2/16/2006

FINAL DE TRAYECTO

Foto Manu: Río Tormes (Ledesma)













El viajero dejó su mochila y miró alrededor. Se había perdido. No era una pérdida sin importancia, sino más bien una falta de sentido del viaje. Se había olvidado de los instrumentos que debía usar, de los lugares importantes que había que visitar, e incluso de la forma de llegar a ellos. Así que decidió ir a buscarlos y preguntarles qué debía hacer. Cogió el sendero más corto hacia el único lugar que conocía: "La Ciudad de las Ruinas". Un lugar al que llegan las cosas que nadie usa, o que simplemente se habían perdido por el desprecio de la gente. Éstaba seguro de que allí encontraría instrumentos útiles para su viaje. Alguien se había molestado en clasificar todas aquellas cosas. En la primera montaña de enseres inservibles se leía: "Deseos". Más allá había otra que reunía "Ilusiones", y todavía más lejos otra que aseguraba agrupar "Sueños". Así había 237 grupos distintos de cosas olvidadas. El viajero sacó la brújula para que le guiase a la montaña del "Tiempo". Fue fácil encontrarla. Había demasiada gente que olvidaba o despreciaba momentos de su propia vida, o de vidas ajenas, minutos, horas, instantes, e incluso épocas enteras que se borraban en la memoria individual de las personas. Tampoco hubo nada que le ayudara en esa amnesia transitoria que padecía sin remedio.El viajero siguió caminando durante horas intentando recordar alguna cosa que le pudiera ser útil, o al menos, que le permitiera reconocer su viaje. Después de mucho andar se le pasó una idea por la mente. Fue entonces cuando se dio cuenta de por qué estaba allí, y comenzó a buscarla. Era su propia montaña: "Personas Perdidas y Olvidadas de sí mismas", decía el rótulo. Por fin había llegado al final de su viaje. Por fin se había encontrado.

7 comentarios:

anTón dijo...

Este es el principio de una gran amistad...

David dijo...

Cuantas veces se pierde uno en la vida de si mismo, menos mal que para encontrarte ya están los amigos, despertandote del ultimo bar donde te quedaste dormido.

A quien en esta vida tan corta le ha dado tiempo a encontrarse, creo que todos vivimos en esa montaña...
y no veas lo bien que se está.

David

manuespada dijo...

David, realmente somos los protagonistas de todas las canciones de Sabina, y él lo sabe, debería invitarnos a su próximo concierto...

Ainari dijo...

Me parece que para encontrarse y encontrar esa montaña es imprescindible contar con los amigos..
Me puedo apuntar al concierto de Sabina?

manuespada dijo...

Ainaguí, ya sabes que tú formas parte de pleno derecho...

Ainari dijo...

Por favor que sea de plena izquierda... Jajajajaj..
Sigo pensando que esta vida es demasiado puñetera como para perderse las escasas buenas cosas que de vez en cuando nos deja...
Y vuelvo a Sabina: Por qué comerse un marrón, cuando la vida se luce poniendo ante tí un caramelo..

Jesus Esnaola dijo...

Doc me ha pedido que subiera al Delorian y marca 2006, sin decirme a dónde me lleva. Tampoco pregunto, Doc nunca defrauda ni hace las cosas porque sí. Viajar al pasado tiene un vértigo distinto, como el que produce viajar orientado en el sentido contrario de la marcha. Como el que provoca buscar el siguiente paso en la memoria. Como el que despierta un comienzo llamado "Final de trayecto".

Felicidades!!!