1/31/2008

HAL


Aunque casi todas las encuestas dicen que el mejor malo de la historia del cine es Darth Vader, seguido de "El padrino" de Marlon Brando, Alien, el 8º pasajero, el "Tiburón" de Spilberg, Hannibal Lecter, el personaje de Nicolson en "El resplandor" o el psicópata de "Psicosis", yo me quedo con HAL, el ordenador de "2001, una odisea en el espacio", aquella máquina que tomó conciencia de sí misma por obra de su creador, Stanley Kubrik, el 12 de enero de 1997. Todo comienza cuando la máquina empieza a hacerle la vida imposible al hombre. El astronauta sale fuera de la nave para hacer una reparación y cuando acaba le ordena:

- Abre las puertas, HAL.
- Lo siento, Dave: me temo que no puedo hacerlo -responde la maldita máquina con esa voz impasible, fría y sin sentimientos.

Algo parecido es lo que hace mi ordenador vez en cuando, cuando se empeña en no arrancar, en quedarse colgado en pleno directo o en borrar archivos de entrevistas terminadas. ¿Estará mi ordenador tomando conciencia de sí mismo para hacerme la vida imposible? La historia ya viene de antiguo, cuando de repente, y sin avisar, se inmoló en un acto de rebeldía, engullendo, como si de un agujero negro se tratase, la mitad de un libro de encargo del cuál no tenía ni una copia de seguridad (gran torpeza mía, lo sé). Parte de esa mitad del libro estaba en ese disco duro rayado que es mi cabeza, pero aún así se perdieron muchos detalles y horas y horas de trabajo. La máquina murió para siempre, jamás volvió a arracar, aunque por las noches soñaba que se le encendía la luz roja en el vertedero de la ciudad y decía: "Lo siento Manu, me temo que no puedo hacerlo". Aquella pesadilla se repite de vez en cuando, así que tengo la casa llena de pen-drives, CD-S y disquettes para hacer copias de seguridad. Pero el otro día ocurrió algo siniestro, aunque eso ya es otra historia. Sólo sé que HAL está ahí fuera, al acecho. Incluso no sé si este post permanecerá algún tiempo en el blog, o, simplemente, desaparecerá sin dejar rastro alguno.

12 comentarios:

Belén dijo...

No me asustes tío... pilla otro ordenador ya!!!!

Besos

Luni dijo...

jajajajaja tiralo por la ventana coñioooooooooo ya verás como lo dejas triturao :-D

Muuuuuuuuuám

humo dijo...

Jamás he sentido más miedo que con Hal.
Era mucho más creíble que todos los malos de la lista.
Sin cara. No se le podía mirar a la cara, sólo un ojo, ¿te acuerdas?

Evan dijo...

Antivirus... esa es la clave... aunque dicen que no son tan eficaces, todos los días aparece un virus nuevo, lo mejor es ir haciendo back up cada tanto para resguardar los archivos importantes.

No me asustes, que si mi pc decide inmolarse, pierdo años de trabajo...

Me fascinó este post! :)

Besos

DIÓGENES dijo...

Pues además de los malos que has nombrado, hace tiempo que viendo una película, en la oscuridad elegida por mis padres para ver la televisión en blanco y negro, tuve miedo. Mucho miedo. Recuerdo a Michael Caine con su uniforme colonial rojo, británico, al borde de un rio, callado, como queriendo escuchar a lo lejos el ruido de los que se aproximaban, los malos. Eran los zulúes. Venían de la matanza de Isandlwana

Tendría yo cinco años.

SUSANA dijo...

So, sorry Manu. Y cruz diablo! que si la máquina mía se empaca, soy historia.

Un beso!

hombredebarro dijo...

Si es que la memoria del papel no es fácil de superar.

goroka dijo...

Si es que las máquinas juegan malas pasadas,jajaja!!

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Por ahora no ha desaperecido, pero eso a todos nos pasa, ¡Dios cuanto disquet y CD, y cuando buscas, "MIERDA no sé donde está, todo ha volado"! y es que Carolain o Hal, nos guste o no, nos rondan y nos quitan y ponen los archivos, manejan los mandos y controlan más de lo que a veces nos gustaría.
N eha encantdo la forma de contarlo.
Ah, ya estoy leyendo tu libro y aunque ando por el principio, me está gustando la pinta que tiene.
Besos andaluces

manuespada dijo...

Gracias Nani, espero que te guste el libro, ya me contarás. Un beso.

irene dijo...

Estas puñeteras máquinas nos van a engullir.
Comprendo que soy muy antigua, pero me gusta escribir con papel y lápiz, de veras, me encantan los manuscritos. Aunque también puede haber un incendio...
De todo se aprende, la próxima vez seguro que haces al menos 100 copias.
Para asegurar. ¡Ojo! no soy andaluza.
Un beso.

ALBERTO LÓPEZ dijo...

Desde que en el trabajo todo anda informatizado las cosas no han vuento a ser como antes ni de coña. Y que no me vengas con cuentos de que la informática agiliza la tarea porque eso es cuento chino.¡Qué tiempos los del papel y el boli¡