5/26/2008

EL EXTRAÑAMIENTO


Érase una vez...

Hace dos años, un grupo de personas que no se conocía de nada, salvo algunas excepciones, comenzábamos las clases de relato en la Escuela de Escritores con Ignacio Ferrando. Dos años después, el ciclo parece llegar a su fin. Cuando ayer acabé la última página del libro de Nacho y lo cerré para dejarlo sobre la estantería fue como cerrar otro círculo más. Atrás quedan dos años de risas, de cuentos, de historias en las que cada uno ha aportado su manera de contar: las críticas cañeras de Lola, los relatos románticos de Sagrario y sus escenas cada vez que la escandalizábamos, los magníficos relatos de parejas-metáfora de Ernesto, la cuidada pluma de Paula, tan llena de colores y páginas, la ingeniosa prosa sin eufemismos de María Jesús y su "Hombre perfecto", la ternura evocadora de Yolanda y sus objetos extraños, la escritura rompedora y postmoderna de Gonzalo, la originalidad de las historias de Rocío, los inteligentes textos de Ricardo, los cuentos valientes de José, que demuestran que se puede escribir hasta de un zurullo, los elaborados relatos de Julio, el buen hacer de Silvia con su maravillosa manera de escribir, los relatos elegantes y cuidados de Blanca, los sorprendentes cuentos (y dedicatorias) de Susana, y por supuesto el extrañamiento de la curranta de Concha, la única que hacía la propuesta cada semana (siempre hay un empollón en todas las clases). Y por supuesto, un recuerdo también para los que se fueron o no repitieron. Os esperamos en el Cáscaras con las cañas de la mayoría, o las claras y las tónicas de la minoría (panda de Allanpoes). Allí hablaremos de Espido Freire y sus brillantes frases (jeje), de las inocentadas, de los primos, de las primeras veces o del futuro.

En cuanto a Silicia, Invierno, qué puedo decir sobre el nuevo libro profe. Todo lo que nos ha enseñado está ahí reflejado: el conflicto, el cambio, los personajes, los escenarios, el ritmo, etc. No soy crítico literario, por lo que no voy a hacer una crítica pormenorizada de los relatos, (como él nos hace cada viernes) pero estoy de acuerdo con lo que ya se ha dicho sobre los cuentos de este libro: Son perfectos, algunos dicen incluso que son demasiado perfectos, como la maquinaria de un reloj en la que nada sobra ni falta, igual que una partitura a la que si le quitas o le pones una nota, desafina, de modo que no sobra ni falta una sola frase. Se trata de relatos muy meditados, muy medidos, incluso los relatos con una estructura más libre, menos "perfeccionista", como DDLL, CNº42. Personalmente creo que el género corto tiene que ser precisamente eso, perfecto, al menos es como me gustan a mí los relatos. Que cierre, que encaje, como una llave en la cerradura, si no, el relato es fallido, amparándose muchas veces en una supuesta frescura o naturalidad. En su día criticaron el libro "Los girasoles ciegos" precisamente porque su autor dedicó prácticamente media vida a perfeccionar los cuentos del libro, y quizá por eso a mí me gustó tanto. El anexo del final de "Sicilia, Invierno" explicando los textos me parece un acierto, una decisión valiente. ¿Por qué no puede un autor contar de dónde le llegan las ideas y cuál es su proceso de creación? No debería haber tabúes en este aspecto. Me gustaría que muchos artistas de vanguardia hicieran lo mismo con sus cuadros, pero quizá no sabrían qué decir sobre su obra. Prefiero que el autor me diga lo que ha querido contar a que un crítico me explique lo que él cree que el autor ha querido contar. Buñuel ponía trampas a los críticos en sus películas para reírse a posteriori de las interpretaciones que hacían. Leyendo a Ignacio Ferrando, dan ganas de seguir escribiendo. Así que, leedlo, y disfrutadlo.

Y colorín colorado... continuará.

9 comentarios:

Belén dijo...

Na... a pedir otro libro!

Ya llevo mas lista de espera que la seguridad social jajajajajjaa

Besicos

Sol solito dijo...

Estoy con Belén...Me apetece leer todos los libros que nombraís, y esto es interminable...Ay mi pobre sueldo....Besos

Pat Rizia dijo...

bueno, yo que fui alumna de Nacho el año pasado, y que me sé la canción del conflicto sí, el conflicto no, el conflicto madre me lo bailo yo, puedo decir que es una de las personas más generosas, trabajadoras y amantes de la literatura que conozco. Voy leyendo su Sicilia con una sonrisa, y reconozco al orfebre que lleva dentro, al maravilloso relojero que hace que todo encaje como en el taller de aquel cuento que incluyó en Ceremonias de interior, su primer y muy recomendable libro. Un abrazo. Patro.

Odiseo de Saturnalia dijo...

Qué decir...

Pues que tomo nota...

Un saludo.

herodes de la betica dijo...

Viniendo de usted, amigo mío, no me queda más remedio que comprarlo, y añadirlo a la lista. A buen seguro que tras la presentación hecha, debe de ser muy buena.
Gracias y un abrazo.

Paula dijo...

Tan llena de páginas... ahí me has calado. Y eso que me he reformado mucho con los colores je je :-P

Estamos viviendo un momento perpetuo de "exaltación de la amistad" en este fin de curso, pero da gusto ver lo sincero que es de todas las partes, lo auténtica, humana, y literaria que ha sido la experiencia, lo mucho que nos llevamos de Nacho y de los demás, y lo mucho que todavía podremos hacer juntos, en algún otro bolo que se nos ocurra.

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Pues que no decaiga la inspiración, las ganas y las ideas con las cuales nos has maravillado el "El desguace".

manuespada dijo...

Seguro que el libro cumplirá vuestras expectativas.
Paula, seguro que se nos ocurrirá algo, ¿será por ideas?
Alberto, muchas gracias por tus palabras, para mí son importantes.

Cecilia Alameda dijo...

A mí me gustan los relatos muy cuidados, escogida cada palabra, cada frase, desprovistos de divagaciones que no vienen al caso del argumento y, si es posible, con sorpresa final. Me encanta que en el último párrafo ocurra algo.