6/13/2011

HIPERREALISMO


Junto a la farola se agolpan nueve hombres. Cuatro de ellos tienen las corbatas raídas y los pantalones remendados. Los otros cinco van en mangas de camisa. Rotas. En la farola de al lado hay otra decena de hombres. Fuman un cigarrillo. El mismo cigarrillo. Se lo van pasando. La plaza está llena de farolas apagadas. Cientos de hombres se apoyan en ellas. En círculos concéntricos. Apenas hablan. Fuman y esperan. Al amanecer aparecen diez camiones con la pintura desconchada. Los hombres se ponen de pie y corren hacia ellos. Se empujan. Algunos caen al suelo. Se pisan. Los más fuertes llegan los primeros. Del primer camión se baja un individuo.
— ¡Silencio! —grita mientras saca un Ipod de su chaqueta. La multitud intenta abrirse paso.
— ¡Dos informáticos! —vocea mientras decenas de personas levantan la mano.
— ¡Tú y tú! —señala a dos individuos. Se suben al camión y prosigue con la selección.
— ¡Catorce licenciados en Química! ¡Nueve astrofísicos! ¡Doce doctores en Filología Alemana! ¡Quince ingenieros industriales! —acaba de leer la lista y se la guarda en el bolsillo.
— ¡Y un filósofo! —dice para finalizar. Nadie levanta la mano. Entonces, los seleccionados se suben al vehículo, que arranca y se va a toda prisa. A continuación, un hombre sale del segundo camión con un NetBook. La masa se abre paso hasta él a empujones.

22 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Qué futuro más malo y qué de verdad

Maite dijo...

Bufffff, el fin de los filósofos es verdaderamente un mal signo. Lo positivo, que parece que aún se siguen necesitando.Abrazos.

ernesto ortega garrido dijo...

Buenísmo! El golpe de los informáticos es de esos que que hacen que el texto pegue un subidón.

A ver si algún día, buscan algo así como dos constructores, tres banqueros y un par de diputados. Estaría bien.

Rosa dijo...

¿Un futuro muy posible? pues si, tal como vamos muy posible.
Buenísimo Manuespada.

Abrazos desde el aire

Kum* dijo...

Mucha mala hostia, mucha guasa, también... en tu relato. Muy bueno, Manu.

Luego se fueron a Sol... no?

Besos payasos.

No Comments dijo...

Es para estar más que indignados.. Bestial el golpe de los informáticos, sube y sube el nivel.
Un saludo indio

Alejandro Kreiner dijo...

Me recuerda los tiempos de la postguerra.

Saludos.

Araceli Esteves dijo...

Futuro-presente aterrador. Algo esperanzador por la demanda de un filósofo.

Miguel Baquero dijo...

Dentro de muy poco llegaremos a eso, seguro. El mundo al final será pasto de los albañiles y los fontaneros, dicho sea con todos los respetos

Raúl dijo...

¿Pero lo tuyo no era lo de los micros fantásticos? ¿A qué santo echar mano ahora del hiperrealismo?

AGUS dijo...

Un micro plagado de detalles, de pequeños golpes. La historia sorprende pero es tan verosímil que se torna inquietante. Y eso, que durante todo el micro, uno no puede evitar esgrimir una sonrisa. Muy bueno.

Abrazos.

manuespada dijo...

Gracias por los comentarios. Raúl, me has dado una idea. Le voy a cambiar el título al micro, hombre. En tu honor.

Elysa dijo...

No he llegado a timepo para ver el otro título, pero este me parece muy adecuado, ¿sabes? me ha recordado a "Las uva de la ira". Es un micro inquietante por lo que tiene futuro cuasi presente.

Besos

Anita Dinamita dijo...

Joder, Manu, qué fuerteeee
Lo que no sé es para qué querrían al filósofo, imagino que para nada bueno.
Abrazos

Celsa Muñiz dijo...

Como dirían los Piqueras de Buenafuente: "apocalíptico".
Salud.

Elèna Casero dijo...

jo. me ha dejado el cuerpo entumecido.

qué mala leche

Belén dijo...

Fuerte, pero tiene toda la pinta que sea así.

Besicos

Elena Lechuga dijo...

vergonzoso
¿y qué hacemos?

Rocío Romero dijo...

Ayyy Manu, te superas cada día. La selección de detalles y el título son de diez.
Besos

Margaret dijo...

Hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí.
Muy buen relato y bastante real, por desgracia.

un saludo

Torcuato dijo...

Claro, la filosofía está en decadencia.
No han pedido ningún picapedrero.
Un abrazo, Manu.

Odys 2.0 dijo...

Morboso, como la sociedad en que vivimos; pegajoso y terco, como la tela de una araña. Y bueno, muy bueno, como el ipod -dicen, aunque no lo conozco.