6/30/2010

FUTURO PERFECTO SIMPLE


Suena el teléfono. «¿Sí?», dice Mamen. Una voz masculina contesta: «Soy el antiguo inquilino. He olvidado una cosa importante junto al teléfono. ¿Cuándo puedo pasarme?». Antes de abrir la boca, Mamen visualiza lo que va a ocurrir. Responderá que si le viene bien el sábado por la tarde. Él le dirá que sí y se presentará allí. Ella abrirá y se darán dos besos. Se llamará Javi. Tras unas breves impresiones sobre el barrio, Mamen lo invitará a una copa. Se sentarán frente a una caja de cartón de la mudanza. Servirá unos güisquis en vasos de plástico y mantendrán una conversación mientras comen aceitunas sin hueso. Le convencerá para que se quede a cenar. Primero hablarán de trivialidades, como lo caro que es quitar el gotelé, y luego intercambiarán información sobre su estado civil. En el postre se besarán, caerán sobre la mesa de cartón y acabarán en la tarima flotante, como si nadaran sobre aguas turbulentas. Por la mañana desayunarán. Javier preguntará por el objeto que había junto al teléfono. Mamen responderá que rodó hasta el suelo, que se hizo añicos al golpear contra las baldosas y que tiró los cristales a la basura. Él pensará que se la ha robado y se marchará indignado. Pero eso es el futuro.
—¿Te viene bien el sábado por la tarde?

6/25/2010

EL CASTIGO


La policía pilló a un niño pintando un cielo de estrellas multicolor en una fachada de la calle del Pez. Le obligaron a limpiar la pared hasta dejarla impoluta. Durante la noche siguiente tuvo lugar la lluvia de Perseidas. Al amanecer apareció la calle entera con graffittis. En unos días el barrio estaba cubierto de pintadas. Las papeleras, las paredes, las señales de tráfico, incluso las carreteras se habían convertido en un lienzo gigante. En un mes la ciudad estaba coloreada, y en un año, el país parecía un cuadro abstracto. A los dos años los satélites comprobaron que la plaga de graffittis se había extendido por toda Europa, y en un lustro los cinco continentes eran un crisol de pigmentos. Una noche la luna apareció teñida en mil tonalidades, y al poco tiempo los telescopios demostraron que los planetas del sistema solar estaban tintados. En varias décadas, la Vía Láctea era una galaxia pintarrajeada, y en setenta años el Universo se manchó con varias gamas de un spray fosforito que salía de la cola de los cometas. Varias estrellas fugaces verdes y azules cruzan el amarillo chillón de la noche. Mientras, un abuelo pide su último deseo desde una ventana de la calle del Pez y el último agujero negro del Cosmos comienza a tragarse los colores.

6/24/2010

CONCURSO RELATO NEGRO


La asociación Acubo ya ha publicado al ganador y los finalistas del concurso de relato negro que organizó con la editorial Lengua de Trapo. Si queréis leerlos podéis pinchar en este link: http://acubo.ech.es/blogs/2010/06/

Por cierto, ya que estoy de dedicatorias, le dedico mi relato a una mujer que no puede vivir sin música y que me envía unas canciones maravillosas, Belén in red.

Y por último, hablando de música, no me quito esta canción de la cabeza, ¡no puedo dejar de escucharla a todas horas! ¡Qué me está pasando! ¡Siento la necesidad de conducir un camión Pegaso a toda leche por la costa Oeste de Estados Unidos cada vez que le doy al play! ZZ Top...

6/22/2010

EL PESCADOR



A Mita

Quité el anzuelo a un alevín de Adidas y lo volví a arrojar al río. Era demasiado pequeño. Corté un trozo de cebo, lancé de nuevo la caña y me senté a esperar bajo una encina. A los cinco minutos el corcho se hundió y tiré del sedal. Un enorme ejemplar adulto de Panamá Jack (al menos un cuarenta y cuatro) asomó la puntera sobre la superficie del agua, provocando unas enormes ondas concéntricas. La suela despegada aleteaba con fuerza, mostrando su platilla raída y su lengüeta desgastada, pero tras diez minutos de lucha conseguí atraer la bota hasta la orilla. Me puse los guantes de malla metálica por si me mordía con sus clavos oxidados. La agarré por el trozo de cordón que le quedaba y la metí en el retel que tenía en la orilla, junto a una sandalia de dedo que aún se revolvía, un náutico sin borlas, varias deportivas rotas y unos manolos rojos con el tacón arrancado. Cogí mis capturas, las metí en un saco y se las llevé a un zapatero remendón que arreglaba el calzado y lo vendía como si fuera nuevo. “¿De dónde sacas el material?”, me preguntó mientras una rubia se probaba unas chanclas al fondo de la tienda. “Los pesco”, le respondí muy serio mientras estudiaba los delicados pies de la cliente, con unos dedos largos como lombrices. El zapatero me dio dos cachetitos en la cara y luego sacó dos billetes. “Para cebo, ¿qué pones, queso?”, se rió de mí mientras el calzado aún boqueaba en el fondo del saco.

6/21/2010

LA ORILLA


Un hijo lleva a una cala al hombre que nunca ha visto el mar. Ha sido un largo viaje.
—Papá, mira cómo rompen las olas.
—Sabes que ya no veo nada.
—Siente cómo salpica la espuma.
(El anciano cierra los ojos) Las veo, son perfectas.

6/18/2010

ENCUESTA

Realizados los cambios que me proponen Jesús y RA, la historia queda así. ¿Preferís esta versión o la de abajo? Gracias por vuestra opinión.

BODAS DE ORO

La reina se acerca hasta la cocina a comprobar si han llegado las perdices que ha encargado para sus bodas de oro. Cuando era princesa jugaba a esconderse tras la mesa de mármol, pero no había vuelto a entrar allí desde el día en el que vio a la cocinera cortando las ancas de una rana con aquellas tijeras que se mancharon de azul. Cincuenta años después, la reina fija de nuevo la vista en aquella mesa. El inconfundible sonido de la silla de ruedas hace que la reina regrese al presente. La corona del rey asoma por la puerta y se acerca hasta ella. La reina intenta besar el cuerpo amputado de su marido, como hizo cincuenta años atrás, pero se gira hacia las perdices desplumadas, que parecen contemplar la escena desde la mesa.

6/17/2010

EL ÚLTIMO BESO


—Me gustaría darte el último beso donde la primera vez —suplica el anciano rey, ya moribundo. La reina lo saca de la cama, coloca su cuerpo sin piernas en la silla de ruedas y lo lleva hasta la cocina de palacio. Se conocieron entre los fogones cuando aún eran príncipes. La pequeña princesa jugaba al escondite con sus damas de compañía. Decidió ocultarse tras el menú del día: un cordero degollado que colgaba de un gancho, varias aves desplumadas y unas cabezas de lechones. La princesa pasó sus pequeñas manos por las heridas de los animales, como si sus caricias les fuesen a devolver la vida. Acercó los labios al cadáver desnudo de una perdiz, pero vio que a la izquierda de la mesa una maraña de cuerpecillos amputados se revolvían, resbaladizos, en un plato teñido de rojo. Junto a la sangrienta escena, una sirvienta sostenía unas tijeras abiertas. El frío sonido del metal vino acompañado de un extraño quejido. —Qué es esto? —preguntó la princesa horrorizada. —Ancas de rana, majestad —respondió la criada con las manos manchazas de azul.

6/15/2010

FUERA DE TEMARIO


Hay asignaturas que no se enseñan en la escuela. Cuando te sientan en un pupitre nadie te cuenta que hay ladrones de tiempo, o que algunos humanos acaban convertidos en objetos, o que hay barrios enteros habitados por filósofos, ni que ciertos pintores tienen el poder de anticiparse al futuro, por no hablar de las plantas que producen música exquisita con el abono adecuado. En octubre saldrá a la venta un nuevo libro que tratará de suplir estas carencias de nuestro sistema de enseñanza. El título del libro: “Fuera de Temario”. Os iré informando sobre este volumen que publicará una editorial que trabaja en la clandestinidad. De momento, os dejo un fragmento de la primera de las once lecciones de este tratado, la introducción de la primera asignatura: Biología.

CO2 + 2H2A → (CH2) + H2O + H2A
Fórmula de la Fotosíntesis


“Cuando Darwin escribió su teoría sobre el origen de las especies en su sillón orejero de Down House levantó en el mundo más censura que la que originó la mantequilla lubricante de Marlon Brando en “El último tango en París”. No crea que soy un perturbado por tal comparación cinéfila. En breve lo comprenderá. La vida adopta cualquier forma para sobrevivir. Todo ser, por insignificante que sea, cambia su forma y se adapta al ambiente de una manera asombrosa, fascinante diría, como esos insectos-hoja que se confunden con la vegetación en un camuflaje perfecto, magistral, con las mismas imperfecciones del follaje al que copian, el ejemplo más claro de adaptación. Un proceso que había durado millones de años en el insecto-hoja pero que, sin embargo, se produjo en Ana en un espacio insignificante de tiempo, como si el Universo hubiese restallado un chasquido de dedos en la edad total del Planeta... (continuará en octubre)"

6/08/2010

EL OTRO MUNDO


Mi amigo Fran no era un muerto normal. Me contó que se había suicidado, aunque tenía demasiado buen aspecto, con esas mejillas sonrosadas y todos los dientes en su sitio. Fran estaba convencido de que algún día resucitaría, pero yo le animaba diciéndole que estaba hecho un asco. Lo conocí cuando nos mudamos al nuevo cementerio, un camposanto recién construido. Habíamos comprado un nicho adosado sobre plano, en el centro de la necrópolis, junto a una estatua con forma de angelito. Mis padres se quedaron con la tumba de matrimonio (de nogal barnizado) y yo con el sepulcro blanco, como correspondía a un niño de mi edad. Mi madre me advirtió que no me paseara por las afueras, porque los muertos de las fosas comunes no eran de fiar y me podían pegar alguna cosa, pero no le hice caso. Cuando conocí a Fran era un muerto travieso que jugaba a asustar al enterrador. Nos hicimos buenos amigos. Nuestra principal diversión era espantar a las mujeres que limpiaban las lápidas. Una noche Fran me dijo con voz llorosa que había llegado su hora, que el fin estaba muy cerca. Al día siguiente Fran apareció vivo. Lloré tanto por su resurrección que nadie se acercó por el cementerio durante un mes. Creo que mi madre tenía razón con los muertos de las fosas comunes. Hoy me ha salido piel en las manos.



Si queréis votar mi relato DILUVIO del concurso EÑE, pinchad en este links, queridos blogueros: http://www.revistaparaleer.com/premiosms/ganadores/15

6/07/2010

POR FAVOR, SEA BREVE


Se dio a conocer el la feria del libro de Madrid el fallo del concurso de microrrelatos "Por favor, sea breve", convocado por la editorial Páginas de Espuma. Aquí podéis ver el fallo: http://talleresdeescrituracreativa.blogspot.com/2010/06/raul-brasca-y-sus-palabras-como-jurado.html

Enhorabuena a los veinte seleccionados para la publicación. Tiene mucho mérito estar entre los elegidos de 3.000 textos, y más en el caso de Isabel González, con dos micros seleccionados. Yo lo intenté, pero esta vez no pudo ser. Os dejo aquí uno de los textos que envié al concurso:

REVOLUCIÓN

—Por favor, sea breve —dijo el presidente del tribunal de querubines.
—E = mc2 —respondió el acusado. Durante los dos segundos que duró la exposición de su alegato, un agujero negro se comió una estrella enana, un astronauta viajó en el tiempo, se produjo una gran explosión en el desierto de Nevada, tuvieron lugar varias fisiones nucleares en Andrómeda y el Universo se puso del revés mientras el hombrecillo del pelo ensortijado sacaba la lengua a Dios, que lo miraba perplejo.

6/04/2010

VELAS AL VIENTO


Bajo un sol de justicia (bajounsoldejusticia, como si fuera una sola palabra) camino por la Feria del Libro de Madrid y me topo con las primeras casetas. Echo un vistazo y veo un libro titulado “Velas al viento”, que recoge los microrrelatos publicados en el blog de Fernando Valls, “La nave de los locos”, un blog que se ha convertido, probablemente, en la referencia del microrrelato en la blogosfera. Sabía que se iba a editar esta obra, pero no tenía ni idea de la fecha, así que me llevé una grata sorpresa (gratasorpresa, como si fuese una sola palabra). La escritora Carmen Peire está en el mostrador, le digo que salgo en la antología, así que me apunta en una lista, me llevo el libro, y de paso me compro su obra “Principio de incertidumbre”. “Velas al viento” es un libro de la editorial granadina Cuadernos del Vigía, una elegante editorial que publica en este volumen las obras de 80 autores de distintas edades y relevancia. Desde Francisco Ayala, Mario Benedetti o Fernando Arrabal, hasta José María Merino, Ana María Shua, Raúl Brasca, Ángel Olgoso, Fernando Iwasaki o Andrés Neuman, pasando por autores que aún no hemos publicado ningún libro de micros (se aceptan ofertas, señores editores, ¿hay alguien ahí? Probando..., probando... Ecooooo...), muchos de ellos con blog. En mi caso, Fernando ha tenido a bien (hatenidoabien, como si fuera una sola palabra) publicarme tres micros: Dos inéditos, “El chat” y “Amnesia”, y “Rueda de reconocimiento”, con el que gané el año pasado el certamen de la SER, “Relatos en cadena”. Me ha hecho mucha ilusión compartir estas páginas con amigos blogueros como Herman (Javier Puche) y sus relatos de seis palabras, con Araceli Esteves, o con Antonio Báez (¿Generación bloguer?). Desde “La espada oxidada” quiero agradecer a Fernando Valls la inclusión de nuevos autores en esta antología, que pretende mostrar lo que se viene haciendo en el mundo de microrrelato a ambos lados del Atlántico (ambosladosdelatlántico, como si fuera una sola palabra). Nunca imaginé que fuera a compartir hueco con autores como Ayala o Benedetti, es una locura, así que acabo el post como empieza el libro, con unas palabras de ese “loco” llamado Fernando Arrabal:

Vino el cura a ver a mi madre y le dijo que yo estaba loco. Entonces mi madre me ató a la silla, y el cura, con un bisturí, me hizo un agujero en la nuca y me sacó la piedra de la locura. Luego, entre los dos, me llevaron atado de pies y manos, a la nave de los locos.

“La piedra de la locura".

6/02/2010

VOLUTAS


Al alba, el sargento saca al poeta de su celda, lo conduce al patio y lo ata al poste, frente al pelotón de fusilamiento.
—¿Una última voluntad? —pregunta el militar con voz altanera.
—Un cigarrillo —suplica el escritor.
El sargento se saca del abrigo un libro de poemas. Lo abre por una página cualquiera y arranca una hoja al azar. La enrolla con violencia, se la mete en la boca al preso y le da fuego.
—¡Fúmatelo, perro! —le ordena con un grito marcial.
El poeta cierra los ojos, aspira una larga calada al folio y espira lentamente. El sargento da la voz de “carguen” mientras el poeta exhala el humo de la hoja. Lo que en un principio parece una voluta circular se acaba transformando en una letra “c”. El militar ordena al pelotón que “apunten”, y el poeta sopla una “o”, y luego una “g”, hasta hilar varias palabras. Versos. Una estrofa.

Cogedme, cogedme.
Dejadme, dejadme,
fieras, hombres, sombras,

soles, flores, mares.

Una leve brisa empuja la poesía lentamente, agolpando los versos frente al pelotón, hasta que un golpe de aire apaga el cigarrillo del poeta.
—¡Fuego! —vocifera el sargento.
El humo entra en los ojos húmedos de los soldados, que leen la última estrofa, inmóviles, en silencio, antes de que el viento se lleve las palabras del último verso...

Cogedme.

Dejadme.