2/18/2009

DE ASCENSORES


A ese vecino monotemático que siempre coincide conmigo en el ascensor

ASCENSOR: (O máquina del "tiempo"): Artefacto que transforma a humanos con capacidad plena de lenguaje en seres cuya única conversación gira en torno a la metereología. Mario Picazo pasó su infancia en un edificio con 9 ascensores. Cuenta la leyenda que incluso el tío te sacaba un puntero y un mapa con soles y nubes que colgaba de la pared del ascensor.

- Pues sí, pues sí...¿Menudo tiempo que hace hoy, eh?
- Tenemos marejada marejadilla de poniente en el mar de Alboranes. En la mitad septentrional de la península arrecian multitud de nubarrones provenientes de una borrasca del Sistema Central. Los claros de la zona norte que llegan vía anticiclón de las Azores harán amainar las lluvias a las 17 horas, horario del meridiano de Greenwich.
- Vamos, que... hace un tiempo de cojones, si ya me parecía a mí, ya.

10 comentarios:

SUSANA dijo...

Pero Manu!!! ¿Es que no hay nada que te venga bien? El buen hombre hace de meteorólogo gratis, te anticipa lo que sentirás cuando llegues a la calle y también el resto del día!

¿Y no te aconseja un abriguito extra? Por cierto ¿Cuántos pisos bajan juntos...alcanza hasta el pronóstico para Ameríca Latina?

Bezaso Amigo!

ALMA dijo...

Desde que tenemos ascensores inteligentes no hace falta que hablemos con nuestros compañeros de viaje porque podemos mantener conversaciones con el propio ascensor. Pronto será él, el que nos proporcionará los partes metereológicos. Además de adquirir inteligencia han adquirido otras carecterísticas humanas, son puñeteros.

Saludos

Mita dijo...

jajaj, me voy a quedar este texto con tu permiso para un capítulo que tengo en Comunicación Intercultural.
Tenemos un tema sobre costumbres en las conversaciones en el ascensor y con los vecinos y desconocidos. El nivel que tienen es bastante alto así que no tendrán problemas para entender bien la ironía.
A mí ese tipo de conversación en España, me encanta, es relajante.
Besos

el pasado que me espera dijo...

Muy bueno.Y la mirada en los ascensores también es un tema a estudiar, porque normalmente uno no sabe qué mirar, si al que va va contigo en el ascensor, si al suelo, si al espejo.

manuespada dijo...

Lo de mirar al suelo o al techo también es muy típico, sí, o silbar, o tararear, o hacer movimientos balanceantes o ruidos con las llaves. Mira, claro, cógelo si quieres, yo encantado.

Tormenta. dijo...

Jajajaja es verdad! yo siempre intento evitar subir con nadie, las cosas como son, es que me pongo tensa!...

me encantó Manu que risa!
Besos!.

Evan dijo...

jajaaj le tengo pánico a los ascensores!

La ciudad en que vivo es relativamente chata, son todas casas y por dispocisión municipal los edificios son de cuatro pisos (no más), así que el viaje en ascensor de cada edificio es corto jajaja no tenemos tiempo ni a saludarnos.

Besos!

Belén dijo...

Vale, ya se qué hacer para no hablar del tiempo jajajajajjajaja

besicos

Raúl dijo...

Gran verdad. Una verdadera escuela de meteorólogos, hizo sus primeros pinitos en el interior de dichos armatostes.
Hoy, también sirven para engendrar nuevos economistas, pues es el otro gran tema ascensoril.

El Viajero Solitario dijo...

No deja de resultar curioso que siempre se recurra el tiempo como tema de conversación en los ascensores. Supongo que es porque es un asunto baladí, objetivo, que no admite interpretaciones ni se presta a disidencias.

Más que las conversaciones de ascensor, me intranquiliza el asunto de las miradas, como apunta Araceli. Y qué decir de las manos cuando el ascensor está repleto. Uno nunca sabe que hacer con ellas, si dejar que ocupen su posición natural, con grave riesgo de rozar, inadvertidamente, el nalgatorio de la vecina (o del vecino), o recogerlas sobre el pecho, adoptando una postura irrisoria que provoca más de una mirada perpleja.