LA ESCALERA DEL AMOR
1. Ascensor: No es recomendable, ya que está colgado, se encuentra situado en el hueco del ascensor, y suele haber 8 pisos de altura hasta el suelo si te encuentras en el 8º. Se mueve mucho. La elevada temperatura de los amantes puede producir una confusión de botón y acabar en un piso en el que no se debe estar. Se pueden abrir las puertas en el momento menos esperado y encontrar tus tíos los conservadores frente a ti con los cubos y las palas de la playa. Se iban a hacer hoyos y presas con los niños pequeños a Gandía. Tardarán varios años en explicar a las criaturas que no querías hacer daño a esa chica que estaba debajo de ti en el ascensor.
2. Escalera: La escalera del portal suele frecuentarse tanto por la noche por los jóvenes que no tienen dónde meterse, que han decidido nombrar un delegado que asigne turno y escalón. El último piso es el más solicitado. Escuchar la puerta cuando entra alguien y te da tiempo a subirte los pantalones y abandonar el portal dignamente. Si te pones en el bajo, el vecino te pillará con el culo al aire en cuanto abra la puerta. Eso da mucha vergüenza. El trasero está muy blanco y es lo que más reluce en la noche. La escalera tiene dos posiciones: Arriba (ya explicada) y debajo (el hueco de la escalera). Debajo estás más resguardado, pero no tiene salida y está al lado del ascensor. Esto lo convierte en una trampa mortal si encienden la luz. ¿Qué hace el individuo que espera al ascensor mientras llega? ¿Silba, se apunta, sube por la escalera, se hace el longas o hace algún comentario jocoso sobre el corte de pelo de tu pareja?
3. Descansillo: Un portal tiene muy pocos sitios seguros. Es un lugar que no está diseñado para mantener encuentros sexuales en la más estricta intimidad. Está lleno de unas trampas llamadas puertas. Si te quedas en el descansillo, una de esas trampas puede accionar su mecanismo bisagra en cualquier momento y pillarte con las manos en la masa. Un descansillo tiene miles de puertas-trampa esperando a abrirse. Si lo hacen, escóndete debajo del felpudo.
4. Garaje: Una garantía de éxito es la única puerta de acceso. Si no es automática el conductor se tendrá que bajar del coche para abrirla y volver a montar con el fin de estacionar el vehículo en su plaza (alquilada, comprada, prestada o robada). Vosotros ya estáis completamente vestidos, peinados, maquillados y fumando el cigarrito de después. Saludáis al padre de la chica con la mano disimuladamente mientras aparca y os vais. Cuando el papá descubra el preservativo del suelo, sal corriendo de allí para evitar un incidente diplomático con tu familia política.
5. Escalera de incendios: En principio es ideal. Nadie sube a casa por la escalera de incendios salvo el excéntrico de las tres últimas veces y los mirones del parque, que ya están acostumbrados. Un consejo: Recuerda atar a la cama al pirómano del ático si no quieres que todo el vecindario vea el tatuaje de tu pareja.
6. Trastero: Muy recurrido. Sirve para que no te vea nadie pero que te escuchen todos. Al abrir la puerta se vendrán encima de ti 1.000 sillas de campo, 14 balones pinchados, 5 bicicletas oxidadas, 2 botas katiuskas, un águila disecado y cientos de botellas vacías de la Casera. Una vez dentro todos los objetos anteriores se caerán esta vez sobre vosotros. Esto es útil para no caer en la rutina con los juegos sexuales. Dentro había tres fregonas, dos escobas y varios botes de 3 en 1. Al menos nadie os ha molestado. Raro es el caso en el que aparece la casera a las cinco de la madrugada a por una de sus botellas.
7. Sala de calderas: Le has cogido las llaves a tu padre y te has metido en la sala de calderas. Perfecto. Estáis muy calientes. Tanto que uno de los dos se apoya y se quema la espalda. Podéis intentar hacer algo en la ambulancia camino del hospital. O no. Esas vendas rozan un huevo.
8. En tu propia casa: No están tus padres, claro, se iban al pueblo a coger manzanas. Se han dado cuenta que no es época de fruta y vuelven. Tu novia se esconde bajo la mesa camilla y todo transcurre con aparente normalidad. Ponéis la mesa y cenáis. La cara de tu padre tiene el brillo de la tuya cuando tu novia te hace ciertas cosas. Nadie ha visto a la chica. Tus padres se acuestan y la sacas por la noche a escondidas.









