4/18/2011

LA LEY DE LA PALANCA


Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo (Arquímedes)


Pinché el tenedor en el huevo duro, y cuando hice palanca, la Tierra comenzó a girar tan rápido que casi me caigo al suelo de la cocina. Mi mujer, que iba por el postre, perdió el equilibrio y acabó sobre el pastel de manzana. Mi hija mayor se agarró a la estantería y el bebé se carcajeó en la trona cuando una mandarina voló ante sus ojos. Pasamos del día a la noche en ciento veinte minutos, de modo que en veinticuatro horas amaneció y se hizo de noche doce veces. Nos movíamos como si estuviésemos en una película de DVD y alguien hubiera accionado la velocidad rápida. Lo que antes hacíamos en ocho horas, ahora éramos capaces de realizarlo en cuarenta minutos, con movimientos relámpago y voces aflautadas. Durante una cena clavé el tenedor en el pan y el planeta frenó en seco. Todo quedó congelado a mi alrededor, en modo “pausa”. Saqué el tenedor de la baguette y, como si fuera un bate de béisbol, golpeé una cebolla que flotaba en el aire a la altura de mis rodillas, momento en el que el globo terráqueo comenzó a rotar al revés muy, muy despacio. El sol nacía por el oeste y se ponía por este lentamente. Días y noches de ciento sesenta y ocho horas, lo que antes equivalía a una semana. Nuestros movimientos eran pesados, a cámara lenta, y nuestras voces graves, como al ralentí. Tardábamos en acabar una frase casi una hora. Poco a poco, la Tierra fue cogiendo de nuevo velocidad. En cuatro meses, los días volvieron a tener veinticuatro horas y regresamos al punto de inicio. El bebé lloró cuando la manzana volvió al frutero. Mi hija mayor soltó el pomo de la puerta y mi mujer recobró el equilibrio mientras cortaba un trozo de bizcocho. Yo miré un huevo duro, cogí el tenedor y le rompí la cáscara.

17 comentarios:

Puck dijo...

Hay que tener mucho cuidado con los huevos duros jeje. Me gustó mucho ese cambio de ritmo del mundo que se transmite también a la lectura.
Saludillos

AGUS dijo...

Magnífico. La que has liado con un huevo en una cocina. Impresionante la primera frase y la facilidad con la que juegas a tu antojo con el tiempo y el espacio. Es curioso, dicen que la Tierra se mueve, pero creo que es la primera vez que la siento moverse de verdad. Chapéau, Manu.

Abrazos.

Gemma dijo...

En el fondo es del todo cierto: no sabemos por qué ocurre lo que (nos) ocurre. En tu micro casi resulta lo mismo que las cosas sucedan del derecho que del revés, regidas como están en ambos casos por el más profundo de los misterios.
Coincido con Agustín: muy buen micro.
Abrazos

Anónimo dijo...

Son muy poco de fiar los huevos.
¡qué imaginación tienes, Manu¡
tanta que me he vista inmersa en ese movimiento terrible de la tierra, incluso con la voz aflautada.

Un beso muy grande

Elena

No Comments dijo...

Muy bueno Manu. Rebosa originalidad, movimiento, ritmo...
¿Qué pasaría si todos nosotros nos pusiéramos de acuerdo e hiciéramos girar un huevo duro en el mismo sentido al mismo tiempo?

Un saludo indio

Elena Lechuga dijo...

Ese tenedor hay que guardarlo.

Trepidante el ritmo. Aunque suene a frase mascaita. Me encantó.

Un saludo

leo dijo...

También tus palabras actúan como palancas.
:-))

Rosa dijo...

¡Estoy mareada de tantas vueltas y revueltas!
Lo que se puede mover el mundo mientras desayunas.
Gracias por unos momentos tan buenos

Patricia dijo...

Desde que Colón usara aquel huevo, desconfío de ellos, ja ja

Chapó!!!

Jesus Esnaola dijo...

Me gusta de este micro que, en apariencia fantástico, este vaivén temporal es tan real como la vida misma. Todos podemos dividir nuestros días en ratos que se pasan como un suspiro y otros que rozan la eternidad. Yo pensabe, sin embargo, que era una cuestión de percepción y resulta que es culpa de un hombre, un tenedor y un huevo.
De pequeño, a veces fantaseaba con tener un reloj con el que poder manipular el tiempo. Siempre me ha llamado la atención, no tener una fantasía así que hemos tenido todos, sino haberla tenido de pequeño.

Muy buen micro, Manu.

Elysa dijo...

Muy buen micro, que cantidad de sucesos por culpa de un huevo. Para adelante, para atrás, lento, rápido... ¡eres peligroso!

Besos.

Maite dijo...

Estoy con Agus, he sentido el movimiento, por primera vez. Me ha recordado al huevo de Colón ;) Estupendo leerte Manu, con esa narrativa e imaginación endiabladamente locuaz. Abrazos.

Belén dijo...

Esta mañana he visto que una gallina pone los huevos azules, fijo que era uno de esos huevos :)

Besicos

ernesto ortega garrido dijo...

Y es que la vida es así, a veces va muy deprisa y otras demasiado lenta.

woody dijo...

Lo de "romper huevos" tiene varias lecturas (y no me refiero a la más evidente y grosera... o también). Cuánto daba yo por ponerme a veces en "pause"...
Abrazos

Propílogo dijo...

Del micro-imagen al micro-cortometraje, Manu.
Genial, con sus parones, con sus acelerones... Genial
Abrazo
Gabriel

Celsa Muñiz dijo...

Cada vez que entro a leerte siempre tengo la misma frase en la mente: "a ver que ha ingeniado hoy Manu"
Y siempre me sorprendes.
Está genial, genial.

Un abrazo.