10/25/2006

SÚPERHUMOR


Cada vez que voy a la casa que tienen mis padres en un pequeño pueblo de Salamanca, subo al desván y desempolvo los libros de mi infancia. Entre las lecturas preferidas de ni niñez veo en las estanterías "Los Cinco" y "Los tres investigadores" (por ellos me encanta el misterio y el suspense). Más tarde llegaron "Los Gemelos" y "Los Hollister", aunque no llegaban al nivel de los primeros, eran más ñoños. Pero siempre recordaré los tebeos con los que pasaba aquellas mañanas de fiebre cuando el invierno golpeaba mis amputadas anginas. "Zipi y Zape" con su patán padre Pantuflo, "Rúe del Percebe", "Rompetechos", pero sobre todo, las historias de los Mundiales de "Mortadelo y Filemón" y el inefable profesor Bacterio que venían en mis colecciones de aquellos míticos "Súperhumor". Luego vinieron los franceses: "Astérix y Obélix", "Tintín", el americano "Lucky Luck", pero nada como el olor de aquellas viñetas de Ibáñez, la única entrevista que guardo en un cajón de casa, dentro de una antigua bobina de audio de RNE que quizá jamás pueda volver a escuchar.

9 comentarios:

Eulalia dijo...

Mi hijo también los guarda. Tengo prohibido terminantemente regalarlos o cambiarlos de sitio. Lo malo es que no tengo una casa de campo con desván...
Un beso.

Libertad dijo...

Me has hecho sonreír recordando mi propia infancia con las mismas lecturas. También pasé mucho tiempo en cama con fiebre, antes de que me quitaran las amígdalas, y al igual que tú, me pasaba horas leyendo...

Lamentablemente yo no los guardo, pero sí en mi memoria.

Gracias por recordármelo.

Un beso.

Lunaria dijo...

Mi fsvoritos son Mortadelo y filemón. Tengo en casa una colección de 16 volúmenes de los famosos superhumor. Ibánez es un artista.

Rio Veneno dijo...

Todavía recuerdo el sillón de escai verde militar donde pasaba las calurosas tardes de verano leyendo tebeos mientras el resto de la casa dormía la siesta. Como si fuera ayer veo a mi hermana empeñada en explicarme que los tebeos estaban bien, pero que era hora de que lo intentara con un libro. Yo, desconfiado, recelaba de ese tochaco de letras apretadas. ¿Cómo podía competir con los colores y maravillas encerradas entre las páginas de mis adorados Cuatro Fantásticos? En la portada, una rancia niña rubia abrazaba un perro y el título no prometía mucho: "Otra aventura de los cinco". Vale, bueno, pero ¿quién coño eran los cinco? Poco sabía yo que ese grupo de niños me acompañaría el resto de mi infancia, entre trenes fantasma, botellas de cerveza de gengibre y sandwichs de lengua confitada. Me sentaba a merendar con mi bocata de chorizo imaginando que compartía con ellos aventuras y meriendas campestres llenas de sabores extraños. Hoy, por fin, sé que mi hermana me abrió un cajón lleno de sueños con ese segundo libro de la serie, un tomo que visualizo tan bien como para saber que le faltaba parte del canto tras el cual se adivinaban los pliegos apretados y atados con hilos de algodón. Igual de apretados y atados están mis recuerdos de esas tardes soñando con los ojos abiertos. La verdad es que nunca le he dicho a mi hermana cuánto le debo por esa tarde. Así que... gracias, Laura.

PD.- Mi madre, en un arranque de generosidad, le regaló la colección íntegra a unos primos y nunca la he vuelto a recuperar. ¿No es adorable? Pero, lo prometo: a dios pongo por testigo que algún día recuperaré esos libros!!!!

.:Elisa:. dijo...

También me ha sucedido eso .Los he vuelto a leer ahora en mi adultez y aún me siguen provocando las mismas ganas de reir que antes.

saludos

Moneguqueen dijo...

Pues... Lo confieso, yo era de "Esther y su mundo", aunque mi heroína era Rita, mucho más ligera de cascos que la pavisosa de Esther.
Lo mejor de estar enferma era esperar que llegara alguien con el tbo a la cama. Aún recuerdo cómo olían, básicamente porque mi marido me tiene la casa inundada de comics.

La hormiguita dijo...

Son inolvidables.
Saludos

manuespada dijo...

A mí también me encantaban los superhéroes, Batman, Hulk, etc., pero "Los 4 fantásticos" quizá eran mis preferidos.

angel maria dijo...

que ilusión leer este post! yo sólo conservo algunos superhumor, conseguir alguno en su momento con la paga de 100 pelas era todo un logro y cuando te regalaban uno de los mejores recuerdos