FINAL MENSUAL
Jorge Daniel Romero Castillo
Mientras me abalanzo sobre ella, pienso en un sobresaliente. En Ciencias nos encargaron capturar una mariposa. Cierro ambas manos. Noto las cosquillas de sus alas, mientras golpea aquí y allá buscando una salida. Es enorme, con unos colores preciosos, por lo que siento que ese sobresaliente está asegurado. Clavo el alfiler con cuidado de no estropear sus alas. Al enseñársela a la profesora, con los ojos muy abiertos y una expresión de repugnancia, retrocede pronunciando la misma palabra continuamente. Y aunque estoy seguro de saberme todas las especies de memoria y de haber repasado varias veces el temario, no consigo recordar qué es un "hada".
Mario González Gómez
Ahora sólo se alimenta de ricachones, la muy víbora; aunque en tiempos tuvo que nutrirse de la basura del extrarradio, de desperdicios como yo. Pero nunca la he olvidado, eso es algo con lo que seguro que no cuenta. Desde hace años, desde que me dejó, la sigo; la observo, oculto en las sombras, con el ansia y los celos comiéndome las entrañas. La he visto entrar acompañada en cientos de hoteles, decenas de casas; y la he visto salir, siempre sola. Como ella me dejó. Pero hoy todo se acaba. Su vida. Mi obsesión. Ahí sale. La navaja tiembla en mi mano, mientras me abalanzo sobre ella.
Manuel Sánchez Vicente
La serpiente me quedó más gorda de lo previsto después de servirle como aperitivo unos tigres de bengala, así que tuve que imponerle un régimen a base de payasos, pero el maquillaje le sentaba fatal y los regurgitaba. Opté por darle de comer trapecistas, ricos en proteínas y cero en grasas. Una vez al mes le permitía un banquete de elefantes o rinocerontes, aunque los hipopótamos los tenía prohibidos en su tabla de calorías. Se le quedó un tipín tan fino que mudó de piel, me abandonó y se hizo actriz. Nunca pude domarla del todo. Ahora sólo se alimenta de ricachones, la muy víbora.












