7/30/2006

OLORES


El olor de la brea recién esparcida sobre la carretera, una profunda inspiración de gasolina 95 octanos, la explosión de lluvia rabiosa y burbujeante sobre un camino de tierra cuarteada y polvorienta, una tormenta de brisa húmeda sobre un reseco campo de encinas salmantino, las alpacas caladas bajo sus curvas desnudas, una bocanada enorme de salitre y arena cerca de la orilla de Fuenterrabía, champú sobre su cabello negro y ondulado al viento, sudor resbaladizo y caliente entre ahogados gemidos, las hojas de un nuevo libro, el bocadillo del recreo, un naranjo, el pequeño huerto de mis padres con su profundo pozo, un porro lejano, el Varón Dandy de mi abuelo, aquella camiseta que se olvidó bajo mi cama impregnada de ese suavizante intenso, la pimienta y el ajo del viejo mercado, una tortilla de patata en Boston, y aquella colonia, siempre aquella colonia, que cuando la huelo, me vuelvo, miro, y la veo.

4 comentarios:

Lunaria dijo...

Me has quitado la idea. Yo pensaba escribir algo parecido. Es curioso como a medida que vas leyendo vas oliendo cada aroma descrito.¿ Has leído "El Perfume" de Patrick Süskind?

manuespada dijo...

Sí lunaria, era lectura obligada en el instituto, donde todo olía a partidos de baloncesto y maquillaje de las chicas a las que nos hubiera gustado besar pero se las llevaban los mayores. Por eso todo olía a baloncesto, era el consuelo que nos quedaba.

Anónimo dijo...

Keep up the good work »

caewlin dijo...

Hay perfumes que van eternamente ligados a mujeres de nuestro pasado. Pasa una chica por la calle, hueles ese perfume, y en milésimas de segundo llega el recuerdo de esa mujer. El olfato es uno de los sentidos más primitivos, más estrechamente ligados al subconsciente.