3/13/2012

SPIN OFF

Tu nuevo vecino es famoso. Era el protagonista de tu serie favorita. Tienes todos los DVD,s. Al principio pensaste que sería Kelsey Grammer, el actor que encarna al psiquiatra Frasier Crane, pero no. Él es Frasier en persona. Un personaje de ficción en carne y hueso. Tiene su consulta puerta con puerta con tu casa. Por allí desfila todo el elenco de seres que pueblan los episodios: su padre Martin, Daphne la terapeuta, Eddie el perro, o Niles el hermano pequeño. Los observas a través de un agujero que has hecho en la pared. Al principio pensaste que todos eran actores, pero no, no actúan. Repiten palabra por palabra los diálogos. Te los conoces de memoria. Incluso puedes escuchar las risas enlatadas que ellos no pueden oír después de cada chiste. Es extraño convivir con personajes que, en realidad, no existen fuera de la comedia para la que fueron escritos. Los actores deberían saber que sus personajes tienen vida propia. Al fin y al cabo se sirven de su imagen para existir. Como un parásito alienígena que invade un cuerpo. Pensaste si tú también serías un personaje de ficción y tu destino lo escribe un equipo de guionistas, pero tienes libre albedrío. Eres real. Te mueves a voluntad. Te mudaste a Seattle porque tú lo elegiste. ¿Podrías entonces intervenir en la vida de Frasier? Cómo admiras a Frasier. Lo sigues desde que no era más que un secundario en Cheers. Cómo te alegraste cuando lo convirtieron en protagonista. Un “spin off”, le dicen ahora. Sacan a un secundario popular de la sombra y le ponen los galones de protagonista para que sea el capitán de su propia serie. Te encantaría entrar en su consulta, ¿verdad? ¡Bastardo! ¡Crees que necesitas un psiquiatra que te medique de nuevo para librarte de mí! No te debieron encerrar en el manicomio por matar a aquellas personas en el motel. Tú y yo sabemos que fui yo quien lo hizo. Yo empecé la carnicería acuchillando a aquella zorra en la ducha. ¡Tú lo sabes! ¿Por qué me quitaste el mérito ante la policía, hijo mío? ¡No me restes protagonismo! ¡Reniegas de mí! ¡Te avergüenzas! ¡Siempre escondiendo a tu madre! ¡Si intentas de nuevo hablar con ese psiquiatra, convertiré la comedia de Fraser en un drama! ¡El llanto enlatado sustituirá a las risas! ¡Aléjate de la puerta! ¿Dónde vas, Norman?

21 comentarios:

Luisa Hurtado González dijo...

Bien hilados dos ambientes tan dispares, me ha gustado. Por otro lado creo que a Norman y a su madre les vendría de perlas unas risas y un poco de humor del bueno. Aunque... a lo mejor, no lo pillarían.
No sé, voto por el humor. Uno se lo pasa mejor con él.

Un beso, Luisa

David Moreno (No Comments) dijo...

Juegas con la ficción y la realidad a tu antojo, haces que tanto los personajes como tus lectores duden de si son lo uno o lo otro. Bien por ello.

Un saludo indio
Mitakuye oyasin

AGUS dijo...

Es una pieza fantástica, con múltiples aristas afiladas. Por una parte, el tema de la ficción al que siempre le sacas el máximo jugo. También, el paralelismo entre persona y personaje más allá del corsé de la propia ficción. Y por último, el destello genial del asesino esquizofrénico fan de Frasier. Buenísimo.

Abrazos.

Rosa dijo...

Tus historias Manuespada son increíbles, nos llevas donde quieres
de mano de tus personajes.Me gusta como retuerces la historia y como haces surgir a la madre de Norman.

Besos desde el aire

Raúl dijo...

Tu imaginación es desbordante. Tanto así como tu técnica narrativa.

Arte Pun dijo...

Sí, alguna vez he cruzado por esa serie, no sabía que la veías. Cuando lo he hecho he sido incapaz de seguir mínimamente los diálogos, el vestuario y peluquería siempre me frenaron, recabaron toda mi atención. Las risas no son enlatadas, son coletillas del diáologo.
En el transfondo Norman y su madre, y la relación madre hijo, desde un lado de la locura, desde un lado del amor, desde el puro egosísmo de la posesión del otro.

Me gustó el relato Manu. Gracias, un abrazo.

Sara Lew dijo...

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...
Un texto muy imaginativo. Ese fan loco necesita urgentemente un psiquiatra (será por eso que le gusta tanto Frasier)
Un abrazo.

Xesc dijo...

Absolutamente magistral.

En el piso de arriba, donde vivía antes, estaba convencido que se alojaban el Nacho Vidal ese y un elenco de jovenzuelas. ¡Cómo gritaban!

Por razones obvias nunca pude hacer un agujero al techo, pero Jefferies o James Steward, no sé, me insistía en alquilar un pisito al otro lado de la calle.

Me mudé, pero a otro pueblo. No sé qué fue de él.

Abrazos

Manuel Rebollar Barro dijo...

Frasier, Frasier, Frasier... Magnífico juego ficción realidad. ¿Somos lo que vemos? = Mímesis. ¿Vemos lo que somos? = Catarsis. Me ha gustado mucho el giro normanbatesiano y esas voces que narran tu propia peripecia (¿será lo que llaman fluir de conciencia?).

Un ejemplo de voces en "Más extraño que la ficción" http://www.youtube.com/watch?v=gw7YYy89rvQ

Tu cuento ha sido un descanso en un día extraño

Juan Ojeda dijo...

Absolutamente genial este amanecer como de muñecas rusas; este cometa de voces unas adentro de otras. O huecos en paredes para ojos con voces, como huecos.

De lo mejor que he leído en este último tiempo.

Muchas gracias.

Anita Dinamita dijo...

Manu, tus personajes secundarios son una maravilla de la técnica. Y lo mejor es que ni siquiera te los tienes que inventar, la realidad siempre supera la ficción, incluso al hablar de personajes secundarios. Y cómo le jode a la madre de Norman ser solo una secundaria.
Por otro lado este relato es como un embudo, a través del agujero de la pared tienes un lado y otro del mundo.
Un abrazo admirado

Susana Camps dijo...

Me gusta cómo nos vas llevando de fuera adentro de la ficción y, especialmente, ese "crecendo" final en que el yo acaba gritando, enajenado.
Abrazos admirados.

Anónimo dijo...

Poco a poco, sueltas y recoges el sedal... Repites con tus ñetras ese movimiento hipnótico y, sin solución, me has pescado.
Un placer leer este micro. Genial...

Araceli Esteves dijo...

Ostras, menuda venganza la tuya. O tal vez sea la de los personajes.
No sé, pero tu texto me ha dado miedo.

Gemma dijo...

Aquí tienes a otra fan (algo menos fanática, eso sí), del grande, grandísimo, enorme Frasier.

La habré visto como tres veces o más.
Un abrazo!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Don Manu, en este micro tiene realizas un juego de intertextualidad magistral, enhebrando las tramas.

Me gusta, asimismo, la voz de ese narrador esquizofrénico.

Un abrazo admirado.

Miguel Baquero dijo...

¡¡Cómo están las cabezas!! ;-))

Maite dijo...

De tu capacidad narrativa no voy a hablar, porque de sobra sabemos que la dominas y sabes utilizarla para enganchar al lector. Pero de tus logros imaginativos, no puedo dejar de asombrarme lo bien que utilizas las capas ficción y realidad, construyendo una historia sólida. Es un gustazo leer tus entradas, Manu.

Lola Sanabria dijo...

Me produce escalofríos eso de que alguien escriba los guiones de personajes ficticios pero capaces de moverse en la realidad. Porque, ¿quién te dice a ti querido Manu que no seas uno de ellos? El terror está servido.

Abrazos principales.

Elysa dijo...

¡Vaya final de impacto! La mamá de Psicosis en estado puro. Me admira como nos llevas por donde quieres. Todo el rato pendiente de Frasier para acabar con la madre de Norman.

Besitos

Belén dijo...

parece sacado de un documental de freakis ;)

Besicos