1/25/2010

LA TASCA PEPE


Jacinto se baja del andamio. Hace calor, así que se quita el casco, la parte de arriba del mono de trabajo, y se queda con una camiseta de tirantes que deja ver sus tatuajes. Se seca el sudor con un pañuelo y busca un bar en el que almorzar. A la vuelta de la esquina hay uno. En un letrero carcomido de Pepsi-Cola al que le falta la letra “e” de Pepe, se acierta a leer “Tasca Pepe”. Abre la puerta y se sienta en un taburete de madera que cojea de una de las patas. El suelo está cubierto de serrín para tapar alguna inmundicia, y sobre el serrín descansan servilletas arrugadas y restos de colillas de farias. En la barra hay una vitrina llena de grasa con pinchos de torreznos y patatas bravas. Hay cuatro mesas. Tres están vacías, pero en una de ellas están jugando al mus. –Órdago –dice Woody Allen. No es un tipo que se parezca a Woody Allen, no. Es Woody Allen. Jacinto coge un palillo y se lo mete en la boca sin dar crédito. La pareja de mus del famoso director es su actor favorito: Kevin Bacon. –Joder –se le escapa a Jacinto. Los contrincantes de Allen y Bacon se piensan si ven el órdago. Bruce Sprinsteen intenta abrir la boca, pero Stallone le amenaza con arrancarle el cuello si acepta la apuesta. Jacinto se pone de pie, pero es ese momento sale la camarera de la cocina. -¿Qué desea? –le pregunta Margaret Thatcher mientras se seca las manos con un trapo. Antes de que le dé tiempo a pedir entra en el bar Jachie Chan con un montón de cedés piratas que intenta vender a los jugadores de mus. Tras él, entra un nutrido grupo de clientes con Paul Auster a la cabeza, el escritor preferido de Jacinto. Junto a él están Madonna, Bill Clinton, Tiger Woods, Rania de Jordania, Cristiano Ronaldo, George Clooney, Britney Spears y Roger Federer. Rania pide unas patatas meneás y una caña, George un vermú y unas olivillas, pero cuando Bill está pidiendo un JB con cola, la camarera responde que antes tiene que servir a Jacinto. Paul Auster abre los ojos como platos cuando se topa con el rostro del albañil. Se acerca hasta él y grita -¡por Dios! ¡Tú aquí! ¿Qué haces en la “Tasca Pepe”? No me lo puedo creer -. A Jacinto se le cae el palillo de la boca y se señala con el dedo índice. -¿Es a mí? –pregunta mientras la tragaperras le da la especial a Madonna. Paul Auster le echa en cara su modestia y le pide un autógrafo. –Es para mi mujer, en casa le tenemos a usted mucha admiración –dice con deleite. Jacinto coge una servilleta, el bolígrafo bic cristal que lleva en el mono para señalar en las vigas y escribe: “Para Paul Auster, con devoción. Firmado, un fan”. Paul Auster lo lee, le da un emotivo abrazo al borde del llanto, y Jacinto pide a Margaret Thatcher que le ponga una fanta-limón y un bocata de chorizo de Pamplona. En la mesa de al lado, Bruce ha visto el órdago de Woody, ante los ojos asesinos de Stallone.

15 comentarios:

Mita dijo...

Me encanta ver emocionado a Auster, jajajjj

Belén dijo...

Teacher camarera de una tasca? dios, tu imaginación no tiene límites jajajajajajaj

Besicos

Araceli Esteves dijo...

Me has hecho sonreir. Y eso siendo lunes no tiene precio.
Pero la foto de la cerveza y las olivitas a estas horas, no sé si te la voy a perdonar...

Sinuosa dijo...

Jajajaj, pero que requetebueno. Eres genial.

Lola Sanabria dijo...

Esta vuelta a la tortilla te ha quedado estupenda. Date por felicitado también por "El cartógrafo". Estás de un productivo que tiras de espaldas.

Un par de besos bien dados.

mi nombre es alma dijo...

En el país de la gente famosa, el desconocido es el rey.

Me lo he pasado muy bien leyéndote.

Un abrazo

leon no es feroz dijo...

Estás muy inspirado Manu. Muy bueno.Dicen que los sueños se cumplen.Yo en mi tasca también quiero a George Cloney y a Woody. Y si puede ser a Cary Grant, resucitado. Un beso.

Mr Blueberry dijo...

Curiosas parejas de mus y Auster pidiendo autógrafos...Tiene que ser una locura esa tasca...

Abrazotes

BB dijo...

Me ha tripeado, como decimos por acá, esa Margaret Thatcher de camarera. Genial. Y el resto del crowd, ni qué decirlo. Un sancocho panameño. Es que parece un guión del mismísimo Woody.
Besos, Manu.
BB

Raúl dijo...

Este barrio es fantástico, Manu.

sue dijo...

Qué xulo tu relato! Y ese Woody jugando al mus! Qué bueno! jajajaja!
Oye, he leído que eres de Salamanca (mis papis tb) ¿no estará ahí la Tasca Pepe? Sería estupendo poder visitarla y codearse con genios de la talla de Woody o Auster.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Puñeta, ¡anda que si aparezco yo por allí, me caigo de la emoción!, jajajaja.
Que cabeza la tuya, me ha flipao, como dice mi hija.

Besicos muchos.

Miguel Baquero dijo...

Siento decírtelo, amigo, pero este cuento es totalmente increíble. ¡Con lo mal que juega Woody Allen al mus cómo se te ocurre meterle ahí y encima echando un órdago! ¡Imperdonable!

Ahora en serio, tienes una imaginación prodigiosa

MANUEL IGLESIAS dijo...

Qué te parece si nos ponemos manos a la obra y filmamos un corto. Nos tienen que hacer "cameos" todos- gratis. La Thatcher, es a la única que no veo factible convencer...y al desconocido, ya veremos...

Nieves dijo...

jajaja, qué bueno!! me los he ido imaginando a todos en la tasca. Genial. Y ese choricito de Pamplona....