1/20/2010

ÁRBOL GENEALÓGICO


Cogí mi árbol genealógico, el que había dejado mi madre sobre la repisa del salón, y lo trasplanté en el jardín, junto al manzano. Le eché abono natural de oveja y vaca. Al día siguiente le había brotado una nueva tía abuela, dos hijos, cuatro hermanos y doce sobrinos. Estaba tan frondoso que tuve que podar a los primos lejanos. El de mi vecina era más pequeño. Lo tenía medio escondido junto a los geranios. Apenas tenía parientes. Me produjo cierta lástima que estuviera tan sola y decidí injertarle la rama en la que estaba mi nombre. Salté la valla de su huerto y conseguí llegar hasta los geranios sin que nadie me viera. Mi vecina no se dio cuenta del injerto, y lo regaba a diario con la manguera, junto al resto de sus flores. Al principio le salieron malas hierbas, pero volví a saltar la valla y eché un pesticida. En cuatro semanas, mi vecina y yo ya aparecíamos en el árbol como marido y mujer. Decidí romper con mi familia. Saqué un hacha y talé mi árbol genealógico. Esa misma noche dormimos acurrucados junto a la chimenea, al calor de la leña. Mientras, nuevos brotes crecían en el huerto, junto a las malas hierbas de los geranios.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Este es de los que me gusta y punto pelota. Ahí le has dado Manu, mi punto débil: surrealismo, su gota de ironía y humor negro, creatividad y juego.

Tienes que mover este micro(aparte de incluirlo en la recopilación).

Salut!

R.A.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Que drástico!!!
Me ha encantado este relato,chiquillo que imaginación la tuya.

Besicos muchos.

Raúl dijo...

De no haber estado tan escondido entre los geranios el árbol de tu vecina, de haberle pegado algo más el sol, te hubieses quedado soltero, Manu.

Araceli Esteves dijo...

Muy bueno, muy bueno, me ha encantado. Hay familias que necesitan una buena poda. Si fuera tan fácil...
Un abrazo.

Sinuosa dijo...

Caray, Manu, que bueno.
Se te ocurren unas cosas...
Me encanta.

no comments dijo...

Como decían por ahí tremendamente surrealista, irónico y humor negro más no poder.

Un saludo indio

hombredebarro dijo...

La fábula de un cuento que me gusta que me cuenten y contar.

BB dijo...

Esupendo, Manu. Talar para luego reinventarse como injerto en el pequeño árbol del huerto vecino, que se volvió frondoso con dos nombres colgados de sus ramas, mientras nacen nuevos brotes junto a los geranios.
Me ha encantado.
Un beso
BB

Pablo de la Rúa dijo...

De los que me gustan Manu. Muy bueno. Un saludo.

Nieves dijo...

Qué bueno!! Me encantó.

mi nombre es alma dijo...

Ya lo dice el dicho. Lo que ha unido el árbol genealógico que no lo separe el incendio forestal.

Un abrazo

Lola Sanabria dijo...

En bastantes ocasiones, hace falta cortar de raíz para volver a empezar. Estupendo relato, Manu.

Anónimo dijo...

Me sumo a los que han quedado encantados.
Un saludo. R.Castillo.

Miguel Baquero dijo...

Yo también me sumo a los que te felicitan por ese punto (o puntazo) surrealista

leon no es feroz dijo...

QUé bella historia de amor.Me parece muy bueno. Un saludo.

Belén dijo...

Muy bueno querido... claro... lo los que son malas hierbas siempre se unen, por una razón u otra ;)

Besicos

Herman dijo...

Brillante, Manu. Como de costumbre.

Margaret dijo...

Todo está ya dicho: excelente relato.

MANUEL IGLESIAS dijo...

He estado descolgado. Recupero tus entradas, y tus relatos me arreglan este mísero miercoles encenizado