5/03/2012

EL SILENCIO, EL RUIDO, LA PALABRA


Padece usted una de las dolencias más normales en el género humano: la necesidad de comunicarse con sus semejantes. Obras Completas. Augusto Monterroso.

Todos los días a la misma hora, el hombre alto y el niño silencioso caminan cogidos de la mano por el barrio en el que trabajo ahora. Como un reloj. A las seis y media de la tarde, mientras cambiamos las tuberías de la zona, los veo desde la obra dirigirse a la fuente. Por el camino, el crío se suelta varias veces de la mano y va señalando los números de los portales, ignorando a las personas que se cruzan a su paso, igual que hacía yo de pequeño. Al llegar a la carretera corre hasta los coches que hay aparcados y palpa con el dedo índice el relieve de las matrículas. Cuando alcanzan la plaza, el niño se queda mirando fijamente los chorros de la fuente. El hombre alto le dice algo y sonríe, pero el niño silencioso permanece ajeno, absorto, separado del mundo por la cortina de agua que salpica el suelo. Hoy, como cada día, han repetido el ritual, pero al llegar a la fuente, el hombre alto es quien se ha quedado ensimismado mirando los chorros. Absorto. He dado la orden de cortar la llave de paso y la cortina de agua ha cesado. El niño silencioso ha agarrado la mano del hombre alto y ha dicho una palabra. Entonces se han sonreído, y por primera vez, con el ruido del gentío de fondo, se han mirado en silencio un largo, largo rato. Y por unos instantes, se lo han dicho todo.


P.S. Uno de cada 150 nace con autismo. Los recortes en Sanidad suponen un frenazo en las investigaciones sobre este misterioso síndrome que secuestra la mente de los niños. Los recortes en Educación suponen que muchas familias con escasos recursos tengan dificultad para acceder a las terapias. A todas esas familias, a todos esos niños, está dedicado este cuento.

25 comentarios:

AGUS dijo...

Sentido homenaje, Manu. Me gustan mucho las tres palabras que utilizas para armar el título y que se definen a través de la historia. Impresentable, vergonzoso, que en tiempos de crisis y precariedad sean los más débiles los que sufran las consecuencias de una forma inmoral de gobernar y hacer política.

Abrazos.

Rosana dijo...

Gracias Manu. Por escribir este microrrelato en especial que además de denunciar va más allá.

Con poquitas palabras lo has dicho todo...

Un abrazo

Kum* dijo...

Estoy con Agus. Impresentable. Vergonzoso. Y más cosas.

Tu micro genera unas imágenes directas, reales. Muy bueno, Manu.

Besos payasos.

Adrián dijo...

Afortunadamente, siempre quedarán voluntarios dispuestos a ayudar a los damnificados por la crisis. Y algunos políticos serán tan cínicos que agradecerán su labor e incentivarán el trabajo no remunerado, como una señora de Madrid que yo me sé.

Un abrazo.

Xesc dijo...

Sólo decir que me ha cautivado en ese transitar de hombre y niño, en esa alegoría del corte del agua y esa palabra, ese silencio que lo dice todo.

Me estoy acordando del informe del "médico" francés y la supuesta correlación con las vacunas infantiles... ¡Cuánto cinismo!

Poco más.

Abrazos

Susana Camps dijo...

Denuncia y apoyo. Conmovedor tu relato, Manu.
Abrazos

Ximens dijo...

Manu, hay relatos que no puedo comentar. Rompería la magia. Te felicito por tu forma de denunciar.

Nicolás Jarque dijo...

Manu, un relato muy tierno que esconde esa miseria de recortes a los que nos sumergen por esta puñetera crisis que no hemos creado nosotros. Ojalá el mundo fuese como un relato y pudiéramos armar un historia mejor de la que nos toca vivir.

Abrazos.

Rosa dijo...

Plas, plas, plas...Sin palabras.

Besos desde el aire

Mei Morán dijo...

Cuántos se quedarán por el camino...

BB dijo...

¡Cuán elocuente puede ser el silencio!
Tu denuncia es conmovedora.
Mi abrazo, cálido, el de siempre.
BB

Cabopá dijo...

Tu forma de narrar a pesar de la denuncia, es muy dulce. No tanto como la situación del niño y del hombre alto...

La nota final sobre los recortes, reciba mi más sincero apoyo...¡ A la calle! cómo decían mis pancartas en la segunda convocatoria de micros indignados...

Es un placer Manu verte por mi ventana...
Besicos

Elena Casero en Veges tú dijo...

Querido Manu.

Imagino la mirada de ambos.

Un abrazo muy grande.

Raúl dijo...

Un buen relato de un buen tipo.

marisa bop dijo...

¡Mierda de recortes! Menos mal que el amor, la entrega y la solidaridad no se se regulan por decreto. Gracias por compartir esta historia.
BSS

joseluis dijo...

Ni qué comentar sobre el relato.

Y pensar que somos esas dos personas, a ñas qie alguien de pronto le corta la cortina de agua: nos la han cortado, nos hemos visto a los ojos.

Felicidades por esta realización :-)

David Moreno (No Comments) dijo...

Micro que remueve conciencias, al menos a mí me hace pensar en cómo afectan los recortes a los más desfavorecidos... Buaf

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

Alena Collar dijo...

No te digo nada.
Lo sabes todo ya.

Miguelángel Flores dijo...

Qué escena tan entrañable, Manu. Con que pocos gestos has decrito de maravilla la actitud innata de ese niño.
Un grito tremendo el que das por todos ellos. Aplausos.
Un abrazo.

Fernando Martínez dijo...

Me ha llegado.
Ha entrado directo.
Curiosa sensación de tristeza y felicidad simultánea.
Muy buen micro.
Ya que hablamos de recortes. Yo hoy me he enterado que si estas de baja y te dan el alta tienen que pasar seis meses antes de que te la vuelvan a conceder. Ni aunque te rompas una pierna, a no ser que un tribunal médico lo autorice.
Creo que estamos llegando a muchas situaciones límites, y todas a la vez... quizá sea verdad lo que dicen los que están en contra del calentamiento global y no llegaremos a ver el gran desastre... porque nos habremos muerto antes.
Siento la parrafada, pero tu comentario postmicro me ha dado pie.
Un saludo.
http://espiralesdetinta.blogspot.com.es/

Arte Pun dijo...

Buen homenaje Manu, que has entrelazado con los recortes y los indignamientos a través de tu comentario.

Un abrazo

Elysa dijo...

Manu hay micros que ni sé ni puedo comentar. Solo decirte: muchas gracias.

Besitos

Desde aquí dijo...

Absolutamente bien denunciado, bien contado y tremendamente conmovedor. El otro día vimos una película en la que hay muchos sonidos, muchas palabras y nos deja llenos de silencios ("Vidas Cruzadas" de R. Altman) que ya tiene sus años pero siempre impresiona volver a verla. Un largometraje en el nos permite mirar la vida bajo el sonido de helicópteros y otros ruidos.Te deja absorta porque el gesto tiene más sentido que el bullicio, una vida ácida a veces y que sigue su curso más allá de lo previsible. Me ha encantado tu micro desde el título. Enhorabuena

Javier dijo...

me ha gustado mucho. escribes muy bien.

Belén dijo...

Tienes razón, los más recortados siempre son los que menos pueden gritar, como es en este caso los niños autistas. Y podría hablarte de muchos otros síndromes más con los que trabajamos a diario. En Zaragoza hay un mínimo de siete meses de listas de espera para fisioterapia de niños. Siete meses son muchos meses...

Pero sé que hay profesionales que empezarán a trabajar por amor al arte, es lo único que nos queda. El arte (como el tuyo)

Besicos, Manu. Hoy, como siempre, te quiero un poquito más