1/13/2010

SINTONÍA


Cada noche Martín se sienta en un taburete junto a la ventana. Está enamorado de la belleza menuda y racial de su vecina de enfrente, con esa media melena ensortijada que le cae sobre los hombros, como olas de mar cargadas de espuma. Son las diez. La chica acude puntual a su cita con los fogones. Descorre las cortinas y abre la ventana para que salga el humo mientras hace la cena. Sintoniza una emisora y contonea su cuerpo latino al ritmo de los acordes, que rebotan en la ropa tendida del patio. Martín busca el programa en el dial. Los oyentes llaman y dedican canciones. Se lo piensa, y después de tanto tiempo sin decidirse a hacerlo, descuelga el teléfono y marca el número. El locutor le da paso y le pregunta qué tema elige. Martín duda, pero al fin responde: “Quiero dedicar a mi vecina el tema Extraños en la noche”. El locutor ironiza sobre la petición (tan fuera de onda), pero Martín no lo escucha. Mira por la ventana y descubre a la mujer de sus sueños inmóvil como una estatua observándole con la espumadera en la mano. La chica corre las cortinas y su silueta desaparece de la escena. A Martín no le da tiempo a rumiar su fracaso, porque al instante suena el timbre. Observa a través de la mirilla. Es ella. Está preciosa. Lleva brillo en los labios y un maquillaje tenue suaviza sus rasgos. La chica sonríe con ternura. Martín lee sus labios: “Ábreme”, susurra. Martín cierra la mirilla bruscamente y corre despavorido a refugiarse en la cocina. Se sienta de nuevo en el taburete, frente a la ventana, con la esperanza de que ella vuelva a descorrer las cortinas. En el patio, la voz de Sinatra se pierde en la noche.

18 comentarios:

Raúl dijo...

La sublimación es a veces mucho mejor que la acción.
Excelente.

Pd.- Me recordó un estupendo cortometraje, en mil certámenes premiado.

BB dijo...

A veces, es mejor soñar, que realizar los sueños.
Me ha encantado, Manu.
Un beso
BB

Anónimo dijo...

Me ha gustado este micro. Parece que va a transcurrir por caminos trillados, esperados y tiene ese cambio (sin trampa ni cartón pues es el lector el que ha inventado otro final)que hace que haya otra historia(profunda) por debajo de lo más visible.


Este para la recopilación ;)

R.A.

leon no es feroz dijo...

Muy bueno,Manu. Al principio me recordaba la escena de una peli de neorrealismo italiano. Y un final que te deja abiertos otros finales.
Un saludo.

Sinuosa dijo...

Ah, como me gustan los relatos tan visuales. Doblemente visuales, en este caso. Un final estupendo.
Muy bueno.
Felicidades.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

¿Pero todavía se dedican canciones en la radio?

Me ha encantado el relato y me ha devuelto a mi infancia, jeje, tenía un primo en la emisora local que me dedicó todos las canciones el día de mi comunión, uy que tiempos!!!

Besicos muchos.

Pablo de la Rúa dijo...

La contemplación, a veces, es tan hermoso que pierde su magia cuando conseguimos tocarla. Estupendo relato Manuel. Un saludo.

Belén dijo...

Es que muchas veces es mejor el amor platónico!

Besicos

Lola Sanabria dijo...

El deseo, la promesa de cumplirlo, es muchas veces más excitante que la consumación de éste. Sin embargo, qué decepción el gatillazo del protagonista.

Anónimo dijo...

¡Me ha encantado! Me ha traido memorias de un vecino que tuve hace 3 años. Durante un año nos estuvimos mirando muy intensamente, pero la cosa no llegó a más. Aunque las circunstancias tampoco daban para más. Creo que me identifico con el protagonista de la historia.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Todos hemos tenido un deseo en un momento dado. Y el consiguiente miedo a afrontarlo.El miedo eterno a ser rechazado. Excelente. Un saludo

mi nombre es alma dijo...

Nos gusta soñar pero no siempre que nuestros sueños se cumplan. ¿Miedo a volar?

Un abrazo, un relato estupendo

Unmasked (sin caretas) dijo...

Mira vos..un cuento.

Me gusto mucho, pero acordate, no hay peor pasion que la que no se consume...

Un abrazo

Petra

Herman dijo...

Hermoso texto, Manu. Anhelar es mejor que conseguir, qué duda cabe.

Jesus Esnaola dijo...

Magnífico Manu. Eso pasa mucho en Facebook. O al menos a mí me pasa. Tengo amigos virtuales que no quiero que dejen de ser eso, virtuales.
Un abrazo.

leo dijo...

Si es que consumar los sueños va a ser que duele.
Me ha encantado.
Un saludín.

Nieves dijo...

Precioso texto, pero yo pienso que debería de haber abierto la puerta.

Hiperbreves S.A. dijo...

Muy bueno, lleno de giros, dudas y sorpresas. Genial, Manu.