2/15/2016

PICTOGRAMA


A mi amigo Manolo, fajador nato. Porque las malas palabras siempre han sido un acicate para volver a levantarte.

Te dejo este corazón en el cajón del pupitre. Un corazón rojo. Corazón rojo de nueve por cinco centímetros coloreado con un rotulador Carioca nuevo que compró mamá en la librería de la calle Gomar número tres, junto a la panadería Fuster, que tiene una mancha azul claro en el letrero, debajo de la letra F. El corazón coloreado está plastificado para que no se ponga viejo. Papá dice que el tiempo pone el papel amarillo, sobre todo el papel de las cartas de amor. Yo sé jugar a las cartas, al juego del Uno, pero todavía no he aprendido a jugar a las cartas de amor. Un corazón no puede ponerse amarillo porque es rojo, por eso lo he plastificado. Mamá tiene una máquina de plastificar pictogramas para que los dibujos no se pongan amarillos. No quiero que este corazón se haga viejo, como la abuela, que tiene la cara amarilla de vieja que es. Dice papá que si le hubieran plastificado la cara a la abuela como hacemos con los pictos no estaría vieja, pero yo creo que no podría estar viva con la cabeza metida en una bolsa, porque no le pasaría el aire a los pulmones, que son los órganos de respirar y que convierten el oxígeno que inhalamos en el dióxido de carbono que exhalamos. La profesora de Ciencias dice que el corazón es otro órgano que reparte el oxígeno y la sangre por el cuerpo, pero a mí eso me parece asqueroso. No me gusta mancharme de sangre. La otra vez en el patio se me puso la camiseta llenita toda de sangre. Me dijiste que no me vista con ropa blanca, que la sangre es más escandalosa sobre el color blanco. Gracias por limpiarme la cara y por el abrazo, no quise empujarte. Ya se lo he dicho a mamá, que tengo que ir a clase con ropa oscura. La última vez que sangré en el patio casi no se notó nada. No me gusta lo que dice del corazón la profe de Ciencias. Nos ha obligado a ir al carnicero de mercado para llevar un corazón al aula de anatomía. El carnicero plastifica los órganos con una máquina de envasar al vacío, como si fueran pictos. Dice el profesor de Lengua que el corazón es un símbolo. Prefiero lo que dice el profe de Lengua. Me ha explicado que un símbolo es como un pictograma de corazón pintado con rotu Carioca como los que compra mamá en la calle Gomar número tres, junto a la panadería Fuster que tiene una mancha azul claro en el letrero, bajo la letra F. He plastificado también la carta para que no se ponga amarilla tampoco. El sobre es muy grande. Es difícil doblar una carta plastificada. El sobre es amarillo, pero puedes tirarlo y quedarte con el corazón y con la carta. El sobre no es ningún símbolo. Esta semana no he sangrado en el patio, pero mamá y papá me van a cambiar de colegio. Un colegio especial. Dicen que sangro demasiado aquí. Tú no estarás para limpiarme la cara, pero yo te dejo el corazón dentro del sobre. No te manchará de rojo. Está envasado al vacío.

1 comentario:

Ximens dijo...

Es tremendo, Manu. Creo que nos estás contando un caso de acoso escolar disfrazado de carta de amor. Al menos es a lo que me has llevado. Lo que cuentas de la niña es lo que ocurre con la violencia de género, que muchas veces el maltratado no lo ve. Da gusto leerte. Un abrazo.