4/21/2010

NARCISISMO


—Me encanta su cuerpo —piensa Arturo. Lleva meses pasando junto al escaparate. Al fin se ha decido a entrar, aunque, ¿cómo va a fijarse en él? Es muy delgado. Siempre ha sido poca cosa. Arturo se mira en un espejo, coge unas mancuernas y las sopesa.
—¡Son cincuenta euros! —grita ella desde el mostrador.
—Me las llevo —responde él tímidamente.
Desde entonces, Arturo se ha convertido en el mejor cliente de la tienda. Ha comprado una máquina para la espalda, barras y pesas para hacer pectorales, banquetas de abdominales y artilugios para las piernas. Cada semana se lleva botes de proteínas por doquier. Su cuerpo aumenta de volumen a marchas forzadas. Al principio sólo consigue algo de definición, pero tras cambiar las proteínas por anabolizantes sus músculos se vuelven rotundos. En varios meses se convierte en un coloso. Ahora sí está en condiciones de conquistarla.
—¿Quedamos para cenar? —le pregunta Arturo, seguro de sí mismo, mientras paga unos guantes.
—Conozco un asador de carne estupendo —responde ella con los ojos brillantes.
—¿Un a-sa-dor? —repite él lentamente con retintín antes de negarse en rotundo. Se mira en el espejo que hay detrás de ella. La chica le tapa la imagen, así que cambia de ángulo para evitarla. Arturo aprieta los bíceps disimuladamente y se mira con orgullo.
—Me encanta mi cuerpo —piensa Arturo.

15 comentarios:

Miguel Baquero dijo...

jo jo jo... igual le lleva al asador para que se lo hagan a la plancha, ahora que ya está bien cebadito

Raúl dijo...

Cómo somos los cachas, por dios.

manuespada dijo...

Miguel, yo creo que sabría soso.

Es lo que tenemos los cachas de brazo Raúl, todo el día con la mancuerna en la mano.

Anónimo dijo...

Qué bueno, yo estaba pensando todo el rato que después de ponerse en plan mazas la chica le iba a decir que no porque le gustaba más antes o le iba a preguntar por aquel chico esmirriado que tanto le gustaba(irreconocible sí que debía estar después de las pastillacas, como dice el Hulk Hogan de Muchachada Nui).
Ya encontró el amor, ahora puede vivir un largo romance consigo mismo.
R.A.

No Comments dijo...

Si es que los extremos no son buenos nunca, jeje

Un saludo indio

BB dijo...

Qué aburridos son, los pobres, en ese total arrobamiento, adoración de sí mismos. Noli me tangere.
Estoy con Miguel: ¡Pa´la parrilla!
Besos, Manu
BB

Raquel dijo...

Tal vez ya hasta le diera igual. Un espejo frente a la mesa en la que cenaba solo le hubiera bastado.

Odiseo de Saturnalia dijo...

Él se lo pierde... Él se lo pierde... no, no me repito, me refería a dos sujetos.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Jajaja, ¡hay que ver como se cambia de punto de vista!
Lo malo de todos estos cuerpos, es que tengo entendido que luego de tanto dar de sí, les pasa como a la cinta de goma cuando se pasa. ¡Lástima!

Besicos muchos.

Jesus Esnaola dijo...

Me gustó tu narciso, hecho a sí mismo. Me gusta cómo se enfrenta lo que se quiere y lo que desea.

Un abrazo Manu

Isabel González dijo...

Es un buen relato, muy bien llevado,la transformación casi metamorfosis del personaje es genial, su autoestima basada en criterios tan efímeros y superficiales sube como la espuma anegando incluso a la chica de sus sueños ( por bella claro),un buen final. No me emocionó como otros, pero admiro esa capacidad narrativa que a mí me cuesta llevar a buen término.

Un abrazo, Manu.

mi nombre es alma dijo...

Corolario: se empieza haciendo las cosas por los demás pero siempre acaba uno haciéndolas para si mismo.

Un abrazo

Belén dijo...

Pues que quede con él mismo :)

Besicos

Blanca dijo...

Lo malo de algunos cuerpos es que se desinflan enseguida...

Cuánto musculín sin cerebro hay por ahí y al revés también.

Sinuosa dijo...

Como siempre, no me fijé en el título y pensaba que la chica lo preferiría sin tanto músculo, jejej.
¿Sería porque yo lo los prefiero delgaditos?
;)