tras un “click” sordo, las gaviotas se callan. Silencio. El sol se apaga. Se para el planeta.



3/01/2012

HIPERREALISMO


Junto a la farola se agolpan nueve hombres. Cuatro de ellos tienen las corbatas raídas y los pantalones remendados. Los otros cinco van en mangas de camisa. Rotas. En la farola de al lado hay otra decena de hombres. Fuman un cigarrillo. El mismo cigarrillo. Se lo van pasando. La plaza está llena de farolas apagadas. Cientos de hombres se apoyan en ellas. En círculos concéntricos. Apenas hablan. Fuman y esperan. Al amanecer aparecen diez camiones con la pintura desconchada. Los hombres se ponen de pie y corren hacia ellos. Se empujan. Algunos caen al suelo. Se pisan. Los más fuertes llegan los primeros. Del primer camión se baja un individuo.
— ¡Silencio! —grita mientras saca un Ipad de su chaqueta. La multitud intenta abrirse paso.
— ¡Dos ingenieros nucleares! —vocea mientras decenas de personas levantan la mano.
— ¡Tú y tú! —señala a dos individuos. Se suben al camión y prosigue con la selección.
— ¡Catorce licenciados en Química! ¡Nueve astrofísicos! ¡Doce doctores en Filología Alemana! ¡Cuatro actores de reparto! ¡Quince informáticos! —acaba de leer la lista y se la guarda en el bolsillo.
— ¡Y un filósofo! —dice para finalizar. Nadie levanta la mano. Entonces, los seleccionados se suben al vehículo, que arranca y se va a toda prisa. A continuación, un hombre sale del segundo camión con un NetBook. La masa se abre paso hasta él a empujones.

2/29/2012

LA PLAGA


El vecino del 5ºC ha comenzado a utilizar términos pedantes en sus conversaciones. Cuando coincido con él en el ascensor habla con palabras como “inefable, meretriz, insoslayable o miccionar”. Hace una semana, la familia del 2º Derecha empezó a usar expresiones del estilo “en otro orden de cosas o haciendo un ejercicio de síntesis”, pero peor fue lo de la anciana que vive con cinco gatos callejeros. Le dio por utilizar latinajos tipo “ipso facto, o ex aequo"”, todo ello salpicado por citas de escritores del siglo de oro. Mi madre vino a visitarme por la tarde y por la noche se fue incluyendo en sus conversaciones muletillas utilizadas de manera incorrecta, sobre todo “mayormente, inclusive, en base a, o a nivel de”, una mezcla de pretenciosidad y falta de conocimiento, un híbrido entre un término altisonante y otro inexistente. Las reuniones de la comunidad resultan insoportables, y cuando toca mi turno de palabra me miran por encima del hombro por mi lenguaje sencillo, sin artificios, vocablos clarificadores y sin cultismos contingentes. “Grosso modo” lo resume con absoluta clarividencia la indeleble frase del escritor británico Clive Stapes Lewis: “Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente”. Ciertamente, indefectible.

2/27/2012

LA ETERNIDAD

Hoy os dejo un relato largo, "La eternidad". El protagonista es un ladrón de tiempo que forma parte de mi libro de relatos "Fuera de temario", y que ganó en su día el Certamen Literario "Villa de Ermua". Este cuento nació en su día como microrrelato, y creció hasta las diez páginas. Podéis leerlo en este enlace.


PD: Arriba, ilustración que acompañaba al texto y que finalmente fue descartada.

2/22/2012

EL PSICÓPATA CINÉFILO (STORY BOARD)


Compré una cámara para grabar mi propia snuff movie, pero antes dibujé el plan de rodaje. Reproduciría mis escenas preferidas de la historia del cine. En la primera secuencia irrumpo en un motel de carretera y acuchillo (vestido de vieja) a una rubia en la ducha. En la segunda escena esbozo un primer plano de mi rostro, cubierto por una máscara de piel humana, y en un plano general se ve cómo descuartizo con una motosierra a una pandilla de adolescentes. A continuación, me dibujé agujereando las cabezas de varias amantes con un picahielo, justo antes de llegar al orgasmo. En el siguiente boceto tracé un bosquejo en el que mato a hachazos a mi mujer y a mis hijas en un hotel de la sierra, rodeado de nieve y montañas. En la quinta escena vierto aceite de oliva sobre la sartén para freír los riñones y el corazón de mi víctima, una delicatesen caníbal. Ya estoy a punto de acabar mi película. Voy por las últimas viñetas del story board. Ya están aquí. Los dos policías de paisano llegan al descampado puntuales, según lo previsto. Me acerco a ellos vestido de naranja, como en el dibujo. Todo va según el plan de rodaje. El moreno me muestra su placa. Llega un mensajero en una furgoneta y le entrega de mi parte una caja de cartón al rubio. En el interior está la cabeza de su mujer. El agente, preso de un ataque de ira, me apunta a la cabeza con su arma mientras su compañero le pide que no dispare. El piloto rojo de mi cámara parece mirarme a los ojos desde lejos. Sonrío y saludo al público. Estoy a punto de concluir el rodaje. Todo ha ido según lo previsto. Todo ha ido perfecto.

2/21/2012

BÚSCATE EN "EL TERMITERO"






No son todos los que están, pero si están todos los que estuvimos. Si fuiste a la quedada microrrelatista, te podrás encontrar en este "Álbum de familia" de "La Fundación". Siento que la calidad de las imágenes no sea mejor, pero pincha sobre la imagen para agrandarla y verás. Un abrazo a todos.

2/19/2012

MEGAQUEDADA MICRORRELATISTA (2ª)

Este sábado tuvo lugar la "II Quedada Microrrelatista", y nos reunimos nada menos que 39 escritores para comer, beber, leer, hacer el chorra, y demás verbos en infinitivo, y no solo de la segunda conjugación. Tuve la fortuna de ser depositario por parte de una de las organizadoras, Ana Vidal (Anita Dinamita), de la caja que contenía, entre otras cosas, la carta fundacional de "La Fundación", un microrrelato tuneado que es toda una declaración de intenciones sobre el destino que depara al género, que no es otro que tomar la Tierra y hacerse con ella. Además, Ana me entregó un maravilloso dossier en el que salimos todos y cada uno de los asistentes a la quedada, "El termitero", 39 termitas que vamos carcomiendo la madera poco a poco, con nuestras caras de hormigas gigantes. Pongo algunas fotos como ejemplo. También podéis ver el sujetador que me dio Ana y que venía dentro de la caja. Bueno, en realidad no es el suyo (no penséis mal), sino que es un símbolo para que no nos pongamos ningún corsé a la hora de crear, porque en la creatividad no caben los sujetadores. Fue un placer, amigos. A por la III.






P.D. No quiero dejar pasar la ocasión para agradecer a los que vinísteis a ver la obra de teatro. Fue un detalle. Gracias.

2/16/2012

EL TERCER DÍA EN MADRID

El día 18 de febrero (sábado), fecha de la gran quedada microrrelatista en Madrid, si no tenéis planes, estáis invitados a la representación de mi obra de teatro (es gratis) "El tercer día", basada en el cortometraje del mismo nombre. Tiene más o menos una hora de duración y se representará a las 8 de la tarde en el XII Certamen de teatro del colegio mayor San Juan Evangelista, más conocido como el Jonnhy, que tiene un estupendo patio de corralas. Es uno de los pequeños reductos culturales independientes de la capital. Está en la Avenida Gregorio del Amo Nº 4, Metro Metropolitano, lugar en el que se encuentran muchos de los colegios universitarios de Madrid. Se trata de una obra de teatro que escribí en 2006 para Conga Producciones, un libreto de época con duelos a espada y una trama de amores y desamores clásicos (vamos, que no esperéis género fantástico). Os dejo el tráiler y un making off en el que hice un cameo de escriba, pluma y tintero en mano (el siguiente cameo lo haré en "Torrente", visto lo visto en la calidad de mi interpretación, limitada a una frase). El director, Antonio Pardo, es un profesional de la esgrima y el teatro de época, y los actores y todo el equipo realizan la representación con una gran profesionalidad. Lo dicho, si os apetece, allí estaremos, espada en mano.





2/14/2012

SEIS AÑOS

Siempre por estas fechas es el turno de hacer balance sobre la vida de "La espada oxidada". Ya son seis años de blog, y todo lo que me ha proporcionado ha sido bueno. Probablemente no hubiera llevar al papel mi libro de microrrelatos "Zoom" sin la disciplina que me impuse al crear este espacio, que en un principio no era solo de microrrelatos, sino de "escritos" en general que me servían como válvula de escape, sobre todo, a mi trabajo en el mundo del guión televisivo, tan encorsetado y sometido a órdenes externas. De este modo, el blog se convirtió en ese aire fresco que necesitaba para expresar lo que realmente quería, y me ha servido para conocer a gente maravillosa y a escritores de mucho talento. En ocasiones he pensado en dejarlo, por supuesto, por múltiples razones que serían largas de explicar. Pero sería injusto para el blog, porque me ha dado muchas cosas, entre ellas, la más importante, la libertad creativa. En este blog he publicado textos que jamás me publicaría un editor, o que un jefe de guionistas me tiraría a la basura, experimentos descabellados para la mente del mercado literario y chorradas varias sin ningún tipo de meta más allá de esa libertad creativa que antes no salía de mi libreta y que desde hace seis años puedo exponer en público. Aquí, en "La espada oxidada". Gracias por estar al otro lado.

2/10/2012

LA MUDA HABLÓ


—…por este motivo he decidido quitarme lo poco que me queda vida, espero que sepáis perdonarme, queridos ijos —susurraba nuestro padre en la despedida que dejó grabada en el contestador automático.—Papá nunca hablaba con faltas de ortografía —le dije a mi hermano. —No sé de qué me ablas —respondió esquivándome la mirada.

2/08/2012

INTERFERENCIAS


Recibí la llamada de mi editor anunciándome la inminente publicación de mi próxima obra y decidí darme una vuelta por el Reina Sofía para celebrarlo. Había una exposición de un desconocido pintor hiperrealista. En la primera sala vi cuadros que mostraban el interior de mi dormitorio, con el nuevo edredón de círculos verdes sobre la cama y el parquet brillante, recién acuchillado. Sorprendido, pasé a la siguiente estancia, que exponía óleos de mi cocina con las dos sillas de plástico, la mesa de diseño, y los huevos fritos con jamón que había cenado el día anterior. Cada estancia del museo enseñaba una parte de mi casa, pero yo no aparecía en ninguna imagen. Hasta que entré en la sala principal. Un enorme retrato mío de cinco por cuatro metros ocupaba toda la pared. Posaba con la misma ropa que tenía cuando escribí las últimas líneas de mi libro. Me acerqué más para leer el título del cuadro. “Joan Campo, autorretrato”. Desde luego, ni yo me llamaba así, ni conocía a nadie con ese nombre. Asustado, volví a mi casa, pero antes de entrar, abrí el buzón, como de costumbre. Mi editor ya me había enviado el libro. La portada era sencilla, con un pequeño dibujo surrealista de círculos verdes. Palpé con la yema de los dedos mi nombre en relieve: “Rubén Marcos, autobiografía”. Sin embargo, el texto hablaba de la vida de otra persona, y en la foto de la solapa aparecía un desconocido pintando un retrato. Mi retrato.

2/07/2012

EL OKUPA

—Estaré a vuestro lado para lo que necesitéis. Os dejo la tarjeta con mis datos —. Con estas palabras finalizó la conferencia aquel abogado especializado en “Desahucio”. Salí esperanzado con los consejos que nos dio para evitar que nos echaran. Al llegar a la casa, entré sigilosamente por la ventana y me metí en la bañera para relajarme y digerir toda la información que nos había proporcionado. Si no pagas la hipoteca, te echan. Esa era la doctrina, pero siempre hay trucos para evitarlo. Mientras me enjabonaba, me pareció ver que el pato de goma dejaba resbalar por su mejilla una gotita del tamaño de una diminuta lágrima que, al caer en al agua, provocó unas pequeñas ondas concéntricas. En ese momento entraron. —¿Papá, qué hace ese hombre en nuestro baño con mi patito? —gritó el hijo pequeño del abogado mientras su mujer me miraba con un gesto de repugnancia.




Microrrelato seleccionado en el concurso de Abogados.

2/03/2012

¡OH, LA BELLEZA, CABRONES!


¿Crónico? Al parecer lo mío era incurable. No había tratamiento posible para el síndrome de Tourette. Los insultos y las palabras malsonantes me acompañarían el resto de mi vida. Salí del puto terapeuta jodido y cabizbajo. Miré hacia arriba y comenzó a llover. Unas gotas finas se posaron sobre mis manos como si fueran colibríes, y en cuestión de segundos, engordaron hasta convertirse en goterones mórbidos, como palomas obesas. Me subí el cuello del abrigo y metí las manos en los bolsillos. El jodido aguacero me caló hasta el tuétano, pero permanecí allí, inmóvil, en mitad de esa mierda de calle, bajo la puta tormenta. La ciudad se llenó de una especie de vapor que formaba un manto pegajoso. El agua de los cojones golpeaba con tanta fuerza el suelo, que las salpicaduras llegaban hasta los techos de los apestosos soportales. Abrí los brazos en cruz y miré hacia arriba. Mis lágrimas se fundieron con el agua que caía del cielo. El pelo, mojado, me cubría el rostro hasta la barbilla, como si fueran hilillos de mierda. ¡Oh, las tormentas, el olor a tierra mojada! Belleza, inmunda y fétida. ¡Belleza! Las tempestades son poesía. Cuando se me llenó la boca de agua cerré los ojos con todas mis fuerzas e intenté insultar a todos los hijos de puta que me miraban desde las ventanas. Y lloré lágrimas finas como trocitos de hilo trasparente. “Tiene usted también el síndrome de Stendhal”, diagnosticó mi terapeuta. Al parecer, la puta belleza es incurable. ¡Crónica! 

2/02/2012

FUERA DE TEMARIO EN EBOOK

Si quieres leer mi libro "Fuera de temario" y te da pereza ir a la librería, ya puedes comprarlo en ebook a través de la Casa del Libro en este enlace.

1/31/2012

RETRATO INTERIOR



Necesitaba cambiar mi identidad para el pasaporte. Noté un resplandor flamígero y el fotomatón escupió un plástico rectangular de tonos azulados que alternaba texturas transparentes, traslúcidas y opacas. Posé la radiografía sobre la luz blanca que desprendía la pared de aquel cubículo y comprobé cómo en el lugar en el que debía estar mi corazón, una vieja locomotora similar a la que conducía mi padre echaba humo, como si el vapor de su caldera de carbón fuera el que me mantuviese con vida. En el sitio de los pulmones reconocí los fuelles que usaba mi madre para avivar el fuego de la chimenea. El hueco del cerebro estaba ocupado por los rescoldos moribundos de una antorcha, y una enorme garrafa vacía hacía las veces de estómago. Dos lágrimas de gasolina gigantes sustituían a mis riñones. Mi tráquea era una botella de aguardiente, y las ruinas de nuestra casa calcinada invadían los cimientos del hígado. No he vuelto a hacerme un retrato jamás. Nunca me gustó salir en las fotos.

1/27/2012

NUEVA ANTOLOGÍA

José Manuel Ortiz Soto ha realizado una nueva antología de microrrelatos que lleva por título "De viaje", y que recoge los textos de muchos de los buenos microrrelatistas que abundan en la blogosfera, que es el espacio natural que ha encontrado el género.

La antología, en este enlace.

1/26/2012

CASI TAN SALVAJE

Primero conocí los textos de Isabel González González y algo más tarde puse cara a la dueña de ese apellido doble sin hielo. Era la época en la que concursábamos en Relatos en Cadena de la SER. Me maravillaban sus microrrelatos, y al jurado también debían gustarles mucho esas historias con una voz tan potente y personal, porque aún tiene el récord de cuentos seleccionados en el concurso, por lo que se puede decir que es la ganadora del certamen en términos absolutos. Algo más tarde, un maestro del cuento como es Hipólito G. Navarro leyó durante la presentación de la antología "Por favor, sea breve 2", el microrrelato que más le había emocionado en mucho tiempo. La persona que había escrito el texto se encontraba en aquel auditorio y no era otra que Isabel González González. Así que Hipólito G. Navarro pudo poner cara y apellido doble sin hielo a este precioso texto:



NUMERACIÓN INCORRECTA


"Un día me compraré un caballo de éstos. Rosa y con alas", dice la niña y señala, en el libro abierto sobre sus muslos, la foto de un flamenco. El hombre, alentado por tanta inocencia, se quita la chaqueta, estrecha su acercanza y escarba los bordes de la hoja sesgada mientras le explica que alguien arrancó una página entre definición e imagen, que después del doce no viene el quince y que imagínate si Genghis Khan hubiera dominado Mongolia sobre un ave de tan frágiles patas. Como si la niña no supiera. Como si no apretara en su puño la hoja extirpada. Como si las cosas no pudieran ser de otra forma.



Algunos años después de aquel flamenco rosa, Isabel publica por partida doble. Por un lado, el libro "La aldea F.", junto a las microlocas Eva Díaz Riobello (autora del libro "Susurros en el tejado" y ganadora del certamen de microrrelatos organizado por Páginas de Espuma, "Por favor, sea breve"),Teresa Serván e Isabel Wagemann, una obra en la que las cuatro autoras se lucen en el "género chico", esta zarzuela exquisita que es el microrrelato. Aquí podéis leer toda la información sobre "La aldea F.", una obra que promete, y mucho. 


Y ahora, vamos al lado más salvaje, o casi tan salvaje. La editorial Páginas de Espuma publica el primer libro en solitario de Isabel, que lleva un sugerente título: "Casi tan salvaje". Pero ojo, no se trata de microrrelatos, sino de relatos, sin el prefijo que alarga la palabra y acorta el texto. En este enlace podéis ver el booktráiler el libro y las alabanzas que le dedica una grande como Ana María Shua. La presentación será el día 3 de febrero a las ocho y media de la tarde en "La buena vida". Tenéis todos los datos en la invitación que ilustra esta entrada. Que lo disfrutéis. No os defraudará.

1/24/2012

FUKUSHIMA


Al pasar junto a aquella costa arrasada y oscura, la sirena sufrió fuertes contracciones y dio a luz de forma prematura. Cuando vio aquella aberración que llevaba dentro apartó la mirada del recién nacido. Una criatura mitad pez, mitad piernas.

1/19/2012

CAMBIO CLIMÁTICO

Pinchar en la imagen para ampliar la borrasca.

1/18/2012

PENSAMIENTOS FORGIANOS EN LA BLOGOSFERA


CÍRCULO FARONI

Hace tiempo me quedé fascinado con unos pequeños textos que, años más tarde, supe que se llamaban microrrelatos (siempre los denominé "relatos cortos", sin más"). Los descubrí a través de la página web del concurso del Círculo Faroni. Estos pequeños relatos fueron los culpables, en gran parte, de que me dedicara a escribir. Por si hay alguien que aún no conoce este certamen (que este año se ha declarado desierto), os dejo este enlace con algunos de esos maravillosos textos, y aquí abajo pego uno de mis preferidos. Espero que os gusten, seguro que os gustarán.


SE VENDE

Al salir esta tarde del cine, me he quedado de una pieza al oír a una vendedora de cigarrillos que ponía en venta mis lágrimas. No daba crédito a sus gritos que, sin embargo, no parecían impresionar a los demás transeúntes. Levanto el cuello de mi abrigo y camino hasta casa tratando de no darle importancia. Pero en la carnicería de la esquina ha llamado mi atención una brillante asadura que lucía colgada de un gancho de acero y ostentaba en un mugriento cartelito su procedencia: era mi nombre. Subo las escaleras de dos en dos y, ya en casa, entreabro temerosa mi abrigo: descubro un hueco donde debía estar mi vientre. Como ya me parece demasiado corro a buscar confirmación en el vecino de enfrente. Después de aporrear su puerta me abre y, con un ejemplar del ABC en la mano me dice encantado que vaya suerte la mía, resulta que mi esquela es la más grande y ostentosa del diario.

NATALIA PÉREZ

1/16/2012

ANTOLOGÍA DE MICRORRELATOS 2011


La Internacional Microcuentista publica hoy una antología con los mejores microrrelatos publicados en 2011. No sé si esta antología recoge o no lo mejor publicado en los blogs durante el año pasado o si es una muestra representativa, pero sí me gustaría apuntar que desde hace unos dos o tres años se está produciendo en Internet una gran explosión creativo en lo que concierne a la minificción. Ha habido deserciones motivadas por la “masificación” y críticas demoledoras a la calidad general de los textos, unas críticas con las que no estoy de acuerdo en absoluto. Cuando se publican tantos microrrelatos, lo extraño, lo anormal, sería que todos fueran de una calidad sobresaliente, pero ha surgido una enorme cantera de excelentes escritores que publican magníficos textos. Si el mismísimo Borges tuviese un blog, sería imposible que él mismo publicara al menos dos textos por semana de gran calidad literaria. Es, sencillamente, imposible. El acicate de los concursos y la formación mediante cursos, unido a la interacción entre microrrelatistas ha hecho surgir una especie de generación (algunos la llaman “secta”) que bien se podría denominar “Generación Blogger”, si queremos poner alguna etiqueta al fenómeno. Tantos son los micros publicados, que en ocasiones se repiten temas recurrentes, incluso imágenes. Los más susceptibles creen haber sido víctimas de un plagio, y los más pragmáticos lo asumen como una simple coincidencia. Mucho se podría decir sobre un género en el que aún no han comenzado a llover (demasiadas) puñaladas traperas entre sus autores, como pasa con la poesía o los relatos. Mientras tanto, el día 18 de febrero se celebrará en Madrid la II megaquedada de escritores de microrrelatos, en la que se realizarán sacrificios de animales mitológicos, una misa satánica oficiada por un ángel de la guarda, una orgía de peluches y quién sabe si improvisaremos un concurso de microrrelatos malos que contengan todos los tópicos del género. Nos vemos.

La antología, en este enlace. 

1/12/2012

EL MOTE


El domingo fui al rastro a comprarme un nuevo mote. No estaba satisfecho con el último: “El rubio”. Era, aparte de poco original, meramente descriptivo. Como el de “El Gordo”,  “El Largo”, “El Gafas” o “El Calvo”. Por dos euros no se podía pedir algo más creativo o rompedor. Encontré al tipo que me lo vendió junto a un puesto que mostraba espíritus enjaulados de filósofos presocráticos (¡me los quitan de las manos!) y otro de reinas decapitadas (¡baratas, estoy que lo tiro!). Miré de soslayo la cabeza de Ana Bolena y me dirigí al vendedor de motes de segunda mano para intentar devolverle el apodo. “No admitimos devoluciones”, replicó el muy rata.  “¡Pero si está sin estrenar!”, le grité. “Lea el cartel”, dijo señalando un papel según el cuál no admitía devoluciones.  “Está bien, deme uno nuevo”, dije resignado. “Los tiene de cinco, diez, quince o veinte euros, dependiendo de si lo quiere descriptivo, perspicaz, irónico o laudatorio. ¿Y bien?”, me dijo. Póngame uno de veinte, ya que estamos. “Ajá. ¿De corte físico, intelectual o de habilidad?”, señaló. “De habilidad, señor”, respondí. “Para eso necesito algunos datos. ¿Qué sabe hacer usted, caballero?”, insistió. “Juego muy bien al mus, hago rima asonante casi sin esfuerzo alguno y soy capaz de morderme el codo”, dije sin titubear, consciente de mis pericias. Tras pensárselo un rato, escribió algo en un papel, lo dobló y me lo entregó. “Aquí tiene, veinte euros”, añadió. Tras regatear un poco me lo dejó en quince. Por la tarde llamé a todos mis amigos para comunicarles mi nuevo sobrenombre, y por la tarde, la policía se presentó en casa. El muy cabrón me había vendido mercancía robada.

1/11/2012

LA RED, EL PEZ Y EL MAR (TRIÁNGULO MONOSILÁBICO)



—Mal.
—¿Por qué?
—Me la vas a dar.
—Es mi don. ¡Mi pan!
—¡Qué me la des ya!  Ten fe.
—Y si te la doy, ¿qué? ¡Di! ¿Qué?
El no va más. Que te vas en paz al mar.
—A ver. Un, dos, tres: Do, re, mi, sol, la, sol, sol…
— Do, re, mi, sol, la, fa, sol, sol… ¡Sal de mí, pez vil!
—Mi voz es tu fin. ¿Ves el sol? A la de tres, ve a la luz. Un… 

1/08/2012

LAS HUELLAS (MICRORRELATO REVERSIBLE)

Pinchar imagen para ampliar el texto:


1/06/2012

PERFORMANCE


11/12/2011, BOE nº 1899

Este decreto prohibe las cabalgatas de reyes en el territorio nacional. Asimismo, se cambiará el masivo performance mediante el cuál se moviliza toda la población del país para engañar a los niños haciéndoles creer que existen unos seres llamados “Reyes Magos”. A partir de 2012 dicho engaño será sustituido por otra puesta en escena: Una cabalgata en torno a personajes de Tolkien. Los pajes serán orcos, los camellos, hobbits, y los padres harán creer a sus hijos que Gandalf viaja cada año desde la Tierra Media para dejarles regalos.

Gobierno de la República de España

1/04/2012

EL PERSONAJE


El personaje, hastiado, pronuncia la última frase de la función y, una vez más, cae muerto al suelo. El público se pone en pie y le aplaude enfervorecido. Lo hacen desde hace siglos. En la siguiente representación no espera a morir de nuevo. A mitad de libreto, ante la sorpresa de la grada, salta del escenario y sale a la calle. Unos transeúntes le ofrecen monedas, otros se ríen y le señalan con el dedo. Desorientado, camina por las calzadas negras, entre carros metálicos. Hacen unos ruidos raros. Exhausto, derrotado, regresa al teatro. En el escenario le espera su familia, sus sirvientes, su palacio, su caballo. El pueblo, una vez más, le recibe con el brazo en alto. Desde el fondo, ve aproximarse a Bruto, muy despacio.

1/03/2012

RECOPILACIÓN MICRORRELATOS 2011

El escritor Hank Moody ha recopilado, con la opinión de otros escritores, un puñado de buenos microrrelatos escritos durante 2011 por microrrelatistas de la blogosfera. Hank ha colgado el documento en Facebook, pero como sé que muchos de vosotros no accede a las redes sociales, lo cuelgo en el blog, para que le echéis un vistazo si tenéis interés en leerlos. Gracias por el regalo, Hank. Para acceder a los textos, pinchar aquí.

1/02/2012

COMIENZA EL 2012

Comenzamos un año más en "La espada oxidada". En febrero este blog cumplirá seis años, pero aún queda un poco. Mientras, el 2012 comienza con buen pie. Los periodistas, narradores y novelistas que de una u otra manera colaboran con EL HERALDO DEL HENARES han realizado una selección de los títulos imprescindibles que no deben faltar estas Navidades en las bibliotecas de los lectores del diario, títulos entre los que se encuentra "Fuera de temario", muy bien acompañado por los libros de grandes autores, algunos de ellos amigos. Queda poco para que se acaben las navidades, pero ahí están los reyes magos. Os dejo el enlace: http://www.elheraldodelhenares.es/pag/noticia.php?cual=11522

Por otro lado, en la revista Culturamas, Sergi Bellver hace un repaso a lo más destacado del cuento en 2011 y en su artículo aparecen dos libros de microrrelatos: "Teatro de ceniza", de Manuel Moyano, y "Zoom", de un servidor. Por si queréis coger más ideas para reyes, os dejo este otro enlace: http://www.culturamas.es/blog/2011/12/30/los-cuentos-de-2011/

Por otro lado, de nuevo, ¡Feliz 2012, amigos!