8/27/2006

EL NACIONALISMO


Leo de la mano de Manuel Vicent en El País del domingo que Cortázar era una especie de desarraigado que encontró sus raíces en la Literatura. De madre francesa, padre argentino y nacionalidad jazzística bañada en cine negro, tomaba cafés en el barrio latino de París. Cuando naces en un sitio, te crías en otro, vives en varios, te mudas constantemente, estudias varios idiomas obligatorios, vienes, te vas, marchas, vienes, te queda la libertad de al menos, elegir dónde mueres, y debería ser un sitio con buen clima, como los ingleses que eligen Canarias. ¿Dónde se encuentra el país del que son los desarraigados? ¿Cómo es el mapa? Podría ser el Mapamundi, pero es un papel lleno de colorines que delimitan las montañas. Quizá podría ser el mapa de un anarquista. Quién sabe... El desarraigo es como el mulato que para los blancos es negro y para los negros es blanco. Tierra de nadie. Pero él tampoco quiere pertenecer a un bando. ¿Qué necesidad hay? Muchas la propia supervivencia. El desarraigo también es peligroso, se puede caer en las posturas radicales para lograr insetarte en esos mapas de colorines y dejar de ser un desarraigado, pero sería el estado natural de las cosas. Todos seríamos de todos los sitios.

- ¿De dónde eres?
- ¡Y yo qué sé!

6 comentarios:

Lunaria dijo...

No se si el arraigo a un lugar es bueno o no. Yo, por suerte o desgracia ese sentimiento de unión con mi tierra lo tengo, pero es lógico ya que desde que nací no he vivido en ningún otro lugar.

La hormiguita dijo...

También podríamos pensar en adquirir la nacionalidad bloguística...
Salud

.:Elisa:. dijo...

Yo soy de donde quiero ser.Hace poco deje toda mi antigua vida,incluso el lugar por el que vive durante muchos años...los cambios me renuevan.
Saludos

Libertad dijo...

Yo sigo con querer realizar mi proyecto nómada...

Ainara dijo...

El nacionalismo se cura viajando...
Yo quemaría todas las banderas, que coño importa de dónde seas?

caewlin dijo...

Mi padre, que era un gran aficionado a los viajes, por placer y obligación, decía que si la gente viajara más no habría guerras, porque es muy difícil bombardear un país si previamente has conocido a sus gentes. Yo soy un desarraigado y he llegado a la conclusión de que eres del último sitio en el que hayas vivido y te hayas integrado cómodamente. Después de dar tumbos por varios países ya no quedan banderas, sólo recuerdos de sitios donde has sido feliz.