Friday, January 15, 2010

CRÓNICA TAURINA


Juanito “El Gallardo” sale al albero vestido de púrpura y oro, con medias bermellón. Su traje hace juego con las nubes, que filtran la luz, tiñendo el atardecer de un color morado muy intenso. Levanta la vista y mira al cielo, pero no se hace la señal de la cruz, como los otros. Ni siquiera tiene estampitas de santos. El capellán le ha echado en cara que un torero no puede ser ateo porque todos acaban rezando alguna vez en el ruedo. La grada lo recibe en silencio, como si esperase algún gesto del maestro. El torero se quita la montera y dedica la faena a sus compañeros, que esperan su turno en el burladero, atenazados por el miedo. Juanito se acerca a la puerta de chiqueros. Suena un clarín y aparece un morlaco de seiscientos kilos con una divisa roja y gualda prendida en el lomo, como la bandera que rodea el coso. Juanito se pone de rodillas. Un murmullo sacude los tendidos. El torero da un capotazo sublime a puerta gayola. Se levanta y va hacia la bestia. Se arrima a los cuernos como si fueran dos puñales de goma. El toro embiste. Juanito se arrima más. Enlaza varias verónicas de libro, suaves, elegantes y suicidas, para luego pasar a dos chicuelinas extraordinarias con los brazos a la altura del pecho y tres gaoneras manejando el engaño por la espalda como nadie había hecho desde los tiempos de “El Lagartijo”. Nunca se había visto tanto arte en la plaza del Penacho. Sin embargo, no hay aplausos ni ovación. El presidente se pone en pie y tira hacia abajo de la chaqueta de su uniforme con un gesto autoritario. Pide el cambio al tercio de varas, frenando de este modo la cadena gloriosa de pases. “El Gallardo”, resignado, contempla cómo aparece el picador por la derecha. Mientras se acerca al trote con la pica en alto, mira al torero con desprecio desde el jaco. El público aplaude por primera vez. Luego, Juanito escucha una ovación, y descubre al banderillero aproximándose por la izquierda, serpenteando, con los castigos en alto. Deduce que el presidente ha dado la orden de saltarse el protocolo para pasar directamente al tercio de muerte. Juanito “El Gallardo” agarra con fuerza el estoque de plástico, eleva la barbilla hacia el morado del cielo y se abalanza sobre el toro.

Badajoz, 15 de agosto de 1936

16 comments:

Raúl said...

Gritaría un "olé", sino fuese tan cruel lo narrado.

Sinuosa said...

Una crónica magistral. Se nota que conoces bien el mundillo taurino.


(Ummm ¿Qué será eso de la puerta gayola y las gaoneas? Menos mal que está por ahí San Google...)
;)

manuespada said...

Raul, es cruel, pero es lo que ocurri´´o aquel d´´ia en la plaza de Badajoz m´´as o menos, aunque quer´´ia jugar un poco con la met´´efora del toro y he tenido que ficcionarlo, claro. El nombre del prta fue un miliciano que mat´´o al que le estaba toreando. Luego los ametrallaron a todos, a 4.000 personas que hab´´ua en la plaza. Estuvieron dos horas.

Sinuosa, no tengo ni idwa de toros, de hecho he tenido que tirar de google para buscar t´´erminos taurinos que me permitieran hacer una cr´´onica m´´as o menos cre´´ible.

Lola Sanabria said...

¿Qué te pasa con los acentos, acaso una mutación de bicho griposo? Bueno, pues que me ha encantado, llevas con mano firme e imágenes muy vivas al torero al matadero. ¡Va por ti, maestro!. Y aquí debería haber una montera volteada por mi mano.

Abrazos, Manu.

LA CASA ENCENDIDA said...

Me has sorprendido. Hubiese apostado que no harías un relato taurino, ¡no sé por qué, menudo absurdo por mi parte.

Besicos muchos

Belén said...

Madre mía, torera forma de acabar la faena!

Besicos

Miguel Baquero said...

Yo había oído hablar de esa historia en la plaza de toros de Badajoz, con los milicianos que apresaron cúando Franco entró en la ciudad. La leyenda dice que a algunos los torearon y los mataron a estoque, y a los que quedaban, como dices tú, posteriormente los ametrallaron. He oído discutir sobre si fue verdad, es exageración o directamente es leyenda, pero, comoquiera que fuese, no deja de ser trágico.

mi nombre es alma said...

Lo más cruel de los toros o en esta metáfora que te leo és, no es la sangre ni el dolor de torero y toro, si no la indiferencia o quietud de la gente que mira.

Un abrazo

Raúl said...

Conocía la historia, que no sé si está fielmente documentada, o contiene parte de leyenda propagandística.
En cualquier caso, terrible, ya digo.

Pablo de la Rúa said...

Magistral. Una narración exquisita. Un saludo.

Elèna Casero said...

Me había parecido cruel la historia que habías contado, pero más aún sabiendo la realidad.

Un relato magistral, aunque te deje una tristeza de plástico lloroso.

Un beso, Manu

Anonymous said...

Manu:
¿ Te has basado en lo que se comenta de Manolete?



R.A.

manuespada said...

Pues no RA, me he basado en los sucesos de Badajoz, aunque sólo como dispulpa para hacer un relato de ficción. ¿Qué es lo que hizo Manolete? Me has dejado con la curiosidad. Sé que en Madrid iba a un bar en cuyo sótano había una especie de plaza en la que hacía orgías, o eso se comentaba, no sé.

Anonymous said...

Pues que a parte de las orgías(vaya, tengo a huevo lo de "corridas" nunca mejor dicho,aceptamos chiste malo...) hacían corridas en las que toreaba y daba la puntilla a personas. Se dice que Manolete era profranquista...Ahora bien con este tema hay posturas encontradas un señor(no recuerdo el nombre ahora) en una biografía del susodicho dice que todo eso son leyendas urbanas; sin embargo otra gente dice que sí se realizaban esas corridas con presos del bando contrario a los ganadores. Los presos como toros(vamos como lo que tu cuentas más o menos).

Sé que a veces hay rumores que crecen y se convierten en leyendas urbanas pero no sé por qué me da que algo de verdad hay en este. Me culebrea un frío mortal por la espalda...
Saludo
R.A.

Anonymous said...

Bueno pues gracias a tu relato me he enterado de algo que ignoraba. Me he estado informando y has plasmado muy bien en tu texto lo ocurrido de una forma literaria. Para alguien que no sabía de qué iba la cosa al principio parece un relato taurino, luego percibes que algo no encaja y ya al contarlo tú y buscar información...joder eso es un genocidio en toda regla.

Lo de Manolete ya te digo que nadie parece contar con fuentes 100% fiables. Es algo que se comenta.
Otro saludo.
R.A.

manuespada said...

Solo hay qe buscar en google JUAN GALLARDO BERMEJO y viene la historia en varias web.