1/11/2010

TRIBULACIONES DE UN SICARIO


Seguramente Elena Casero no lo sepa porque había mucha gente en el evento de La Clandestina, pero estuve en la presentación de su libro "Tribulaciones de un sicario". No es la primera vez que la veía. La otra ocasión fue cuando Mariano Vega, Belén y otros blogueros presentaron "Blogs de papel", también de "Editores Policarbonados", una pequeña editorial que cuida al máximo sus obras y se nota el cariño y la profesionalidad que le ponen a la edición, desde la portada hasta la última página, como si fueran artesanos, como el trabajo de orfebre hecho a mano. La primera vez que vi a Elena hablando en público me pareció una mujer inteligente y apasionada que además es músico, y todo eso lo compagina trabajando en una multinacional. Pero lo que me dejó de piedra es que desde pequeños compartíamos un sueño, pese a nuestra diferencia generacional. El único sueño de verdad que he tenido en mi vida y que nunca se cumplió. Ir a unas Olimpíadas y entrar en la meta con los brazos en alto y recoger la medalla en el podio llorando a moco tendido mientras suena el himno. Pero ella también acabó escribiendo. La coincidencia me hizo esbozar una sonrisa entre la multitud. No la he visto sobre la pista de atletismo, pero sí he podido comprobar cómo tira millas sobre el papel con "Tribulaciones de un sicario". Si hubiera Olimpíadas de novela corta se llevaría una medalla, seguro. Anselmo, el protagonista principal, está muy bien construido. Es un personaje que no trata de ser gracioso, pero que me recuerda al disparatado protagonista de Eduardo Mendoza en "El misterio de la cripta embrujada" o "El laberinto de las aceitunas". Igual que en estos libros, el protagonista tiene una misión incierta, y acuciado por las deudas de quien tuvo y no retuvo por venir de una familia "bien", se alista en una banda de sicarios enfermos terminales en la que ninguno es lo que parece. Anselmo descubre algo sobre su propia vida que da un giro a su existencia. Además hay otros ingredientes, como un amor no valorado hasta que surgen las dificultades, toques de humor esperpéntico protagonizados por un profesor de instituto y dosis de intriga. Un esquema clásico escrito con un lenguaje con regusto costumbrista (pero no antiguo, ojo) que te mantiene en vilo hasta la última página. "Tribulaciones de un sicario" es un libro magníficamente escrito por una escritora a la que se le nota el oficio. Ni una palabra de más ni de menos. Los adjetivos justos, con un lenguaje fluido que no cae en la trampa de la ornamentación estéril. Elena hace una carrera de 173 páginas y llega a la meta victoriosa. Desde la grada del estadio de lectores, le mando una sonrisa cómplice. Nunca es tarde para cumplir un sueño.

8 comentarios:

Raúl dijo...

No podría estar más de acuerdo on tus apreciaciones. A mí, Anselmo también me recuerda a uno de los "atribulados" y desubicados personajes del mejor Mendoza.

Anónimo dijo...

Has conseguido que me apetezca un montón leerlo. La ornamentación para mayor gloria del ego consigue que piense que sí que hay que ver que bioen escribe este hombre pero me suele aburrir mortalmente. Suerte los que estáis en Madrid capital que tenéis Tres Rosas, La Clandestina y todos esos sitios tan cerca.

¿Se puede conseguir el libro si lo pido a mi librero de confianza de mi zona?
Hasta ahora me ha conseguido todo(me falta el tuyo, ejem pero estyo en ello).
Un saludo

R.A.

PD El mejor Mendoza es divertido hasta cuando habla en la tele en plan formal(con ese deje irónico, como si no se tomara muy en serio a si mismo tampoco), aunque diga que Kafka era mal escritor(todavia pienso si no sería coña).

manuespada dijo...

Hola RA, lo del libro de Elena es mejor que se lo preguntes a ella, este es su blog:

http://escriptorum54-adlibitum.blogspot.com/

En cuanto a lo de Mendoza y Kafka, bueno, no creo que lo dijera en serio, más bien para crear debate en torno a cómo construir una historia y el punto de partida de la misma, y lo consiguió (crear debate, y que lo pusieran a parir también, claro).

Elèna Casero dijo...

Bien, acabo de llegar a la meta de la lectura de tu reseña. Tengo tu ramo de flores y suena el mejor himno que pueda existir, y yo estoy llorando, y no lo digo de broma.
Me alegra compartir esa afición casi inhumana por correr como un imbécil por las calles luchando contra ti mismo. La afición por la música, por esos bemoles que se caen o que ellos solos se sostienen.

No sé qué decir para darte las gracias. ya ves, tanta palabrería y, cuando llega el momento, me quedo muda.

Lo que sí espero es que, la próxima vez que haya un evento en la librería, nos podamos saludar en persona. O ... en futuras presentaciones ... tuyas, por ejemplo.

Un abrazo y muchas gracias.

P.D. para mayor gloria está sonando un concierto de oboe, ¡cómo no! que me tengo que estudiar.
Todo conjugado.

manuespada dijo...

Elena, es que los atletas, igual que los escritores (o los músicos) tenemos ese toque de solitarios que hace que nunca estemoa solos. Ha sido un placer leerte.

Miguel Baquero dijo...

Excelente reseña. Ciertamente dan gnas de leer la novela. El parecido a Mendoza siempre es un gran gancho

mi nombre es alma dijo...

Acudí a la presentación del libro de Elena en Valencia (con Raúl) y como si pude hablar con ella em pareció como dices una mujer inteligenteque desprende pasión por lo que hace, escribir o su música.

Y de la novela no digo nada, solo coincidir contigo en todo lo que dices.

Un abrazo

leo dijo...

Ay, cómo me ha gustado encontrarme esta reseña aquí, justo ahora, que hace apenas treinta páginas que conozco a Anselmo.
Ha sido emocionante: la corriente cálida llega a los rincones de la blogosfera. Enhorabuena a ambos.