2/27/2008

LA MENTE


En los años 70 el programa de José Mª Iñigo, "Directísimo", rompía moldes con sus entrevistas a personajes peculiares. Uno de esos personajes fue el famosísimo Uri Geller, capaz de parar el tiempo de un país entero y acabar con las cuberterías de media España. Hace poco leí que ahora el mentalista se dedica a buscar petróleo utilizando su mente, y al parecer, con bastante éxito, y ganando un sueldo millonario. Ayer estuve en una sesión de micromagia, mentalismo e hipnosis. Está claro que la magia tiene truco, y el mentalismo se intenta disfrazar como un poder del cerebro, pero no deja de ser otro truco. No hay más que acordarse del enano de Anthony Blake que adivinó el gordo de navidad desde el interior de su caja fuerte. Pero, ¿cómo doblaba las cucharas el mago de ayer, como Uri Geller? No lo sé, pero seguro que había truco. Aunque lo que más impresiona es lo que no tiene un truco tan evidente, o simplemente no tiene truco. Me refiero a la hipnosis. Un compañero se prestó voluntario: Regresó al útero materno y estuvo dando saltos un buen rato con las órdenes del hipnotizador. Lo mejor de todo es que él era consciente de estar hipnotizado. De hecho decía "a ver si este tío me quita ya el hechizo", porque no era capaz de evitar dar esos saltitos. ¿Realmente se puede controlar la voluntad ajena con esa facilidad? Inquietante.

8 comentarios:

Belén dijo...

Para mi, como Houdini, ninguno...

Besos!

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Digo como tú. Estuve en otra seción parecida y también regresaron los voluntarios al útero materno. Me da pánico esas cosas, porque dime que caigamos en manos de un loco..., ya se dijo algo de los nazis, ¿no?
Uffff, me dejan helada estos poderes.
Besillos

Evan dijo...

Me cuesta creer que alguien pueda controlar la mente de otro, pero evidentemente algunos lo hacen...

Un besito, Manu!

Lula May dijo...

Da un poquito de miedo el asunto...

A la tierna edad de 18 años hice un cursito de control mental, el Método Silva (creo que todavía siguen impartiendo cursos en todo el mundo), y la experiencia fue tremenda, perturbadora cuanto menos, aunque en ese caso era más de autocontrol.

Besos,
Lula.

DIÓGENES dijo...

Andaba yo por lo cursos del BUP, allá por el siglo pasado, cuando nos tocó en suerte a un profesor que se apellidaba "amigo de los alumnos" "colega", pero que en el fondo todos sabíamos que tenía un extraño poso.

Se las daba de experto en ciencias desconocidas para el resto. Nos hizo mirar una cruz en la pizarra, diciendo que nos iba a explicar la hipnosis.

Tenía un compañero muy cortado, tímido, mirado hacia si mismo, y ese día de experimento, fue el único en caer en trance.

Despues de "utilizarlo" con imbéciles órdenes, lo dejó despertar no sin antes decirle que fuera más abierto, comunicativo, etc.

La verdad es que el chaval no volvió a ser el mismo.

Y yo, todavía recuerdo aquello como un ataque impune... hacia un individuo.

Saludos.

manuespada dijo...

La verdad es que so de perder el control no me gusta, porque estás a merced de otra persona, como un títere. Diógenes, eso que cuentas me ha dejado de piedra, porque realmente es anular al individuo.

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Yo recuerdo de pequeño jugar a ciertos juegos de hipnosis que juro por lo que más querais que funcionaban, no se si por sujestión o por otras razones, pero hoy día lo recuerdo y me cago y todo de una vez que no había manera de hacer despertar a un compañero de clase, y mira que le dieron de leches para que volviera en sí.

Paula dijo...

A mí un amigo que hizo un curso de hipnotismo me dijo que no todo el mundo es sugestionable. De hecho, ya me advirtió que yo casi seguro que no lo era, y bien que se demostró el otro día en el espectáculo.

Eso, o el pegamento que me tenía que mantener las manos pegadas a la frente era de ese de barra que no pega nada jaja

Supongo que te lo tienes que creer mucho, y confiar en quien te hipnotiza. Si no, no hay manera.