2/29/2012

LA PLAGA


El vecino del 5ºC ha comenzado a utilizar términos pedantes en sus conversaciones. Cuando coincido con él en el ascensor habla con palabras como “inefable, meretriz, insoslayable o miccionar”. Hace una semana, la familia del 2º Derecha empezó a usar expresiones del estilo “en otro orden de cosas o haciendo un ejercicio de síntesis”, pero peor fue lo de la anciana que vive con cinco gatos callejeros. Le dio por utilizar latinajos tipo “ipso facto, o ex aequo"”, todo ello salpicado por citas de escritores del siglo de oro. Mi madre vino a visitarme por la tarde y por la noche se fue incluyendo en sus conversaciones muletillas utilizadas de manera incorrecta, sobre todo “mayormente, inclusive, en base a, o a nivel de”, una mezcla de pretenciosidad y falta de conocimiento, un híbrido entre un término altisonante y otro inexistente. Las reuniones de la comunidad resultan insoportables, y cuando toca mi turno de palabra me miran por encima del hombro por mi lenguaje sencillo, sin artificios, vocablos clarificadores y sin cultismos contingentes. “Grosso modo” lo resume con absoluta clarividencia la indeleble frase del escritor británico Clive Stapes Lewis: “Cualquier necio puede escribir en lenguaje erudito. La verdadera prueba es el lenguaje corriente”. Ciertamente, indefectible.

21 comentarios:

Alejo Z. dijo...

La vacuna para no contagiarse es la verdadera solución. Tan sencillo y obvio y en este caso tan imperceptible.
La ignorancia del uso de las palabras, sólo me deja decir que es brillante, por más trillado que suene...
Saludos

AGUS dijo...

Qué bueno, una comunidad de eruditos. Tipo "Aquí no hay quién viva", digo "coexista". Y que cierto es lo que dices. A veces, cuando uno es joven y escribe, intenta deslumbrar con un lenguaje artificioso, descomunal, fuera de su alcance, que al final acaba deslumbrándole a uno mismo. Quizá sea uno de los errores más comunes. A mí al menos me pasó.

Abrazos.

Mei Morán dijo...

Lo más difícil es decirlo bien y sin artificios.

Xesc dijo...

Pues es verdad. Dicho de forma llana, eso sí.
Ya lo decía mi vecina, "a mi me habláis sensillo, ¿la suficie qué?"

PD: Indefectible; Que no puede faltar o dejar de ser. (por si acaso). jajaja

Abrazos

David Moreno (No Comments) dijo...

En esa comunidad las conversaciones en el ascensor deben ser de lo más interesantes, jeje

Un saludo indio
Mitakuye Oyasin

José Luis Martínez Clares dijo...

Las cuestiones más complejas deben abordarse con palabras sencillas. Saludos

Sara Lew dijo...

Esos vecinos son pedantes, pero por lo menos hablan... porque en mi comunidad ni eso. :-)

Cuando comenzamos a escribir solemos recurrir a ese lenguaje recargado del que hablas; poco a poco vamos encontrando nuestro propio estilo, e intentamos cargarlo solo de significado.

Un abrazo.

Ángeles Sánchez dijo...

Cierto, para escribir buenos relatos no debe uno perderse en giros de palabras, extrañas expresiones y erudiciones varias. Lo sencillo llega directo. Y qué difícil resulta!

Un abrazo

Araceli Esteves dijo...

Ja ja ja, me encantaría asistir a una de esas reuniones de vecinos.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Me acerco hasta aquí para dejar lo que es el comentario.

Tal como apunta Ángeles, lo sencillo llega directo y para llegar a ese punto se necesita trabajo y precisión a la hora de elegir.

Me he divertido mucho con este micro, Don Manu.

Un abrazo,

Ana Esther Méndez dijo...

Decir mucho con poco.
Eso sí que es un reto.

Juan Ojeda dijo...

Si, es posible que así sea -igualmente tengo mis dudas-; es cierto que hay personas que gustan -escritores también- de no ser entendidos por quien no haya leído todos los libros que ellos leyeron para llenar sus textos de mitologías y citas.
Es cierto, y como toda postura afectada es desagradable.

Ahora circunscribir la verdadera prueba literaria a un lenguaje corriente -exclusivamente- quizás me parezca una limitación innecesaria; qué cada cual haga su camino.
Afortunadamente, no el de todos es el mismo.

Un fuerte abrazo.

manuespada dijo...

Juan tienes razón, el lenguaje literario no tienen por qué ser corriente ni pobre, ni mucho menos. En cualquier caso, la mayoría habéis entendido este micro que es una crítica a la pose erudita de algunos escritores, y en realidad no es más que un texto en el que todos los vecinos de una comunidad comienzan a hablar de manera pedante, como esa gente que no habla bien y para camuflar sus carencias de vocabulario y expresivas utilizan continuamente expresiones tipo "inclusive" o "en base a", o citas, o latinajos. Me he topado con unos cuantos. Eso sí, en Literatura, sobre todo al principio, todos hacemos lo mismo, se trata de una táctica muy vieja, disimular las carencias con el camuflaje de la exageración. Lo difícil es escribir sencillo, como Gamoneda o Lorca, eso sí que tiene mérito.

Lola Sanabria dijo...

Totalmente de acuerdo con la cita. Cretinos los hay a patadas.
Como aquel portero del edificio de un conocido que, cuando la madre de éste le dejó el encargo de pagar al butanero porque ella tenía que salir, él le dijo: "No se preocupe que yo me inhibo de todo".

Abrazos excelsos.

Susana Camps dijo...

A mí me parece que el narrador, a lo largo del texto, se va contagiando y hasta en su crítica utiliza un registro muy pallá, ¿no? Me parece un micro muy irónico y controvertido.
Abrazos

Paloma Hidalgo dijo...

Me gusta esa cita, y el peso que encierran esas palabras; escribir disfrazando las palabras para que no dejen traslucir como somos de verdad no me seduce. Prefiero reconocerme entre lo que escribo.

Un abrazo

Manuel Rebollar Barro dijo...

Plasmas, una vez más, la vida misma. Había una escena de la película "Airbag" (toda obra de ficción deja detalles) en la que el que conducía tenía que aparcar y lo hacía con derrapes, giros y de manera muy espectacular. Al salir, el compañero le decía "no son formas, son alardes", y creo que eso es lo que se suele hacer, sobre todo al principio, maquillar las carencias con fuegos artificiales. A mis alumnos les invito a leer a Azorín o a Paul Auster, sencillos (que no simples). También el gran Juan Ramón Giménez (sí, le pongo la jota con ge, como venganza) lo dejo dicho:

Vino primero pura,
vestida de inocencia;
y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando sin saberlo.

Llegó a ser una reina
fastuosa de tesoros...
¡Qué iracundia de hiel y sin sentido!

Mas se fue desnudando
y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica
y apareció desnuda toda.
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Adivín Serafín dijo...

La palabra nos logra comunicar, pero esos vecinos la gastan como una tienda de ropa de diseño.

Laura dijo...

Divertido, original y sumamente realista. ¿Es para ese concursillo de los pisos? , ji,ji.

¡Por lo menos esa comunidad me parece de lo más divertida, y obliga a una sonrisa maliciosa cada vez que uno de los vecinos abre la boca!.

Puede que esa comunidad sea símbolo de otros lenguajes en los que la sencillez brilla por su ausencia y cuando te dicen que "te mueres"...casi, casi... debes llamar a tu abogado para ver si te lo traduce ...y entonces .... al psicologo. ¡Una paranoia!.

Felicidades por este texto.

Elysa dijo...

Yo te lo digo de una forma muy sencilla: me ha parecido muy divertido.

Besitos

Anita Dinamita dijo...

Pues mira, aunque al final entendí a lo que iba el texto, yo lo he relacionado con otra cosa. Ahora todo el mundo sabe economía, derecho, educación... los políticos han acercado a riesgo, su prima, el déficit y demás a la calle, y ahora que hablamos de cosas que no entendemos, lo mejor es hacerlo con su propio lenguaje, erudito pero vacío.
Por ahí lo pillé yo. Me imagino así a la portera "indefectiblemente, el déficit no es como se le había venido a llamar"
Abrazos