4/22/2010

INSEPARABLES

—Tienes que echarle huevos al tema de la operación.
—Me asusta la muerte.
—Si tú mueres, yo también moriré.
—(Silencio)
—Esto no es vida.
—(Silencio)
—Me cortaré las venas y morirás de todos modos.
—Eso sería un asesinato.
—Más bien un suicidio.
—Levanta, me quiero ir a la cama.
—Te doy dos días de plazo. Dos.
—Los hermanos de Detroit no han sobrevivido.
—Pero los de Calcuta sí. Piensa en ello. (Intenta levantarse)
—No tengo sueño.
—(Silencio)

9 comentarios:

Nieves dijo...

Debe ser terrible vivir así,no?
Muy buena tu forma de plantearlo. Besos.

BB dijo...

Por ello, los siameses permanecieron unidos de por vida y asimismo, murieron.
Me ha encantado tu forma de abordarlo.
Besos
BB

Isabel González dijo...

Genial, ¿asesinato o suicidio? La duplicidad paradójica produce situaciones como ésta, también podrían ser la voz de la conciencia desdoblada como siempre entre lo que se quiere y lo que se debe, el si y el no, el yin y el yen ( se escribe así?. Una depecndencia física total, que no emocional por que se ve. Muy bueno.
El diálogo le aporta ritmo y frescura.

Víctor dijo...

Algo así me temía... Siameses, pues.

Un saludo.

Sinuosa dijo...

Un diálogo perfecto para una historia imperfecta.
¡Bravo!

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Ufff, ¡que terrible y que bien hecho por tu parte!!
Besicos muchos.

Belén dijo...

Chang y Eng estuvieron unidos por la espalda toda su vida, cuando murió uno, el otro tardó horas... debió ser horrible...

Besicos

santamaría dijo...

me gusta la idea, pero creo que se aprovecharía mejor el órdago del suicida dejándolo para el final.

mi nombre es alma dijo...

Los hermanos siameses o la esquizofrenia física.

Un abrazo