10/27/2011

LA MICROBIBLIOTECA


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* En la vitrina número uno pueden observar con lupa de gran aumento las cabezas reducidas de Kafka y Bioy Casares; en la número dos podrán contemplar a través del microscopio todas las portadas de los libros de David Lagmanovich pintadas en un grano de arena; en la urna tres, situada en la pared, tienen una mota de polvo ilustrada con un retrato de Juan José Arreola; en la estantería cuatro podrán leer las greguerías de don Ramón Gómez de la Serna en el canto de una hoja papel cebolla; el número cinco es la molécula de H2O que hay en el cubo de la entrada y en cuyas aguas flota una réplica del dinosaurio de Monterroso; y si lo desean, disfrutarán de una transcripción de las obras completas de Borges talladas en una partícula de pedernal que hay en la vitrina seis, bajo el extintor; con el microscopio electrónico advertirán que, a la izquierda del asterisco situado en la parte superior del folleto, hay un átomo de papel alrededor del cual orbita un electrón. Ahí habita "El increíble hombre menguante", nuestro creador. Observen cómo pone el punto final a este microrrelato.




Este microrrelato está dedicado a la microbiblioteca Esteve Paluzie de Barberà del Vallès, lo podéis ler en este enlace:
http://lamicrobiblioteca.blogspot.com/2011/10/zoom-i-microrelat-inedit-dedicats-zoom.html



22 comentarios:

Rosa dijo...

Viva lo mínimo!!!

Besos desde el aire

Araceli Esteves dijo...

ja ja ja...muy bueno. Ya estoy viendo al hombre menguante cargar con ese punto a la espalda. O atravesándolo con aquel alfiler con el que en la película peleaba con la araña.

Elysa dijo...

Excelente homenaje para esta novedosa iniciativa. Esto de lo mínimo va cogiendo carrerilla.

Besitos

Nicolás Jarque dijo...

Este micro descriptivo debería leerse con la voz de Felix Rodriguez de la Fuente. Muy bueno el recorrido por los los maestros de lo breve.
Un saludo.

Maite dijo...

Me encanta este museo de lo mínimo, y a tí, ¿cuándo te podemos ir a ver?, estoy segura de que con un buen zoom te podremos ver todas las piecitas del desguace que han hecho con tu persona.

AGUS dijo...

Muy bueno, Manu. Me gusta el aire cómico de Museo de los horrores, muy cinematográfico. Y el final, otra vez, redondo. Siempre tengo la sensación que el cierre de tus piezas es el único que podía ser, y hoy más que nunca.

Abrazos.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Cuando vi el título de tu post de hoy, pensé que nos hablarías de la Biblioteca Esteve Palouzie, pero no imaginé -en ningún momento- cómo lo acabarías haciendo.

Es un gran regalo para una iniciativa que ojalá pueda ser secundada, en alguna otra ciudad, en algún momento.

Excelente, Manu.

Víctor dijo...

Oye, habrá que ir planeando un asalto a esa biblioteca, ¿no? Yo llevo medias (para la cabeza) y guantes. ¿Quién trae los sacos?

Le tengo unas ganas...

LA CASA ENCENDIDA dijo...

¡Chulísimo, me ha encantao, eres un genio niño!
Me gustarí a encontrar un museo de ese estilo.
Besicos muchos.

Elena Casero dijo...

Un buen relato, que me ha encantado.

Un abrazo

Lola Sanabria dijo...

¡Mira que reducirle las cabezas a Kafka y Bioy Casares! Lo que no se te ocurra a ti... Ingenioso y divertido. Enhorabuena.

Abrazos, mil.

Gemma dijo...

Me encanta...
Un microabrazo, como corresponde

montse dijo...

Es un macro-micro!!!!!
Una fotografía escrita de cosas pequeñísimas vistas de muy cerca. Agradablemente sorprendente.

Miguel Baquero dijo...

Para poder visitar ese museo evidentemente hay que estar a la altura

Belén dijo...

Eres grande, aunque escribas pequeño ;)

Besicos

ernesto ortega garrido dijo...

¡Qué grande!
Ayer los matabas o los miniaturizas...
¿Algún trauma infantil?

Susana Camps dijo...

Las greguerías en el canto de la hoja de papel de cebolla me han parecido "lo más", sin menoscabo del resto.
Abrazos comparativamente gigantescos y desmadejados.

XAVIER BLANCO dijo...

Manu,
Ayer estuve en la Microbiblioteca de Barberà, en un taller de micros y comenté con Gurí, su “alma mater” ese libro tuyo “Zoom” dedicado y este micro. Maravillosa iniciativa.
Este micro es estupendo, con ese museo de lo breve, cada vitrina podría ser un micro independiente y ese cierre de maestro. Muchas veces pienso que esta afición nuestra es un poco de alquimia, de mirar por el microscopio, de ver lo que no se ve, de movernos serpenteando, de encender la luz y sacar un conejo de la chistera, para después hacer desaparecer el Circo al completo…
Un abrazo

Angela dijo...

Borgiano. me encanta!

Ximens dijo...

A medida que leía el relato aprecié el homenaje que estabas realizando al microrrelato y sus autores, y desde luego lo hacías creando un escenario muy certero. Cuando luego vi que era dedicado y creado para la Microbiblioteca pensé en tu capacidad como escritor. Felicidades por regalarnos tu ingenio.

Manuespada dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y disculpad que no responda uno por uno, pero el tiempo me come. Un abrazo.

Raúl dijo...

Seamos dimunutos.