Quiero que mis cenizas las esparzan sobre una isla. Debí nacer en una isla. Siempre me han cautivado las islas. De pequeño miraba desde la orilla de la playa de la Concha la isla de Santa Clara y me decía: “Algún día nadaré hasta allí y me quedaré para siempre, como Robinson Crusoe”. Sólo estuve una vez en Santa Clara. Había un bar. Y turistas. La segunda isla en la que estuve fue Lanzarote. Luego vinieron más. Muchas más. Siempre nado desde la orilla hasta alguna roca solitaria y contemplo el mar. Dicen que Julio Verne escribió en Formentera su novela “El faro del fin del mundo”. En el faro de La Mola brilla una placa en su honor. Pero es mentira. Una mentira oficial. Verne nunca pisó Formentera. Verne apenas viajó en su vida. Sólo viajó en sus libros. Pero da igual. Escribió para vivir vidas imposibles. Creo, que como él, escribo para vivir vidas que no he vivido. ¿Esto es verdad? Me pregunta un amigo al leer mi último relato. Claro, respondo. Es mentira. En mi mente es verdad. Y en la de mi amigo. Julio Verne nunca estuvo en Formentera. Y tiene una placa allí. Quiero que tiren mis cenizas desde el acantilado del faro de La Mola. Debí nacer en una isla. En la isla de Hierro está el hotel más pequeño del mundo. Viene en el Guiness. Algún día pescaré una sirena desde su balcón. Me gustan las islas muy, muy pequeñas. No conocía la isla de Rockall. La he descubierto gracias a “Bilbao-New York-Bilbao”. Kirmen Uribe escribe una autoficción sobre su vida y su familia. Quizá la mitad sea cierta. O menos. Quizá nada. Nada de nada. Kirmen cuenta cómo familiares suyos murieron junto a esta roca. Quizá les pongan una placa en la isla. Como a Julio Verne en Formentera. Rockall es una roca en medio del Atlántico Norte. 23 metros de altura y 27 de diámetro. Los ingleses dicen que es suya. La ocuparon con un naturalista y dos soldados que se posaron en su loma desde un helicóptero. No hay nada. Ni nadie. Una vez vivieron allí un puñado de personas. En medio de la nada. Se hicieron Estado independiente. Sólo duraron en la roca unos cuarenta días. Eran de Greenpeace. Allí la vida es imposible. La ola más grande jamás registrada se midió allí. 29 metros, creo. En invierno las olas cubren la roca. Es la punta de un volcán extinguido. ¿Qué hacían esas personas de Greenpeace cuando se levantaban por la mañana? Me está gustando mucho el libro de Kirmen. Autoficción. Un poso de verdad rodeado de ornamentos. De mentiras. Sus recuerdos del País Vasco. Su viaje a la Gran Manzana. Los pueblitos vascos. Ha hecho que me vea a mí mismo de nuevo mirando a Santa Clara desde la Concha. La autoficción sólo se sostiene desde la mentira. Como esa alianza que su madre pierde en el mar y luego se encuentra en el estómago de una merluza. Una merluza que compra en el mercado. Todo es mentira. Claro. Todos lo saben. Pero es una bella farsa. Mucho más que una trola. La madre lo cuenta, y se cree su mentira. ¿Qué más da? Lo que importa es la historia. ¿Qué importa que sea mentira? La Literatura es una isla habitada por mentiras. Ayer recibí una carta de una fábrica de mentiras. Una gran editorial. Grande como Australia: “Sólo publicamos a autores consagrados y obras de gran formato. Sobre todo novelas. Nada de relatos. Inténtelo con otros”. Pero ya había otros. Una fábrica mucho más pequeña. Pero mucho más atractiva. Un taller de artesanos. Como una pequeña isla azotada por las grandes olas. Una roca en medio del Océano. Una Rockall a la que le gustan mis mentiras.
Excálibur sigue oxidada en la roca esperando a que alguien se decida a sacarla, pero la gente pasa de largo...
4/14/2010
LAS PEQUEÑAS ISLAS
Quiero que mis cenizas las esparzan sobre una isla. Debí nacer en una isla. Siempre me han cautivado las islas. De pequeño miraba desde la orilla de la playa de la Concha la isla de Santa Clara y me decía: “Algún día nadaré hasta allí y me quedaré para siempre, como Robinson Crusoe”. Sólo estuve una vez en Santa Clara. Había un bar. Y turistas. La segunda isla en la que estuve fue Lanzarote. Luego vinieron más. Muchas más. Siempre nado desde la orilla hasta alguna roca solitaria y contemplo el mar. Dicen que Julio Verne escribió en Formentera su novela “El faro del fin del mundo”. En el faro de La Mola brilla una placa en su honor. Pero es mentira. Una mentira oficial. Verne nunca pisó Formentera. Verne apenas viajó en su vida. Sólo viajó en sus libros. Pero da igual. Escribió para vivir vidas imposibles. Creo, que como él, escribo para vivir vidas que no he vivido. ¿Esto es verdad? Me pregunta un amigo al leer mi último relato. Claro, respondo. Es mentira. En mi mente es verdad. Y en la de mi amigo. Julio Verne nunca estuvo en Formentera. Y tiene una placa allí. Quiero que tiren mis cenizas desde el acantilado del faro de La Mola. Debí nacer en una isla. En la isla de Hierro está el hotel más pequeño del mundo. Viene en el Guiness. Algún día pescaré una sirena desde su balcón. Me gustan las islas muy, muy pequeñas. No conocía la isla de Rockall. La he descubierto gracias a “Bilbao-New York-Bilbao”. Kirmen Uribe escribe una autoficción sobre su vida y su familia. Quizá la mitad sea cierta. O menos. Quizá nada. Nada de nada. Kirmen cuenta cómo familiares suyos murieron junto a esta roca. Quizá les pongan una placa en la isla. Como a Julio Verne en Formentera. Rockall es una roca en medio del Atlántico Norte. 23 metros de altura y 27 de diámetro. Los ingleses dicen que es suya. La ocuparon con un naturalista y dos soldados que se posaron en su loma desde un helicóptero. No hay nada. Ni nadie. Una vez vivieron allí un puñado de personas. En medio de la nada. Se hicieron Estado independiente. Sólo duraron en la roca unos cuarenta días. Eran de Greenpeace. Allí la vida es imposible. La ola más grande jamás registrada se midió allí. 29 metros, creo. En invierno las olas cubren la roca. Es la punta de un volcán extinguido. ¿Qué hacían esas personas de Greenpeace cuando se levantaban por la mañana? Me está gustando mucho el libro de Kirmen. Autoficción. Un poso de verdad rodeado de ornamentos. De mentiras. Sus recuerdos del País Vasco. Su viaje a la Gran Manzana. Los pueblitos vascos. Ha hecho que me vea a mí mismo de nuevo mirando a Santa Clara desde la Concha. La autoficción sólo se sostiene desde la mentira. Como esa alianza que su madre pierde en el mar y luego se encuentra en el estómago de una merluza. Una merluza que compra en el mercado. Todo es mentira. Claro. Todos lo saben. Pero es una bella farsa. Mucho más que una trola. La madre lo cuenta, y se cree su mentira. ¿Qué más da? Lo que importa es la historia. ¿Qué importa que sea mentira? La Literatura es una isla habitada por mentiras. Ayer recibí una carta de una fábrica de mentiras. Una gran editorial. Grande como Australia: “Sólo publicamos a autores consagrados y obras de gran formato. Sobre todo novelas. Nada de relatos. Inténtelo con otros”. Pero ya había otros. Una fábrica mucho más pequeña. Pero mucho más atractiva. Un taller de artesanos. Como una pequeña isla azotada por las grandes olas. Una roca en medio del Océano. Una Rockall a la que le gustan mis mentiras.
4/13/2010
DE CONCURSOS
Últimamente leo bases de concursos de literatura en general, y de microrrelatos en particular, que me dejan pegado al asiento por el grado de especialización que te piden en el tema a desarrollar, y lo que conlleva de castración creativa. Ya no sólo hay concursos de abogados en los que te exigen nada menos que cinco palabras obligatorias o certámenes cuyos textos deben girar en torno a imágenes concretas, sino que hoy, leo con estupefacción un concurso que dice lo siguiente en uno de los puntos de sus bases: "El tema del relato debe ser el vino y las experiencias en torno al enoturismo, ambientadas en la región de la Denominación de Origen Utiel-Requena, donde está la casa rural que organiza el certamen". ¡Joder! ¿Se puede superar esto? ¿Quién coño ha estado en la región Utiel-Requena que además lea las bases del concurso y escriba microrrelatos? Siempre te puedes documentar en Internet, pero hombre... ¿Esto no es pasarse? ¿Cuántos textos van a llegar a un concurso con estas bases? ¿Dos? Ya puestos, propongo el siguiente concurso de micros:
- Micros sobre cartas de amor ambientados en la comarca de Tórshavn, situada en las Islas Feroe, que versen sobre la repoblación de la Calluna Vulgaris, una planta autóctona de la zona sur. En los micros deben aparecer las palabras "glande", "espidifén", "petazeta" y "bosquimano". Deben enviarse por SMS a un número que se publicará en la web de las Feroe. Además, el micro, que debe tener exactamente 151 palabras, doce de ellas adjetivos y debe hacer referencia de forma expresa a la imagen del cicloturista situada sobre el texto de este post. El premio será un traje tradicional de las islas Feroe, aunque puede quedar desierto si la calidad no es la deseada. El jurado estará formado por cuatro alcaldes de pueblos de la comarca expertos en la Canulla Vulgaris. Esperamos vuestros textos.
4/12/2010
EL ROL
La reina del carnaval llega a casa por la mañana, se despoja de la peluca rubia y deja al aire su brillante calva. Se borra el maquillaje de la cara con una toallita húmeda, tira de sus pestañas postizas y las arroja al suelo, sobre el vestido de Gucci. Luego se arranca las uñas de porcelana una a una para quitarse las lentillas azules sin lastimarse los ojos. Cuando se libra de los zapatos de tacón, desciende quince centímetros de golpe. Entonces, se desabrocha el wonderbrá, dejando al aire sus pechos planos. Abre el armario, se pone el traje de los domingos, se ajusta la corbata y se dirige al campo de rugby con los niños para ver jugar a su mujer.
4/08/2010
PUNTO DE FUGA
El hombrecillo de la nariz desproporcionada carece de perspectiva. Sus ojos saltones perciben un mundo en dos dimensiones, donde las personas y los objetos son planos como el papel. Comienza a caminar estirando los brazos como un sonámbulo, palpando los obstáculos para no chocar con ellos. Pasa junto a un asesino en serie que lo mira de reojo, como perdonándole la vida. Echa un vistazo a un político corrupto que le intenta robar la cartera y saluda a un ciclista acusado de dopaje que llora desconsolado. Cuando se cruza con su cantante favorita, intenta pedirle un autógrafo, pero está demasiado drogada. Un genocida encarcelado le ruega de rodillas que le cuente un chiste para aliviar su encierro. Cuando llega al abismo de aquel mundo gris ve unas manos en tres dimensiones que sujetan el suelo. Intenta huir, pero no logra salir de ese lugar habitado por personajes ruines. De su boca salen dos calaveras, una bomba a punto de explotar y varios rayos. Ha perdido el sentido del humor. No volverá a su viñeta, que permanece vacía bajo el editorial.
4/07/2010
DOS NOTICIAS

Hace años, muchos ya, un compañero de colegio que empezó a convertirse en mi mejor amigo comenzó a ganar concursos de literatura. Lo conocí cuando teníamos unos nueve años, y en el instituto siguió escribiendo, y durante la carrera volvimos a compartir pupitre. Siempre admiré su forma de escribir, y es una pena que sea como el Guadiana (le falta tiempo, como el dice). Tiene un gran talento contando cosas desde esa voz tan personal y característica que os invito a descubrir, porque afortunadamente ha vuelto a sembrar palabras el blog que tenía en barbecho. Éste es el blog de mi querido amigo woody, con quien tantas cosas he compartido en la vida, como los buenos amigos: http://www.hoynopuedo.com/

Por otro lado, otra compañera y amiga, Paula Lapido, presenta su primer libro de relatos con Tropo Editores: "Teoría de todo". He tenido la suerte de asistir al proceso creativo de estos cuentos maravillosos, narrados desde el inconfundible estilo de Paula, que al fin ve recompensado su esfuerzo. "Teoría de todo" es una Teoría de física teórica (Paula es física) que explica y conecta en una sola todos los fenómenos físicos conocidos, se no os asustéis, no es una tratado lleno de fórmulas, sino un conjunto de historias con personajes magnéticos que te llevan de la mano a lo largo de estas ficciones que quedaron finalistas en el concurso de Caja España. La presentación correrá a cargo del escritor Ignacio Ferrando hoy día 7 a las 20:00 horas en Tres Rosas Amarillas.
4/01/2010
SUICIDIO CREATIVO
El paisajista no estaba inspirado. Cogió la goma de borrar y la pasó por los árboles del río. Luego eliminó el agua y las flores rojas de la ribera, la hierba, los rayos del sol, las nubes deshilachadas y el azul eléctrico del cielo. Tras suprimir el caballete y demás útiles de pintura, el artista se vio solo en medio de la nada. Entonces comenzó a borrarse a sí mismo por los pies, de abajo arriba. Primero desaparecieron sus extremidades inferiores, luego el tronco, los brazos, el cuello y la cabeza. Su mano derecha tamborileó los dedos, reflexiva y solitaria. Soltó la goma y comenzó a deambular desesperada, arrepentida, buscando un lapicero. Pero sólo quedaba el blanco. Un blanco perfecto. Cegador y flamígero. Reluciente y eterno.
3/29/2010
SOMBRAS CHINESCAS
—Venderé la casa y nos iremos lejos —le dijo el hombre a su amante. —Tranquila, nunca encontrarán su cuerpo —añadió con un susurro. Tras colgar el teléfono entró en su dormitorio y encendió el flexo. La sombra de una mujer se proyectó sobre la pared del cabecero de la cama. Miró alrededor. No había nadie en la habitación, así que apagó la luz con un gesto brusco. La volvió a encender y comprobó que la silueta permanecía inmóvil en el gotelé. Puso su mano frente a la bombilla, y la sombra chinesca de sus dedos se agitó inquieta junto a la mano de la mujer. La figura le agarró por la muñeca y tiró de él con fuerza. Sobre la mesilla, la foto de su esposa parecía sonreír satisfecha mientras observaba la sombra de su viudo encerrada en la pared.
3/27/2010
EMPIRISMO
El científico dejó los tubos de ensayo sobre una estantería del laboratorio y cogió el periódico. En los anuncios breves se anunciaban dos ridículas brujas que hacían «hechizos» y preparaban «brebajes». Decidió llamar a aquellas timadoras que osaban desafiar a la Ciencia. «¿Las brujas, por favor? ¿Pueden ustedes dejar de reírse de los incautos ignorantes? ¿Magia? ¡La magia no existe!». El doctor se rió a carcajadas y se le cayeron los dientes, como en las pesadillas. Al levantarse a recogerlos se quedó sin aire y vio dos pulmones sobre el suelo. Aunque era incapaz de pensar con claridad, pudo observar una probeta con un cerebro. En la etiqueta ponía su nombre. Visiblemente alterado se vio a sí mismo sin ojos desde la base de un microscopio. Aún sostenía el periódico con los tendones y los músculos al aire, como si le hubiesen hecho la autopsia. En la sección de Ciencia del diario, sobre el sitio destinado a las esquelas de personalidades fallecidas, estaba su foto..
Microrrelato publicado en mi libro "El desguace".
3/24/2010
DIXESLIA

Dsede uqe diganosaticron mi dixeslia, mis pardes me enviraon a calse cno una teraeputa uqe etsá buneísima. Llveo dos aoñs ne tratamineto, pero ella aún no sabe que ya estoy curado.
3/22/2010
PARECIDOS RAZONABLES
Dos amigas se encuentran en la calle. Una de ellas sale de una ferretería. En una mano tiene una bolsa de la que sobresale una sierra y con la otra mano sujeta de la cintura a una niña que aparenta unos siete años.
MUJER 1: ¡Cuánto tiempo! Veo que has tenido una niña. Qué guapa, ¡y qué mayor!
MUJER 2: No creas, aún no ha aprendido a hablar.
MUJER 1: Vaya, lo siento, hay niñas muy reservadas. ¿Sigues con Axier?
MUJER 2: Sí, claro.
MUJER 1: Pensaba que no podía tener hijos.
MUJER 2: Siempre hay otros métodos menos tradicionales.
MUJER 1: Ahora que lo dices, los ojos y la barbilla son tuyos, pero de nariz para arriba todo es suyo. Las orejas son claramente del abuelo, pero el pelo es el de tu madre.
MUJER 2: La verdad es que no has acertado nada de nada. Los ojos y la barbilla son de mi padre, de nariz para arriba es de mi cuñada, las orejas son de mi suegra, y el pelo es del vecino del bajo derecha. Los pulmones son del tendero del ultramarinos, los riñones son de la profesora de la autoescuela y las manos…, tú siempre has tenido unas manos preciosas. Finas y elegantes...
La niña muestra dos muñones que tenía escondidos en los bolsillos del anorak, ante la cara de espanto de la MUJER 1
3/18/2010
EL FARERO Y LA SIRENA
Desde hace años, el farero de la inhóspita isla lanza la caña desde lo alto del arrecife y espera durante largas horas a que el sedal se tense. Cuando pesca algo, le quita el anzuelo y lo mete en una pecera que luego coloca en su dormitorio, pero los peces mueren de hambre en unos días. Y él vuelve a estar solo. Por eso nunca les pone nombre. Hoy ha puesto un cebo más grande. En unos minutos, la boya de corcho se hunde con una violencia inusitada. Tras una hora de lucha a brazo partido con su captura, emerge de las aguas una sirena exhausta. Es hermosa. Su largo cabello negro le llega hasta la cola, que aún cimbrea contra el suelo. Este ejemplar no entrará en la pecera. La coge en brazos, y al llegar al faro, la introduce en la bañera. Coloca el tapón y la llena hasta el borde. Apenas se mueve. Está preciosa, como una estrella de mar reflejada en el cielo. Cuando cae la noche, el farero sube la escalera de caracol para encender el foco, pero a mitad de camino ella comienza a cantar. El hombre vuelve sobre sus pasos, se desnuda, y se mete en la bañera, acurrucándose junto a la criatura. —María —susurra el farero acariciándole las escamas. A lo lejos, la sirena metálica de un buque grita desesperada mientras se acerca al acantilado.
3/16/2010
EL CASTIGO DEL SILENCIO
Eran dos presos de diferente ideología condenados a cadena perpetua, encerrados en la misma celda. Nunca se llegaron a agredir, ni siquiera se llevaban mal. Pero la comunicación entre ellos era totalmente nula. Las únicas ocasiones en las que emitían sonidos era cuando hablaban solos. Pensaban en alto, vociferaban contra sus propios males, pero el otro jamás prestaba atención a las palabras que sólo escuchaba la gruesa pared. Resultaba más violento que una encarnizada pelea de gallos: dos seres humanos que no se hablaban, mudos a perpetuidad por el orgullo. Ni siquiera se molestaban el uno al otro desde hacía treinta años. Sólo se ignoraban.
En cierta ocasión un guardia le regaló una radio a uno de los presos. El recluso siempre escuchaba el aparato en un rincón de la estrecha habitación, y acabó tragándose la música que rebotaba en el eco de la pared. Las baterías del transistor se agotaron, pero las canciones subsistían en el interior del condenado. La noche en que murió expulsó del pecho todas las notas. El otro preso cantó con él los versos de su última canción.
Relato incluído en "El desguace".
3/13/2010
TRES COSAS, UNA HISTORIA
Iba a escrubir un post sobre Delibes, pero odio los obituarios, y tampoco añadiría nada que no se haya dicho ya. Lo único que me gustaría aportar es lo que ha supuesto para mí este autor. Delibes ha representado magistralmente en papel lo que siempre he odiado de mi tierra castellana, el caciquismo, la pobreza, la ruralidad brutal, la injusticia de clase, pero también las cosas buenas de la infancia que muestra en esa pequeña joya que es "El Camino" y su protagonista Daniel "El Mochuelo". Hace nueve meses un amigo me regaló ese libro porque es su preferido y por el nombre del protagonista, y siempre emociona leerlo. Iba a hablar de más cosas de Delibes, pero como él dijo en la última entrevista que concedio, él ya lo había dicho todo, y yo no diría nada que lo mejorase. Tan sólo acabo con una reflexión suya: "Para escribir una historia sólo se necesitan tres cosas: Un hombre, un paisaje y una pasión".
3/10/2010
CERTAMEN DE POESÍA Y RELATO GRUPOBUHO
Hace dos años pude publicar mi libro de relatos "El desguace" gracias a un microrrelato que concursaba en un certamen al que se presentaban relatos largos, poesías y microrrelatos. Pues bien, este año he resultado de nuevo ganador del Certamen de Poesía y Relato Grupobuho, y de nuevo ha sido con un microrrelato. El premio, otra vez, es la publicación de un libro, por lo que seguramente publique todos mis microrrelatos en papel. Os dejo aquí el micro ganador del certamen:
METÁFORA
Nada hacía presagiar una hemorragia de palabras. Cuando llegué al capítulo sobre ortografía, la tinta negra de los adjetivos comenzó a virar a un rojo intenso, las vocales de las frases subordinadas se hicieron líquidas y un goteo escarlata de Times New Roman comenzó a salpicar el suelo de la biblioteca, componiendo una melodía monótona, como la de los grifos a medio cerrar. Alcé la vista y todos miraban horrorizados el charco de metáforas situado bajo mis pies. El arma homicida permanecía clavada en la página veintiocho. Ese acento afilado no debería estar sobre tí.
3/08/2010
LA TIENDA DE ANIMALES EXÓTICOS
Pregunté por la mascota más exótica de la tienda. Me enseñaron tres lemures de Madagascar, varias iguanas del Caribe y un cachorro de tigre albino de la India. No eran lo suficientemente extravagantes. La estrella del lugar era un canguro, pero la bolsa de los marsupiales siempre me ha dado grima. Junto al terrario del diablo de Tasmania y las jaulas del dragón de Comodo había una caja de madera. Abrieron la tapa. En su interior descansaba un extraño animal. Sus caninos parecían los colmillos de una cobra y por su piel lechosa fluían multitud de venas azules, como pequeños afluentes. Los ojos desprendían un fulgor rojizo que parecía hipnotizar a cualquiera que lo mirase. —Es una especie nocturna de Europa central. Quizá usted prefiera una mascota diurna —apuntó un vendedor. Al parecer, las costumbres alimenticias del bicho producían cierto repelús, así que decidí llevármelo a casa para ahuyentar a las visitas pesadas. Desde que la criatura vive conmigo me he ido quedando sin vecinos. Hace dos días que vino el último a pedir sal. Hoy he pillado a la criatura mirándome la yugular. Esta noche cenará sopa de ajo.
3/05/2010
LOS ZAPATOS
Basado en un testimonio real
¿Dónde has dejado tus zapatos? —gritó la chica de quince años a su hermano pequeño, un crío de ocho años que encogía los pies aterido por el frío en un rincón del vagón. —¡Nunca cuidas de tus cosas, eres un desastre! —le abroncó mientras el tren llegaba a su destino. Entonces los separaron y jamás se volvieron a ver. El niño no sobrevivió. La chica, hoy una anciana, cuando salió de Auschwitz, se hizo una promesa: “Nunca volveré a decir nada que quede como la última cosa que dije".
3/04/2010
EL RATONCITO PÉREZ
Se le cayó el último diente. Lo colocó cuidadosamente bajo la almohada haciendo un huequecito con el puño, a modo de nido, como le habían enseñado sus padres tiempo atrás. Al amanecer, varias monedas resplandecían sobre la sábana bajera. Durante la siguiente noche no pudo pegar ojo pensando en lo que haría con el dinero. Entusiasmado, se levantó bien entrada la madrugada, cuando todos dormían. Por la mañana varios fajos de billetes descansaban en la cabecera de la cama. Nunca más se supo de él. Aquel día desaparecieron las dentaduras de oro, y desde entonces, una plaga de ratones asola el geriátrico.
3/03/2010
DE BURROS EBRIOS

La presentación del segundo número de la revista "Al otro lado del espejo" en Tres Rosas Amarillas fue una buena oportunidad para conocer a los artífices de la misma y a otros autores. Me tocó leer el primero, así que tuve tiempo para relajarme y escuchar tranquilamente a los otros seis cuentistas que leyeron sus textos. Precisamente, el que más llamó la atención fue el único que no leyó su cuento, porque según él era demasiado largo y no quería aburrir, así que nos lo contó. Su nombre es Mushin Al-Ramli, un iraquí que desertó de la guerra de Kuwait. Su relato está basado en hechos reales. Asegura que en la época de Sadam no podían hacer nada, aparte de estar orpimidos estaban aburridos, así que un día se reunieron los amigos para beber y acabaron emborrachando a un burro, primero, y luego a todos los animales del pueblo, que acabaron como locos revolucionando el lugar. Detrás de esta historia está la de otro cuentista que fue ejecutado por escribir un boceto de cuento que no tenía ni título en el que supuestamente se hablaba mal del único partido, y en el que se hablaba de burros. Los jueces no entendieron que se trataba de mera ficción y lo mataron. Mushin dice que en Irak sólo escriben cuentos, nada de novela desde "Las mil y una noche" porque en Irak no tienen tiempo, y todo se vive de una manera intensa que no deja lugar a las distancias largas. El mañana puede ser tu último día y la novela se puede quedar a medias. Nunca había pensado en los cuentos de esa manera. Escribir relatos por miedo a morir pronto, por no dejar una obra inacabada, por ese ansia de vivir de forma intensa. Toda una filosofía de vida, sin duda, la que dejó sobre el tapete este autor. Ahora, ya sabéis, a comprar la revista.
3/02/2010
ESPECULACIÓN
Nicolás se niega a pagar la hipoteca en sus actuales circunstancias. Cuando se dispone a romper la carta de desahucio, las paredes de la cocina se derriten como si fueran mantequilla fundida. El calor es insoportable. Una luna fláccida y pringosa deja caer gotas de luz añil sobre la carretera, por donde fluye un río de brea. Dos gatos con escamas verdosas nadan aferrándose a una acera con textura de chicle masticado. Nicolás abre una ventana fofa y un puñetazo de fuego lo tumba, como a un boxeador noqueado. Se incorpora a duras penas y comienza a caminar. Sus tobillos se hunden en las dúctiles baldosas. A medida que se acerca al salón sus piernas ya están sumergidas hasta las rodillas en la estructura blanda de su hogar. Nicolás continúa moviéndose con el hormigón a la altura del pecho. Logra llegar al dormitorio, pero una mano fantasma empuja su cabeza bajo las losetas. Al día siguiente, un nuevo espectro alquila la casa encantada.
3/01/2010
AL PIE DE LA LETRA
Hace ya un tiempo escribí un post (http://manuespada.blogspot.com/2009/10/abstraccion-y-literalidad.html) sobre cómo sería la literatura si las metáforas no existieran, si nos tomásemos al pie de la letra todo lo que leemos. Recuerdo cuando Ansón presentó un libro de Sofía Mazagatos y la dejó en ridículo ante todo el auditorio diciendo que era un libro con vocabulario pobre en el que la cándida mente de la modelo no había encontrado ni una sola metáfora. De hecho esta gente cuando intenta lucirse con la palabra suele meter unas patas antológicas (recordemos el famoso “candelabro” o su “hoy he comido a nivel de bocadillo”). Hace unos días un compañero nos contaba una anécdota al respecto protagonizada por su hijo de siete años. Le preguntaban en clase sobre la profesión de su padre, y el niño decía que su padre se dedicaba a “cortar palabras”. “Mi padre corta palabras”, repetía el crío al profesor. Nadie entendía nada hasta que lo explicó, y la exposición del niño fue la siguiente: Mi compañero le había dicho que él escribía guiones, pero dio por hecho que el crío sabía lo que era un guión literario. Pero el niño pensó que se trataba de un guión tipográfico, es decir, esto: —. Y claro, la criatura pensaba (muy bien pensado) que los guiones se utilizan para partir las palabras, como había visto en varios textos. Con lo que su padre, si se dedicaba a hacer guiones, es que se pasaba el día dividiendo palabras con guioncitos. Horas y horas escribiendo guiones tipográficos. El niño seguramente pensó que era el trabajo más aburrido del mundo. Con lo cuál, un mundo sin metáforas sería un mundo de lo más infantil o sofiamazagatiano, todo sería tomado al pie de la letra. Por cierto, ¿las letras tienen pies?
2/26/2010
TURISMO RURAL
Cientos de turistas salen cada fin de semana desde diferentes puntos del país para visitar a esas personas que viven solas en medio de la nada.
—¿Cómo puede sobrevivir usted aquí solo, en un sitio tan pequeño? —Les preguntan. Los lugareños se encogen de hombros. Vagan por aquel lugar inhóspito acompañados por sus perros. Cuando los turistas regresan a sus pueblos en el autobús, giran la cabeza para mirar atrás. En las ventanas de los rascacielos se dibujan siluetas solitarias, como espectros en la bruma.
2/24/2010
CUATRO AÑOS DE PALABRAS
La espada oxidada cumple cuatro años, 500 posts y casi 270.000 visitas desde lugares tan lejanos como Irán, Australia e incluso La India. Me imagino que sería gente despistada que llegó aquí de rebote, pero me parece de lo más emocionante imaginar a ese indio al otro lado del mundo abriendo este blog. Cuando mi amigo Antón me abrió este espacio yo ni sabía lo que era un blog, de hecho me lo explicó media hora antes de crear “La espada oxidada”. Hoy en día tampoco tengo muy claro qué es. O sí. Sólo es un formato. Lo de dentro son palabras. Este blog no es temático, aunque la mayor parte de los post sean micros, pero es más que nada una vía de escape a través de las palabras. Es curioso el mundo de los blogueros. He conocido a mucha gente interesante gracias a los comentarios. Hay otra gente que simplemente lee y por tanto no la conozco. Hoy tengo una visita desde Sudáfrica. ¿Quién será ese sudafricano? Precisamente ayer vi Invictus. Hace unos tres años visité la casa de Mandela en Soweto, y me pregunté cómo es posible perdonar a los que te han tenido 27 años en la cárcel por luchar por tus derechos. Pues él lo hizo. La película refleja esa reconciliación nacional en la que unos perdonaron y los otros cedieron. Mandela se puso la camiseta verde y dorada con la que los africaneers jugaban al rugby. Y los negros pasaron de odiar esa camiseta a sentirla como suya. No optó por la venganza. Ojalá ocurriera lo mismo con judíos y palestinos. Lo que hace el deporte no lo consigue nadie. ¿Qué puede llevar a dos etarras a ponerse la camiseta de la selección española y colgar la foto en el Facebook con el lema de “Podemos”? Unos tíos dispuestos a matar a otros se ponen la camiseta de sus “enemigos”. Inaudito. Pero volvamos a Mandela. Tres décadas en una celda son muchos años. Es toda una vida. ¿Cómo podían echarle en cara a una persona que ha sufrido tanto que estrechara la mano de sus enemigos? Nadie tenía esa autoridad moral. Por eso no hubo guerra civil. Ni matanzas. Ni echaron a los blancos, como en Zimbabwe. Su perdón sincero evitó todo eso. No sé si el resto de los mortales podríamos hacerlo. Mandela asegura que sobrevivió en la cárcel gracias a las palabras. Leía los libros que tenían los carceleros. Cuando estaba desesperado recitaba en la soledad de su celda de dos metros un poema victoriano que le animaba a seguir viviendo. Un poema titulado “Invictus”. Los blogs no son más que eso: palabras. Pero me emociona que las palabras fueran las que le dieron a alguien como Mandela las ganas de seguir viviendo. Hoy quiero pensar que ese sudafricano solitario que ha visitado este blog ha sido él. O que ese iraní que se ha pasado por aquí es un preso al que le han prohibido usar las palabras. Quién sabe, ¿no?
INVICTUS
Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
2/22/2010
MARCHA ATRÁS
Laura no está en la cama. Marino saca el brazo y pone la alarma del despertador a las siete de la mañana del día anterior. Se levanta y comienza a caminar de espaldas. Se viste y baja al garaje. Arranca el coche y conduce marcha atrás. A través del retrovisor, contempla cómo el sol sale por oeste y vuelve a iluminar la carretera. Cuando llega al trabajo, el último compañero que queda se despide de él. La oficina comienza a llenarse de gente. El bullicio es ensordecedor. Marino deshace varias gestiones. Horas más tarde vomita la comida (intacta) al plato y vuelve al despacho, donde borra letra por letra varios mails. Cuando a amanece regresa sobre sus pasos y se va a casa. Discute con Laura, que amenaza con irse. Cuando se acuestan, él le asegura que pueden volver atrás, que estarían juntos otros diez años, hasta el momento en el que se conocieron, pero ella no le cree. Suena el despertador. Marino abre los ojos para comprobar si Laura se ha ido de su lado. —oñirac, saíd soneuB —dice ella.
2/18/2010
LOBO
Lobo agita la cola nervioso. La luna llena comienza a perfilarse entre los árboles del bosque. No puede repetirse lo de la última vez. Debe protegerse del nefasto influjo que esa luz ejerce sobre él. Comienza a correr rápidamente hacia la lobera, donde le esperan su pareja y los cinco cachorros. Pero no lo consigue. A mitad de camino su espesa capa de pelo blanco se convierte en un fino vello rubio, el hocico y las garras se encogen y su morro se transforma en unos labios carnosos. Adopta la posición vertical y comienza a caminar erguido sobre dos piernas. A lo lejos brilla el fulgor de la ciudad. Se dirige desnudo hacia el resplandor de la urbe. Cuando llega a un barrio de las afuera se topa con una selva de tenderetes y roba unos vaqueros de su talla, una camiseta ajustada y unos zapatos sin cordones. Una vez en el centro, entra en el local de moda y comienza la caza. Una joven hermosa baila en la pista contoneando su ombligo al aire. Carne fresca. Le quedan unas horas, debe darse prisa. En apenas treinta minutos la ha convencido para que lo acompañe a un recóndito parque. Fornican como animales sobre el césped hasta acabar extenuados.
Al amanecer, --------------------------------Al amanecer,
como de costumbre, ------------------------como de costumbre,
despierta con una -----------------------------despierta con una
colosal resaca. ---------------------------------colosal resaca.
No recuerda nada. -----------------------------No recuerda nada.
¿Dónde se encuentra? ------------------------¿Dónde se encuentra?
La luz se cuela a través ------------------------La luz se cuela a través
de unas rejas. ---------------------------------de unas rejas.
Lo han encerrado. -----------------------------Lo han encerrado.
Los habitantes de------------------------------A la noche siguiente, la
la ciudad aseguran-----------------------------luna aún mancha
que durante las--------------------------------la negrura del cielo,
noches de luna llena---------------------------como un agujero blanco.
se escuchan los--------------------------------Una mujer con cinco niños
gritos desesperados----------------------------se presenta allí, paga
de un hombre en-------------------------------al guarda, y saca a
la perrera municipal.---------------------------Lobo de la
----------------------------------------------------perrera municipal.
2/16/2010
EL DESEO
Me dijeron que esa fuente no era como las otras, que allí los deseos se cumplían siempre. Entusiasmado, puse la mano sobre el vientre de mi prometida, llené los pulmones de aire y arrojé un céntimo de euro. Hizo una parábola interminable que fui siguiendo con la mirada. Cuando hizo chof, ella apretó los dientes, se lanzó al agua y comenzó a buscar la moneda desesperada.
2/15/2010
EL OLOR
La primera vez que la vi estaba colocando los frascos de su perfumería. Se giró hacia mí, dejando en el aire un olor a agua de Lyosha. Le pedí un bote de Andrei Dullok. Esa semana tenía un par de citas y me había quedado sin colonia. —No nos queda, pero la podemos encargar —dijo. —Me llevaré cualquier otra —repliqué. —Podemos pedirla y la tiene aquí mañana. Yo siempre soy fiel a mi perfume, ¿usted no? —insistió con una sonrisa. —Yo cambio mucho —respondí. Trató de convencerme para hacer el encargo. Le dije que lo haría si me hablaba de tú y me daba su teléfono. Accedió. Desde entonces, cada tarde iba buscarla al trabajo. Cenábamos en mi estudio y nos despertábamos juntos. Su olor me hipnotizaba desde el amanecer. Tras la ducha sacaba el frasquito verde de Lyosha y se aplicaba unas gotitas en el cuello. Todo en la casa olía a ella: las sábanas, los armarios, la cocina… Todo. Al cabo del tiempo su negocio creció. Parecía cansada. —He contratado un ayudante, no puedo sola con todo —me dijo un día. —Estupendo —respondí pensando que eso nos daría un respiro. Pero por las noches llegaba tarde y se dormía pronto. Ni siquiera cenaba. Una mañana después de la ducha sacó del neceser un frasquito rojo. Se roció el cuello. Ese perfume olía diferente, como si fuera otra persona. —Adiós —dijo acariciándome la mejilla. Fui al baño, abrí el frasco de Lyosha y aspiré su olor desconsolado.
2/12/2010
MELOMANÍA
Cuando la música comenzó a escasear, el gobierno dictaminó su restricción. Repartieron cartillas de racionamiento entre la población. La muchedumbre se agolpaba ante las tiendas de discos. El día del reparto esperaban su turno y salían con un vinillo de Springsteen, un cedé de Elvis o un casette de Prince. El tráfico ilegal tomó las ciudades, y el hampa impuso su ley. Pedro acudía a conciertos ilegales que organizaba la mafia en locales clandestinos. Allí disfrutó de estrellas del jazz, el rock, el hard core, e incluso intérpretes de música clásica. El gobierno cortó por lo sano. Impuso la “Ley del silencio”. La prohibición total. Pedro se arruinó en el mercado negro y tuvo que pedir por la calle para comprar su dosis diaria de melodía a los camellos, aunque vendían copias de baja calidad o versiones adulteradas. Pedro robó en un museo y se llevó un cargamento de cedés de Led Zeppelin. Lo incomunicaron en una celda insonorizada. Sufrió un mono terrible, con convulsiones que sólo mitigaban las dosis de diez segundos musicales que le suministraban los médicos. Cuando salió de la celda de castigo se apuntó al programa de desintoxicación de la prisión. Durante la terapia, los melómanos se levantaban uno a uno y confesaban sus problemas con la música. A Pedro le costó superar su melomanía. La cárcel no es un buen lugar para desengancharse. El que quiere música, la encuentra: una cuchara golpeando unos vasos con agua, un preso tarareando en una esquina o las notas furtivas de una flauta casera son los sistemas más habituales. El psicólogo pesó que Pedro ya estaba rehabilitado y lo envió a trabajar a la cocina. Cuando se quedó solo fregando los platos abrió la ventana, respiró hondo y se dejó llevar por el canto de los pájaros. Durante el cambio de turno lo encontraron agarrado a los barrotes, mirando al exterior con los ojos muy abiertos. El forense dictaminó “muerte por sobredosis”.
2/11/2010
MIS IMÁGENES
A cada pequeña imagen que tenemos de nuestra propia vida acompaña una gran imagen de la iconografía colectiva. A veces pienso desde cuándo tengo conciencia de mí mismo. Quizá tendría dos años. Más o menos. No lo sé. Me recuerdo en cuclillas con un palo haciendo dibujos sobre un campo de fútbol. El campo tenía arena rojiza y hacía frío. Llevaba un abrigo de punto blanco con rayas marrón claro. Es como si me viera en un espejo del tiempo y mi yo adulto me contemplase con curiosidad. Es la primera imagen que retengo en la mente. Desde entonces tengo más. Muchas más. Como flashes. Pero hay otras imágenes que van de la mano de éstas otras. Las colectivas. Las que compartimos todos. La foto del Che. La noche estrellada de Van Gogh. Marilyn con la falda levantada por una corriente de aire. La torre Eiffel, el miliciano de Capa o la caída del muro de Berlín. Imágenes que nos han dejado la prensa, la tele o el cine. Las imágenes nos hacen tener conciencia de grupo. Antes de la tele estaba la Iglesia, con las gárgolas de las catedrales y los santos de las capillas. Conciencia de grupo. En casa teníamos una tele en blanco y negro a la que se le iba la imagen. Era como desconectar con el mundo. Había que darle un fuerte golpe para que volviera en sí. Durante esos segundos de apagón el mundo desaparecía y sólo quedábamos nosotros, sin el mundo. La primera imagen colectiva que recuerdo es la de los payasos de la tele, y la asocio a otra imagen: el nacimiento de mi hermano. La segunda…, la dimisión de Suárez, aquel tío tan serio diciendo no sé qué; esa imagen la asocio a los deberes del cole, la tercera, la peli de Los diez mandamientos, asociada a mis preguntas sobre Dios (a través de Charlton Heston, así acabó la cosa). la cuarta, la de ET, la quinta, el entierro de Enrique Casas: Estaba viendo los dibujos y apareció aquella imagen tan triste. Fue mi primer contacto con la muerte. Es curioso, pero las imágenes colectivas también son personales, porque cada uno de nosotros tiene las suyas. Todos hemos visto las mismas imágenes, pero para cada uno significan una cosa y para otros, simplemente, no significan nada. Recuerdo el gol que le metieron los franceses a Arconada. Seguro que cada persona vivió ese momento a su manera. Y los goles ante Malta (estaba en la cama y escuchaba a los vecinos cantarlos a lo loco). Y el coche destrozado de Fernando Martín. Y la peli de Alien. Me la puso mi primo y me quedé pegado al asiento. Pero más pegado me quedé cuando vi la que puso luego. Una picante de Jaimito, el italiano aquel tan cutre. Así descubrí el sexo, o al menos le puse imágenes. Con Jaimito. Ya ves.
2/10/2010
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MÚSICA: Redoble de tambor, seguido por compases circenses
LOCUCIÓN (de rápida lectura): La mujer barbuda coloca un barreño de agua con espuma bajo el enorme poste de la pista central. Trepa por la escalinata hasta la plataforma que hay en lo alto del palo y se quita la gabardina. Luce un bañador de cuerpo entero a rayas negras y blancas. Se atusa el mostacho, junta las palmas de las manos, se coloca en posición, y apunta al barreño, un pequeño recipiente de madera. Desde arriba no es más que un punto diminuto. La mujer barbuda se tira al vacío. Mientras cae, realiza cuatro llamativos tirabuzones y tres dobles saltos mortales. A dos metros del barreño estira su cuerpo, con los brazos extendidos. Nada más introducir su cabeza en el recipiente, aparece el trapecista, que la sujeta por las muñecas y la arroja sobre el cañón del hombre bala. El jefe de pista enciende la mecha y sale disparada hasta la jaula de los leones. Cuando los felinos la acorralan, el domador irrumpe y le abre la puerta que comunica con la pista del mago. La mujer barbuda se introduce en la caja. En su interior, junto a ella, se esconde el apuesto contorsionista que saca los pies por los agujeros en el truco del descuartizador. El mago saca la cuchilla y corta la caja en dos. Cuando separa las dos mitades los pies del contorsionista vibran en el extremo inferior, locos de amor. La cara de la mujer barbuda, completamente rasurada, aparece por el agujero de la caja desprendiendo un agradable olor a aftershave que envuelve toda la carpa.
IMAGEN: (Efecto zoom) La mujer barbuda, con un apurado extremo, sonríe a cámara con un frasco de aftershave en la mano derecha.
RÓTULO: ¡Tu aftershave!
2/09/2010
EL JUEGO DEL AHORCADO
El profesor de instituto se encontró una vez más su mote grabado sobre el capó del coche: “Pelao, jódete”, habían escrito. No se encontraba con ánimos de dar una clase sobre los verbos irregulares, así que planteó un juego a los chicos. –Pedro, al encerado –ordenó a un alumno. –Hoy vamos a jugar al ahorcado –explicó el profesor. –Voy a escribir una frase de dos palabras –añadió. Luego cogió la tiza y dibujó once rayas horizontales en la pizarra. –Bien, la primera letra, ¿cuál es? –le preguntó el profesor. –La “M” –respondió Pedro. No había ninguna “M”, así que el profesor puso la viga vertical del patíbulo. Tampoco dio con la siguiente letra, una vocal. El profesor colocó el travesaño horizontal de la horca. Falló de nuevo en su siguiente respuesta, por lo que el maestro puso la soga. Entonces, de manera sorprendentemente, Pedro encadenó correctamente varias letras seguidas: La “P”, la “O”, la “J”, la “D”, la “E” y la “T”. Aunque faltaban dos letras, Pedro quiso resolver de forma precipitada. –Pelao, jódete –dijo el alumno con un hilo de voz temblorosa. El maestro le pegó una tapada al taburete y un chasquido de huesos retumbó en el aula. El profesor cogió la tiza y completó la frase: “Pedro, jódete”.
Sonó el timbre y los alumnos salieron empujando a su compañero, que se balanceaba en el cadalso, frente a la pizarra.
2/04/2010
ATRAPADO
Damián quedó atrapado en una cinta de súper ocho el día de su primera comunión. Su padre le grababa mientras cortaba la tarta, y ahí permaneció para siempre, con ese gesto bobalicón de por vida, encerrado en una película a perpetuidad. Cuando lo echaban de menos, ponían el proyector y veían su imagen en el gotelé de la pared con esa mueca infinita de satisfacción cortando el pastel en porciones y repartiéndolo entre sus primos. Al cabo de varios años se impuso el VHS y la película quedó olvidada en un desván, junto al proyector. Damián se aburría en los fotogramas de la cinta. Era la única persona real en la película. El resto tan sólo eran imágenes de sí mismos. Al cabo de varios años, en un ataque de nostalgia, sus padres subieron al desván, cogieron la película y la proyectaron de nuevo. El niño volvió a repetir el eterno gesto de cortar la tarta varias veces. Le costaba moverse. Estaba entumecido. Tantos años inmóvil. Se miró las manos. Arrugadas. Viejas. Se había convertido en un anciano. Frente a él, tras el proyector, dos niños de ocho años lo miraban con ternura.
2/03/2010
EXTINCIÓN
“¿Dónde está el perro?”, preguntamos al guía. “En esa jaula que tienen enfrente”, respondió. Jamás habíamos visto un mamífero. Era un ejemplar único. El animal estrella del zoo. Antes de la extinción había millones, pero sólo quedaba ése y otro en el hemisferio sur. Seguimos caminando y vimos un ciempiés. Era precioso, gris azulado También disfrutamos con dos saltamontes, cinco hormigas rojas y una mosca del vinagre. En una vitrina había huesos fósiles. “Se trata de una especie vertebrada que dominó el Planeta hace millones de años. Los arqueólogos creen que hubo una gran sequía y se mataron por el agua”, dijo el guía rascándose el caparazón. “Se llamaban humanos”.
PD: Éste el relato premiado en El Mundo.
2/02/2010
CONCURSO DE MICROS DE "EL MUNDO"
Tras participar en el concurso de microrrelatos organizado por ElMundo.es en colaboración con Wide Pictures y Universal Pictures con motivo del estreno de The Road (La Carretera), nos alegra comunicarte que has resultado ganador de una entrada doble para asistir, el próximo día 4 de Febrero, al preestreno de la película que tendrá lugar en el cine Palafox de Madrid a las 22:00.
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/19/cultura/1263918339.html
PD: En la siguiente entrada colgaré el micro en el blog. La peli está basada en una novela del mismo autor de "No es país para viejos", y en palabras del mismo Vigo, es la historia de amor entre un padre y su hijo que luchan por sobrevivir en un mundo destruido. Por lo tanto, se lo dedico a mi hijo Daniel. Espero que nunca tenga que vivir en un mundo tan inhóspito. Chicas, saludaré a Vigo de vuestra parte.
ANTIOBITUARIO: SALINGER VUELVE A LA VIDA

Es curioso. Salinger consiguió morir en vida y ha resucitado en muerte, como un Lárazo a la inversa. Logró que apenas nadie hablase de él hasta que ha muerto. Es increíble la cantidad de obituarios que brotan cada vez que muere alguien conocido. Salinger descubrió lo incómoda que es la fama. La fama es infame. Los famosos no pueden salir a la calle sin que la gente se crea con derecho a opinar de sus vidas, como esas abuelas metomentodo. Apenas hay un par de fotos del escritor, y no salía en las contraportadas de sus libros. Él no quería fotos, sólo Literatura. Ahora dicen que podría haber una obra ingente sin publicar en los cajones de su casa, e incluso, un documental sobre su vida en el que concede una entrevista de cinco minutos. Cuando se renuncia a la fama se crea el mito por una cuestión tan básica como la curiosidad morbosa: "¿Qué será de ese hombre? ¿Qué tipo de vida llevará en la América profunda?" Muy literario todo, como su literatura. Por un lado está la "Literatura" de consumo, la de kiosko, esa denostada por los críticos y apreciada por el público, la que vende millones de ejemplares ante los insultos del mundillo, esa Literatura no pretenciosa (de entretenimiento playero) en la que se suceden las acciones trepidantes a ritmo vertiginoso con intrigas, misterios, trucos a lo Zafón, Dan Brow, Stephen King o Ken Follet. Hace unos días, durante una entrevista, Ildefonso Falcones, el autor de "La mano de Fátima", uno de los diez libros más vendidos en el mundo el año pasado y el único español en la lista, decía: "Yo busco acción, no me gustan los libros en los que no pasa nada". Y luego están los escritores que venden menos (no es el caso de Salinger) pero cuentan con el favor de la crítica. Suelen prescindir de tanta acción y se recrean en personajes, ambientes e interpretaciones filosóficas sobre la vida. Negocio frente a arte, oficio frente a talento, entretenimiento frente a comeduras de tarro. Hace tiempo escribí un post sobre la película "Descubriendo a Forrester", inspirada en el taciturno Salinger, encarnado por Sean Connery. Connery le decía a su joven alumnoo talentoso que se dejara de grandes palabras y buscase la Literatura en las cosas cotidianas. El alumno le preguntó en cierta ocasión sobre el espesor de la sopa que estaba comiendo, y el viejo escritor le dijo: "Sigue preguntando por la sopa, el objeto de una pregunta es obtener información que nos importa a nosotros y a nadie más. Me preguntabas por qué tu sopa no espesa, bien, seguramente porque tu madre creció en una casa que nunca pensó en desperdiciar leche echándola en la sopa. Esa era muy buena pregunta. Escribe tu primer borrador con el corazón y reescríbelo con la cabeza. La primera clave de la escritua, es escribir, no pensar". Salinger es eso, la Literatura es eso: "El espesor de la sopa".
2/01/2010
EL SORBO
A Javier Tomeo, a quien no tengo el gusto de conocer, pero sí tengo la suerte de haber leído sus "Historias Mínimas"
El señor del bañador azul a rayas se levanta, se sacude la arena con la toalla y se mete en el mar hasta la cintura con un vaso vacío y la pajita del daiquiri que acaba de apurar. Se agacha hasta rozar el agua con la pajita y sorbe todo el océano hasta dejarlo sin una sola gota. El señor del bañador azul a rayas escupe toda el agua que lleva dentro en su vaso de daiquiri. A través del cristal se aprecia claramente una pareja de ballenas jorobadas que nadan alrededor de la rodaja de limón, varios bancos de atunes chocan contra unos delfines desorientados y tres familias de elefantes marinos salen a la superficie del vaso. Un bañista que lleva puesto un flotador con forma de tortuga intenta aferrarse a un trozo de hielo y un anciano nudista con la piel muy arrugada flota sobre una gotita de ron. El señor del bañador azul a rayas trata de pescar con dos dedos un tiburón blanco que devora una pepita de limón, pero una succión enorme lo introduce en un tubo, pasa a través de unos dientes y aparece sobre una lengua con sabor a tequila y sal.
1/29/2010
POST-IT
En la cocina hay una nevera en cuya puerta vemos un imán con un taco de post-it. ELLA trabaja en el turno de día y ÉL en el turno de noche. Se comunican a través de mensajes que dejan en los post-it de la nevera.
ELLA: Te he dado un beso esta mañana antes de irme al trabajo. Estabas tan dormido que no te has enterado. Te dejo otro beso aquí.
ÉL: Sí me di cuenta del beso, pero el cansancio no me ha permitido abrir los ojos. Te dejo la cena en el horno. Otro beso.
ELLA: La cena estaba deliciosa. Por cierto, ayer me encontré con Pedro, el de nóminas. Me dio recuerdos para ti.
Los Post-it se acumulan hasta que la nevera está llena de papelitos amarillos. Un líquido oscuro comienza a salir por debajo del electrodoméstico. Hace un ruido extraño.
ÉL: Creo que la nevera se está estropeando. He sacado toda la comida para que se descongele. Avisa a un técnico, a ver si esto tiene arreglo.
ELLA: El frigorífico ha cascado definitivamente. El técnico dice que hay que cambiar de nevera. Esta tarde vienen los del ayuntamiento a llevársela.
ÉL llega a casa. Deja el abrigo sobre una silla. Coge un boli y entra en la cocina, pero la nevera ya no está. Ni el imán con los post-it. ÉL va a la habitación y deja el boli sobre la cama. Mete algo de ropa en una bolsa de deporte y se marcha de casa.
1/28/2010
AL OTRO LADO DEL ESPEJO

Los editores de la revista de relatos "Al otro lado del espejo" han seleccionado un micro de "La espada oxidada" para el número dos de la publicación. Que lo hayan seleccionado entre cientos de relatos ya me ha hecho una ilusión sin igual, lo de leer mi nombre al lado de el del mismo Chéjov jamás se me habría pasado por la cabeza, pero lo que ha desbordado mi vaso de las ilusiones de niño grande es que vaya acompañado de una bonita ilustración. Siempre me habría gustado dibujar bien para ilustrar mis relatos, pero qué se le va a hacer, sólo llego a los garabatos a carboncillo. El relato se titula "Retoques" y está ilustrado magníficamente por Ángel González, me gusta cómo se lo ha imaginado en su mente. Podéis leer el micro y ver la ilustración en la página web de la revista. Además se puede descargar toda la publicación en PDF, aunque lo mejor es que os acerquéis a Tres Rosas Amarillas o a La Clandestina (los que estéis en Madrid) y la compréis en papel. Ésta es la web: http://alotroladodelespejorevista.blogspot.com/
1/27/2010
RETAZOS
Te recuerdo, Amanda. Fui a la orilla del río, y vi que estabas muy sola. ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste? ¿Qué clase de aventuras has venido a buscar? Voy camino Soria. Cántame, me dijiste, cántame, cántame por el camino, y agarrao a tu cintura te canté. Besos, ternura, qué derroche de amor, cuánta locura. Ay, que gustito pa mis orejas, enterraíto entre tus piernas. Y nos dieron las diez, y las once, las doce y la una, y las dos, y las tres, y desnudos al anochecer, nos encontró la luna. La fuerza del destino nos hizo repetir, dos cines y un par de conciertos y empezamos a salir. Te quiero, pero te llevaste la camisa y me dejaste el sombrero. Dice la gente que ahora eres formal, y yo aquí borracho en el Cadillac. ¿Quién me va a curar el corazón partío? Ay, pena, penita, pena, pena, pena. Una lágrima cayó en la arena. Ay, ay, ay, ay, canta y no llores. Los chicos no lloran, sólo pueden soñar. Una calle de París. Por la esquina del viejo barrio te vi pasar, con el tumbao que tienen las guapas al caminar. Hola, chata, ¿cómo estás? ¿Qué tal te va con el tío ése? Yo que soy tan guapa y artista, yo que me merezco un príncipe, un dentista, yo…, yo me quedo aquí a tu lado. Quisiera volver, no termina nunca esta misión, me acuerdo de ti como un cuento de Ciencia-Ficción. Déjame, no juegues más conmigo, esta vez, en serio te lo digo, tuviste una oportunidad, y la dejaste escapar. Dicen que tienes veneno en la piel. Fuera de mí, ya no quiero tu querer.
1/25/2010
LA TASCA PEPE
Jacinto se baja del andamio. Hace calor, así que se quita el casco, la parte de arriba del mono de trabajo, y se queda con una camiseta de tirantes que deja ver sus tatuajes. Se seca el sudor con un pañuelo y busca un bar en el que almorzar. A la vuelta de la esquina hay uno. En un letrero carcomido de Pepsi-Cola al que le falta la letra “e” de Pepe, se acierta a leer “Tasca Pepe”. Abre la puerta y se sienta en un taburete de madera que cojea de una de las patas. El suelo está cubierto de serrín para tapar alguna inmundicia, y sobre el serrín descansan servilletas arrugadas y restos de colillas de farias. En la barra hay una vitrina llena de grasa con pinchos de torreznos y patatas bravas. Hay cuatro mesas. Tres están vacías, pero en una de ellas están jugando al mus. –Órdago –dice Woody Allen. No es un tipo que se parezca a Woody Allen, no. Es Woody Allen. Jacinto coge un palillo y se lo mete en la boca sin dar crédito. La pareja de mus del famoso director es su actor favorito: Kevin Bacon. –Joder –se le escapa a Jacinto. Los contrincantes de Allen y Bacon se piensan si ven el órdago. Bruce Sprinsteen intenta abrir la boca, pero Stallone le amenaza con arrancarle el cuello si acepta la apuesta. Jacinto se pone de pie, pero es ese momento sale la camarera de la cocina. -¿Qué desea? –le pregunta Margaret Thatcher mientras se seca las manos con un trapo. Antes de que le dé tiempo a pedir entra en el bar Jachie Chan con un montón de cedés piratas que intenta vender a los jugadores de mus. Tras él, entra un nutrido grupo de clientes con Paul Auster a la cabeza, el escritor preferido de Jacinto. Junto a él están Madonna, Bill Clinton, Tiger Woods, Rania de Jordania, Cristiano Ronaldo, George Clooney, Britney Spears y Roger Federer. Rania pide unas patatas meneás y una caña, George un vermú y unas olivillas, pero cuando Bill está pidiendo un JB con cola, la camarera responde que antes tiene que servir a Jacinto. Paul Auster abre los ojos como platos cuando se topa con el rostro del albañil. Se acerca hasta él y grita -¡por Dios! ¡Tú aquí! ¿Qué haces en la “Tasca Pepe”? No me lo puedo creer -. A Jacinto se le cae el palillo de la boca y se señala con el dedo índice. -¿Es a mí? –pregunta mientras la tragaperras le da la especial a Madonna. Paul Auster le echa en cara su modestia y le pide un autógrafo. –Es para mi mujer, en casa le tenemos a usted mucha admiración –dice con deleite. Jacinto coge una servilleta, el bolígrafo bic cristal que lleva en el mono para señalar en las vigas y escribe: “Para Paul Auster, con devoción. Firmado, un fan”. Paul Auster lo lee, le da un emotivo abrazo al borde del llanto, y Jacinto pide a Margaret Thatcher que le ponga una fanta-limón y un bocata de chorizo de Pamplona. En la mesa de al lado, Bruce ha visto el órdago de Woody, ante los ojos asesinos de Stallone.
1/22/2010
EL CARTÓGRAFO
Contrataron mis servicios de cartógrafo para dibujar un mapa político del planeta. Tracé las fronteras del mundo con grafito, pinté los países con lápices de colores y escribí el nombre de las naciones en unas letras Arial de cien kilómetros cuadrados, de tal manera que se vieran desde el aire. Cuando acabé el trabajo me encontraba en una zona amarillo oscuro que hacía frontera por la derecha con un país azul eléctrico y por la izquierda con otro lugar rojo bermellón. Tenía que regresar a mi casa, situada en una zona anaranjada de las antípodas, donde empecé a pintar el mapa. Caminé hasta la línea negra de la frontera, pero al intentar traspasarla choqué contra una fuerza invisible que me impidió la entrada. Cogí la goma de borrar y eliminé las rayas, los colores y los nombres de las naciones. Hoy, después de años, al fin he dormido en casa, pero un fuerte olor me ha despertado y he salido al balcón. Un hombre provisto de una manguera esparcía por todos lados pintura plástica anaranjada.
1/20/2010
ÁRBOL GENEALÓGICO
Cogí mi árbol genealógico, el que había dejado mi madre sobre la repisa del salón, y lo trasplanté en el jardín, junto al manzano. Le eché abono natural de oveja y vaca. Al día siguiente le había brotado una nueva tía abuela, dos hijos, cuatro hermanos y doce sobrinos. Estaba tan frondoso que tuve que podar a los primos lejanos. El de mi vecina era más pequeño. Lo tenía medio escondido junto a los geranios. Apenas tenía parientes. Me produjo cierta lástima que estuviera tan sola y decidí injertarle la rama en la que estaba mi nombre. Salté la valla de su huerto y conseguí llegar hasta los geranios sin que nadie me viera. Mi vecina no se dio cuenta del injerto, y lo regaba a diario con la manguera, junto al resto de sus flores. Al principio le salieron malas hierbas, pero volví a saltar la valla y eché un pesticida. En cuatro semanas, mi vecina y yo ya aparecíamos en el árbol como marido y mujer. Decidí romper con mi familia. Saqué un hacha y talé mi árbol genealógico. Esa misma noche dormimos acurrucados junto a la chimenea, al calor de la leña. Mientras, nuevos brotes crecían en el huerto, junto a las malas hierbas de los geranios.
1/15/2010
CRÓNICA TAURINA
Juanito “El Gallardo” sale al albero vestido de púrpura y oro, con medias bermellón. Su traje hace juego con las nubes, que filtran la luz, tiñendo el atardecer de un color morado muy intenso. Levanta la vista y mira al cielo, pero no se hace la señal de la cruz, como los otros. Ni siquiera tiene estampitas de santos. El capellán le ha echado en cara que un torero no puede ser ateo porque todos acaban rezando alguna vez en el ruedo. La grada lo recibe en silencio, como si esperase algún gesto del maestro. El torero se quita la montera y dedica la faena a sus compañeros, que esperan su turno en el burladero, atenazados por el miedo. Juanito se acerca a la puerta de chiqueros. Suena un clarín y aparece un morlaco de seiscientos kilos con una divisa roja y gualda prendida en el lomo, como la bandera que rodea el coso. Juanito se pone de rodillas. Un murmullo sacude los tendidos. El torero da un capotazo sublime a puerta gayola. Se levanta y va hacia la bestia. Se arrima a los cuernos como si fueran dos puñales de goma. El toro embiste. Juanito se arrima más. Enlaza varias verónicas de libro, suaves, elegantes y suicidas, para luego pasar a dos chicuelinas extraordinarias con los brazos a la altura del pecho y tres gaoneras manejando el engaño por la espalda como nadie había hecho desde los tiempos de “El Lagartijo”. Nunca se había visto tanto arte en la plaza del Penacho. Sin embargo, no hay aplausos ni ovación. El presidente se pone en pie y tira hacia abajo de la chaqueta de su uniforme con un gesto autoritario. Pide el cambio al tercio de varas, frenando de este modo la cadena gloriosa de pases. “El Gallardo”, resignado, contempla cómo aparece el picador por la derecha. Mientras se acerca al trote con la pica en alto, mira al torero con desprecio desde el jaco. El público aplaude por primera vez. Luego, Juanito escucha una ovación, y descubre al banderillero aproximándose por la izquierda, serpenteando, con los castigos en alto. Deduce que el presidente ha dado la orden de saltarse el protocolo para pasar directamente al tercio de muerte. Juanito “El Gallardo” agarra con fuerza el estoque de plástico, eleva la barbilla hacia el morado del cielo y se abalanza sobre el toro.
Badajoz, 15 de agosto de 1936
1/13/2010
SINTONÍA
Cada noche Martín se sienta en un taburete junto a la ventana. Está enamorado de la belleza menuda y racial de su vecina de enfrente, con esa media melena ensortijada que le cae sobre los hombros, como olas de mar cargadas de espuma. Son las diez. La chica acude puntual a su cita con los fogones. Descorre las cortinas y abre la ventana para que salga el humo mientras hace la cena. Sintoniza una emisora y contonea su cuerpo latino al ritmo de los acordes, que rebotan en la ropa tendida del patio. Martín busca el programa en el dial. Los oyentes llaman y dedican canciones. Se lo piensa, y después de tanto tiempo sin decidirse a hacerlo, descuelga el teléfono y marca el número. El locutor le da paso y le pregunta qué tema elige. Martín duda, pero al fin responde: “Quiero dedicar a mi vecina el tema Extraños en la noche”. El locutor ironiza sobre la petición (tan fuera de onda), pero Martín no lo escucha. Mira por la ventana y descubre a la mujer de sus sueños inmóvil como una estatua observándole con la espumadera en la mano. La chica corre las cortinas y su silueta desaparece de la escena. A Martín no le da tiempo a rumiar su fracaso, porque al instante suena el timbre. Observa a través de la mirilla. Es ella. Está preciosa. Lleva brillo en los labios y un maquillaje tenue suaviza sus rasgos. La chica sonríe con ternura. Martín lee sus labios: “Ábreme”, susurra. Martín cierra la mirilla bruscamente y corre despavorido a refugiarse en la cocina. Se sienta de nuevo en el taburete, frente a la ventana, con la esperanza de que ella vuelva a descorrer las cortinas. En el patio, la voz de Sinatra se pierde en la noche.
1/11/2010
TRIBULACIONES DE UN SICARIO
Seguramente Elena Casero no lo sepa porque había mucha gente en el evento de La Clandestina, pero estuve en la presentación de su libro "Tribulaciones de un sicario". No es la primera vez que la veía. La otra ocasión fue cuando Mariano Vega, Belén y otros blogueros presentaron "Blogs de papel", también de "Editores Policarbonados", una pequeña editorial que cuida al máximo sus obras y se nota el cariño y la profesionalidad que le ponen a la edición, desde la portada hasta la última página, como si fueran artesanos, como el trabajo de orfebre hecho a mano. La primera vez que vi a Elena hablando en público me pareció una mujer inteligente y apasionada que además es músico, y todo eso lo compagina trabajando en una multinacional. Pero lo que me dejó de piedra es que desde pequeños compartíamos un sueño, pese a nuestra diferencia generacional. El único sueño de verdad que he tenido en mi vida y que nunca se cumplió. Ir a unas Olimpíadas y entrar en la meta con los brazos en alto y recoger la medalla en el podio llorando a moco tendido mientras suena el himno. Pero ella también acabó escribiendo. La coincidencia me hizo esbozar una sonrisa entre la multitud. No la he visto sobre la pista de atletismo, pero sí he podido comprobar cómo tira millas sobre el papel con "Tribulaciones de un sicario". Si hubiera Olimpíadas de novela corta se llevaría una medalla, seguro. Anselmo, el protagonista principal, está muy bien construido. Es un personaje que no trata de ser gracioso, pero que me recuerda al disparatado protagonista de Eduardo Mendoza en "El misterio de la cripta embrujada" o "El laberinto de las aceitunas". Igual que en estos libros, el protagonista tiene una misión incierta, y acuciado por las deudas de quien tuvo y no retuvo por venir de una familia "bien", se alista en una banda de sicarios enfermos terminales en la que ninguno es lo que parece. Anselmo descubre algo sobre su propia vida que da un giro a su existencia. Además hay otros ingredientes, como un amor no valorado hasta que surgen las dificultades, toques de humor esperpéntico protagonizados por un profesor de instituto y dosis de intriga. Un esquema clásico escrito con un lenguaje con regusto costumbrista (pero no antiguo, ojo) que te mantiene en vilo hasta la última página. "Tribulaciones de un sicario" es un libro magníficamente escrito por una escritora a la que se le nota el oficio. Ni una palabra de más ni de menos. Los adjetivos justos, con un lenguaje fluido que no cae en la trampa de la ornamentación estéril. Elena hace una carrera de 173 páginas y llega a la meta victoriosa. Desde la grada del estadio de lectores, le mando una sonrisa cómplice. Nunca es tarde para cumplir un sueño.
APOCALIPSIS
Huyeron de la isla por el eurotúnel. A mitad de camino, el limpia automático se puso en marcha.
1/07/2010
AMNESIA SELECTIVA
El sol se precipita en picado sobre el horizonte, salpicando el cielo de manchas rojas, como una esfera de plomo que cae en un charco de pintura. Amalia jamás había visto anochecer de esa manera tan apresurada. El cielo se tiñe de un color que jamás ha visto. Como cada tarde a esa hora, sale de su consulta y se va a buscar a su marido a la salida del trabajo. A la altura de la calle Téllez, una señora vestida con abrigo de piel de zorro le pone una mano sobre el hombro.
-¡Amalia, cuánto tiempo!, si te veo igual que siempre…-le dice la mujer emocionada.
–Lo siento, pero no caigo, ¿de qué nos conocemos? -responde Amalia con cierto pudor.
La extraña le explica que se conocieron en la universidad, cuando estudiaban psicología. De hecho, hicieron prácticas juntas. Amalia, consternada por su falta de memoria, se despide educadamente y continúa su camino por Juan de Urbieta esquina Ciudad de Barcelona. A la altura de la tienda de fotos, un chino pequeñito sale con un sobre.
–Tenga, la foto de su marido que me pidió para enmarcar. ¿Se encuentra bien, Amalia? –pregunta el hombrecillo.
Ella conoce la tienda, y es cierto que pidió la ampliación de una foto de su marido para enmarcar, pero no ha visto al chino en su vida. Con cierta turbación continúa caminando, y al girar en la calle Granada a la izquierda, a la altura del bar La Parisien, dos hombres vestidos con mono de mecánico se dirigen a ella por su nombre y le preguntan por su hijo pequeño. Amalia es incapaz de explicarse por qué no conoce a la gente que le saluda, y que, al parecer, saben quién es ella perfectamente.
Visiblemente molesta, prosigue su camino hasta Menéndez Pelayo. Allí está la oficina de su marido. Tres portales antes tropieza con una chica rellenita, tirando a gorda, pero sin embargo, atractiva. La joven le da dos sonoros besos de forma efusiva, como si fueran íntimas amigas. Es más, le pega una palmadita en el culo y la piropea comentando el tipín que se le ha quedado con la dieta del nutricionista.
–Recuerda siempre que fui yo la que te di la dirección de ese genio. Me debes una cena –añade. Amalia le sigue la corriente. Quiere averiguar quién es esa chica. Tras varias preguntas que su interlocutora se toma a broma, Amalia descubre que al parecer la regordeta es la hija de su mejor amiga de la infancia.
Perpleja ante lo insólito de los acontecimientos, al fin llega a la oficina de su marido. Llama al timbre visiblemente nerviosa. Cuando su esposo abre la puerta, se lanza a sus brazos. Al fin una cara conocida. Se refugia en los largos brazos de la persona con la que ha pasado los últimos treinta años de su vida. El hombre, con cara de asombro, la mira a los ojos y le pregunta: “Perdone, ¿la conozco?”.
1/04/2010
LOS POLÍTICOS HABLAN, LOS LÍDERES ACTÚAN
Este post es una mera protesta al viento, como las palabras que se lleva. No soy especialmente ecologista, aunque reciclo y no me gustaba que gran parte de mi familia se fuera de caza (por mera tradición heredada de la supervivencia migueldelibesiana, como Alfredo Landa en Los Santos Inocentes, todo hay que decirlo), pero en mi adolescencia admiraba a aquellos hombres y mujeres que, subidos a zodiac con el logo de Greenpeace impedían que balleneros actuaran de manera impune exponiendo su vida a los arpones de cañón, o cuando los franceses hundieron el Rainbow Warrior matando a un fotógrafo porque la organización, siempre de forma simbólica y nada violenta, protestaba contra las pruebas atómicas de ese país en la Polinesia francesa. Pero me parece una vergüenza que en pleno siglo XXI se mantenga en la cárcel al responsable de Greenpeace España por una protesta de lo más inocente, sin ni siquiera poder contactar con su familia sólo porque la cumbre de Dinamarca ha sido un fracaso absoluto. Considero que es un abuso policial y judicial por parte de las autoridades danesas, tan civilizadas ellas. Ni que fueran los secuestradores del Al Qaeda del Madreb, que raptan a gentes de ONG,s a los que algunos compatriotas nuestros (muy solidarios con la vida ajena) como Risto Mejide o Sánchez Dragó consideran meros pijos que se merecen lo que les ha pasado en Mauritania. El Gobierno danés, con esta forma de atajar el asunto me parece que queda a la altura del betún. Sólo por desplegar una pantarta que instaba a los líderes a actuar. ¿Y el Gobierno español qué hace? La vista gorda. ¿Qué pasa ahora? ¿La tierra no era sólo del viento, como decía aquel jefe indio? ¿Cómo dijo Zapatero? Lo malo es que las palabras también son del viento. Se las lleva volando. Porque los políticos hablan, los líderes actúan.
EL RIOJA Y LOS CINCO SENTIDOS
Primer premio
Tacto (Pedro Sanz Lallana. Hospitalet. Barcelona)
Al tomar la copa, una gota de vino rodó hasta su blusa marcando una lágrima de color rubí a la altura de su pecho izquierdo. La seda rápidamente se tiñó de sangre. Instintivamente alargué mi mano tratando de evitar el daño, pero ella quedó expectante esperando la llegada del tacto, del suave tacto del vino.
Segundo premio
Paradoja (Jean Pierre Bravo. Lima. Perú)
Allí está la botella de vino de la que te hablé. Cuando mi abuelo pisó la uva con la que se fabricó, jamás imaginó que su nieto no podría comprarla.
12/29/2009
BAILANDO CON DINOSAURIOS
Avatar significa en la religión hindú la encarnación terrestre de alguna deidad, en especial Visnú. Pues bien, en la película Avatar, por hacer un resumen del argumento, se reencarna la película "Un hombre llamado caballo", "El último samurai", "El último mohicano", "La misión", "Pocahontas", o "Bailando con lobos", es decir, la típica historia de un hombre que acaba sufriendo el síndrome de Estocolmo con su enemigo y se une a él contra los de su propia raza por lo injusto de la situación, hasta tal punto que incluso se convierte en una especie de líder en esa comunidad que le era ajena hasta hace cuatro días. Todo un arquetipo. Un esquema en el que no hay más que rellenar con siálogos y efectos especiales porque el esquema argumental ya está diseñado. Lo que más me molesta de esta plantilla a rellenar es el tufillo fascistoide sobre el tema de la opresión. Parece que sólo un blanco es capaz de liberar del yugo de la opresión de los blancos a los indígenas. Es una plantilla que se puede usar hasta el infinito, por ejemplo, si cambias a los negros de Sudáfrica por los indios y a un blanco sudafricano como libertador de los zulúes, o unos esquimales que secuestran a un blanco que luego son liberados por el blanco, como si los pueblos no pudieran liberarse a sí mismos. Estamos en ese esquema. Muy fácil de hacer. Y muy efectivo. Los blancos seremos los malos, pero también somos los únicos capaces de liberarlos porque los nativos son como niños. En este caso hablamos de ecologismo, ¿no? Vale, lo mismo da. Es la disculpa que ha usado Cameron a esta manidísima historia adornada por un bosque luminoso. Es un argumento muy entrañable, pero el problema es que... ¡ya lo hemos visto mil veces, coño, mil veces! ¿Y dicen que ésta es la mejor película del año (además de la más cara de la historia)? El argumento a lo "Bailando con lobos" se adorna con efectos especiales, dinosaurios y tipos azules de dos metros y medio, pero la historia es la misma. Es muy significativo que una historia manida sea considerada la mejor del año, esto quiere decir que hay una crisis, no de ideas, que las hay, sino de falta de compra de ideas nuevas. Me niego a creer que no hay guionistas con talento en Hollywood capaces de contar historias originales, y más con esa cantidad de pasta. Los productores déberían hacer como David O. Selznick en "Lo que el viento se llevó", que tuvo 15 guionistas hasta que la historia quedó redonda, pero no entiendo que se escriba algo que ya se ha escrito y se venda como novedoso porque tiene bosques lumionosos en lugar de llanuras, bichos gigantes en vez de bisontes, marines en vez de yanquis, y claro, la historia de amor igualita que la que tenía Kevin Costner con la india "En pie con el puño en alto". ¡Si hasta parece que hablan en indio! Me gustó más "Bailando con lobos", y el único efecto especial que había eran los tiros de las escopetas, pero había una historia. ¿Qué le pasa al cine americano? Faltan historias, no hay buenas historias, sólo efectos especiales, y no tengo nada en contra de los efectos especiales si aportan algo. Me quedo con la celda 211. Es española, tiene un buen guión, unas interpretaciones grandiosas y demuestra que somos capaces de hacer buen cine, aunque no salgan dinosaurios ni tipos azules. Quizá el mundo del cine debería trabajar de forma más estrecha con el mundo de la literatura, escritores y guionistas mano a mano, para adaptar buenas ideas al lenguaje cinematográfico. ¿Por qué no?
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